Camarero en una terraza de Madrid
Los jóvenes pierden poder adquisitivo y ganan un 42 % menos que el salario medio
El salario medio mensual en España volvió a crecer en 2024, un 5 %, hasta los 2.385,6 euros brutos, su máximo de toda la serie histórica que comenzó en 2006. Así se refleja en el decil de salarios correspondientes al año 2024, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Sin embargo, si se analizan a fondo los datos se observan realidades completamente distintas.
Las mujeres, los jóvenes, las personas con un menor nivel de formación, los trabajadores a tiempo parcial y los trabajadores temporales presentan los salarios más bajos. Si nos fijamos en los jóvenes menores de 25 años, el salario medio bruto alcanzó en 2024 los 1.372,8 euros mensuales.
Esto refleja dos realidades preocupantes. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo a la que se enfrentan los asalariados de menor edad, y es que sus sueldos han disminuido casi 15 euros respecto a 2023, su primera caída en ocho años. Y, por otro lado, la precariedad económica que atraviesan, ya que su renta se sitúa casi un 43 % por debajo del salario medio nacional de los españoles.
Detrás de este descenso se encuentra la mayor proporción de contratos a tiempo parcial. «Los trabajadores de más edad tienen un peso relativo mayor en los salarios más elevados, ya que tienen mayor proporción de contratos indefinidos, mayor antigüedad y más experiencia laboral. Por su parte, los jóvenes se concentran en los salarios más bajos, por su mayor proporción de trabajo a tiempo parcial, contratos temporales y su menor antigüedad», explica el INE.
Indirectamente, estas bajas retribuciones también suponen un problema para la sociedad española, sobre todo si se tiene en cuenta el problema demográfico que hay en nuestro país, y con la generación del baby boom a punto de jubilarse. Y es que esto complica la calidad de unas pensiones que cada vez son menos sostenibles.
Reformas para jóvenes
Hace unos meses los expertos del Consejo General de Economistas (CGE) y de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) celebraron una sesión titulada La situación económica de los jóvenes en España en la que señalaron la necesidad de realizar reformas estructurales que garanticen el futuro económico de los jóvenes y han planteado una batería de medidas, entre las que se incluye crear incentivos fiscales al ahorro con fines como la emancipación o el emprendimiento.
Entre los principales retos identificados por los expertos se encuentra una elevada precariedad laboral. En 2024, el 60,5 % de los contratos a menores de 30 años fueron temporales, sumado a un 46 % en parcialidad involuntaria, y un acceso a la vivienda cada vez más limitado y gravoso.
A ello se suman desajustes persistentes entre la formación académica y las demandas del mercado, con un 37 % de brecha entre competencias tecnológicas requeridas y ofertadas; una legislación laboral rígida que desplaza la necesidad de flexibilidad hacia los colectivos más vulnerables, especialmente los jóvenes, a través de contratos precarios; y riesgos crecientes derivados del cambio climático, que afectan de forma desproporcionada a la juventud.