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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

Las claves ocultas de Inditex, el negocio de Amancio Ortega que parece no tener techo

La empresa hoy liderada por Marta Ortega y Óscar García Maceiras deja atrás las dudas del pasado trimestre y se pone en la senda de batir nuevos récords anuales de facturación y beneficios

Madrid

Tienda de Zara en Londres.

Tienda de Zara en Londres.

El pasado mes de junio parecía que se hundía el mundo de Inditex. En un claro ejercicio del clásico catastrofismo español de algunos, los agoreros alarmaban sobre la caída de un 10 % del valor de la acción en lo que iba de curso y un descenso en ventas mayor de lo esperado para concluir que el negocio de Amancio Ortega estaba empezando a frenarse.

Nada más lejos de la realidad. Los resultados récord anunciados esta semana por la compañía demuestran que el negocio de Inditex está muy vivo, y de hecho la pregunta es si tiene techo. Hace tan solo unos días, el informe anual The State of Fashion 2026, que elaboran la consultora McKinsey y The Business of Fashion, ubicaba a Inditex como líder mundial del negocio textil en rentabilidad, por delante de LVMH y Hermès.

Los que conocen bien Inditex sabían que iba a ocurrir lo anunciado esta semana. En junio de este año, el experto Luis Lara, socio-director de la consultora Retalent y profesor de ISEM Fashion Business School, afirmaba en El Debate que la caída del precio de la acción era pasajera -bajó a 45 euros-, y que de hecho pronto volvería a estar por encima de los 50 euros. Y así ha sido: desde el pasado miércoles 3 de diciembre, día en que presentó resultados, lo está. La empresa valía en Bolsa en junio 140.000 millones de euros y estos días está en torno a 170.000 millones.

Tiene un modelo de negocio muy complicado de replicar. Su poder de negociación con los proveedores les permite reaccionar rápidamente.

La clave del éxito está en su modelo de negocio. «Inditex tiene un modelo virtuoso que es muy complicado replicar. Entre otras cosas, les posibilita reaccionar de manera rápida a lo que está pasando en el mercado, una compra en proximidad y un poder de negociación sobre los proveedores que le facilitan reaccionar rápidamente ante turbulencias geopolíticas. Pueden cambiar fácilmente sus áreas de suministro y proveedores respondiendo a las necesidades geopolíticas del momento, algo que otros no pueden hacer», explica Luis Lara.

De hecho, Inditex es el modelo que quieren seguir sus principales competidores, que van varios años por detrás de ella. Recientemente el nuevo consejero delegado de H&M citaba en diversas entrevistas su intención de evolucionar hacia un modelo de venta más experiencial y de mezcla de la tienda física y digital, algo que Inditex lleva años haciendo.

Las señas de identidad de Inditex, ejecutadas a la perfección, son las que llevan a la compañía a unos resultados excepcionales. En los nueve primeros meses de este año, ha facturado 28.171 millones de euros, un 2,7 % más que en el mismo periodo del año anterior, una cifra que le pone en el mejor camino para rebasar este año los 40.000 millones de facturación por primera vez en su historia.

Además de la creatividad y la rapidez de suministro que disparan las ventas, Inditex gestiona con maestría sus gastos, que crecen menos que sus ingresos. El margen bruto ha subido un 3,2 % en los nueve primeros meses del año, hasta los 16.811 millones de euros. Supone un 59,7 % de las ventas, que entre agosto y octubre ha llegado a ser el 62 %.

Inditex no solo es líder en creatividad, logística y tecnología. Su excelente gestión financiera le hace ganar mucho dinero. El beneficio neto hasta septiembre ha sido de 4.622 millones, un 3,9 % más que en el mismo periodo del año anterior, y con ello está en línea también para batir este año un récord de beneficios en la empresa: 6.000 millones.

La asignatura pendiente sigue siendo Estados Unidos

La compañía ha evolucionado mejor que sus principales rivales (H&M, Uniqlo y GAP) desde la pandemia, y tampoco le están haciendo daño competidores emergentes como los chinos Shein o Temu. Los primeros son incapaces de evolucionar tan rápido en su negocio como Inditex, de ver el futuro antes que sus rivales, y los segundos son frenados por cada vez más barreras en Europa por cuestiones medioambientales y de competencia en el mercado.

Inditex sigue a lo suyo. En la actualidad tiene 5.527 tiendas repartidas en 39 mercados. Recientemente han abierto por primera vez en la historia un establecimiento de Zara en Las Vegas. Esta semana abrirán en Charlotte (Carolina del Norte) y una tienda independiente de Zara Man en Palazzo Verospi, en Roma. Al mismo tiempo, hacen reubicaciones y reformas en algunas de sus tiendas de Zara más emblemáticas, como Osaka Shinsaibashi, Austin The Domain, Maastricht Grote Straat y Barcelona Diagonal.

Tienen muchas menos tiendas que antes. En 2019 contaban con 7.486, casi 2.000 más que en la actualidad. La explosión de la venta online vivida en la pandemia sembró dudas en torno a negocios muy apalancados con oficinas, y en la empresa optaron por cerrar tiendas, mientras que no han parado de crecer en rentabilidad.

La compañía invierte en buena medida en sus establecimientos. Tiene menos, y amplía el espacio de los que ya posee. En ellos está profundizando en su modelo phygital (mezcla de tienda física y digital para personalizar y conectar mejor con los gustos del cliente), que está siendo muy exitoso.

Fruto del carácter tradicionalmente inconformista y de mejora continua de la firma, Inditex experimenta e investiga continuamente las preferencias del cliente. Un ejemplo claro es la tienda de Serrano 23 en Madrid, que en solo tres meses desde su reforma integral en septiembre ya ha realizado numerosos cambios.

Desde que llegó Marta Ortega a la presidencia, uno de sus objetivos ha sido elevar el nivel de Zara: hacerla más aspiracional. Por eso en sus tiendas pueden verse abrigos de 500 euros, pero también sus tradicionales productos de precio más asequible, porque en la marca saben que no pueden perder ese público.

Zara aportó en 2024 27.778 millones de los 38.632 millones que facturó Inditex en 2024 (el 71 %), y 5.407 millones de los 7.577 millones de su beneficio antes de impuestos (también el 71 %), pero hay otras partes de la compañía que han evolucionado bien. La más significativa ha sido Oysho, que ha pasado de ser una marca de lencería residual a una emergente enseña de ropa deportiva, estilo de vida saludable y moda. En 2023 fue la que más creció en el grupo en ingresos y beneficio, y en 2024 aumentó su beneficio antes de impuestos hasta los 146 millones de euros.

En todos los frentes de la compañía, la inversión no puede parar, y para este ejercicio calculan que será de 1.800 millones de euros. Cuentan también con un plan de inversión extraordinario de 900 millones de euros en los años 2024 y 2025 para ampliar su capacidad logística. El objetivo de este plan logístico es reforzar las capacidades de Inditex para acometer las oportunidades de crecimiento a medio y largo plazo a nivel global. El centro de distribución de Zaragoza II ya está operativo.

Podría utilizar su caja para comprar a algún competidor, o alguna empresa que le complemente

Como retos de futuro para Inditex, el principal es averiguar por dónde pueden seguir creciendo. Sus directivos siempre hablan de su confianza en el mercado estadounidense. América ya es su segundo mercado más importante, pero Inditex no tiene allí la presencia que cabría esperar siendo como es lider mundial en el negocio de la moda. Sigue siendo su gran asignatura pendiente. Allí puede crecer mucho más, como también puede hacerlo en China, un mercado muy difícil, con competidores locales y en donde se olvidan las marcas con facilidad; y en la India, el mercado que más esperanza genera en el mundo textil, aunque también allí el negocio es muy difícil, con un consumidor muy distinto. Inditex está allí desde el año 2010 en una joint venture con una filial del grupo Tata (Trent). Acaba de aumentar al 80 % su participación en la joint venture. De momento posee allí veintiséis tiendas.

Expertos del sector al margen de los ya citados también ven cierto riesgo en que las marcas de la compañía estén desapareciendo de ciudades como Ávila o Segovia. Pierden el contacto con los habitantes de estas zonas intermedias y dejan un hueco de mercado. También les choca que no tengan tiendas en aeropuertos como el de Madrid o Málaga, cuando hay pocas enseñas más marca España que Inditex, y tendría lógica. Donde antes tenía su tienda Inditex en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, ahora está Mango, con la consiguiente pérdida de valor de marca entre los turistas extranjeros. Expertos del sector piensan que Inditex acabará volviendo a las ciudades de donde salió, quizá con otro formato de tiendas más adaptado, basándose en la gran cantidad de datos que tiene Inditex -de familias, nivel socioeconómico, etc.-, y también a los aeropuertos.

Por último, en el sector también planea la idea de que Inditex podría utilizar algún día su gran caja (11.268 millones de euros) para comprar a quien quiera: GAP, Zalando, cualquier empresa tecnológica relacionada con el retail, alguna compra estratégica en Estados Unidos o Asia (adquisiciones en el segmento premium de lujo, por ejemplo). Son posibilidades que quizá en algún momento emplee la compañía para seguir demostrando que no tiene techo.

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