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José Carlos Díez.

El economista José Carlos Díez.Bankinter

José Carlos Díez: «La operación de Indra con Escribano huele que apesta, y está directamente vinculada con Moncloa»

El experimentado economista ve en ello un escándalo mayor del que se produjo con la burbuja inmobiliaria

El economista José Carlos Díez ha declarado en el programa La Brújula de Onda Cero que «la operación de Indra con Escribano huele que apesta, y está directamente vinculada con Moncloa y con Pedro Sánchez».

Tal como adelantó El Debate a final de octubre que ocurriría, el consejo de administración de Indra aprobó el pasado miércoles por unanimidad la compra de Escribano. La adquisición podría tener lógica empresarial por dedicarse Escribano a la construcción de estaciones de armas para blindados y barcos de guerra, una especialidad que no tiene Indra, la compañía que el Gobierno quiere convertir en el referente empresarial español del negocio de la defensa. Sin embargo, al tratarse de la empresa familiar del actual presidente de Indra, Ángel Escribano, plantea un conflicto de interés evidente, más aún teniendo en cuenta la diferencia entre la valoración actual de la compañía y la que ellos mismos realizaban hace solo cuatro años: «Entonces pedían 100 millones por ella, y ahora acaban de contratar a Oliver Wyman, que son los que hicieron la valoración de los bancos -en la crisis financiera, y se equivocaron en todas- y dicen que valen más de 2.000. No conozco ningún caso de ninguna empresa en la historia que no sea de tecnología pura que pase de una valoración de 100 millones a más de 2.000 en cuatro años», añade Díez.

«Estamos viendo cosas muy feas, y los Escribano están directamente vinculados con Sánchez. Nunca, ni con Mario Conde, había visto operaciones tan pornográficas y tan escandalosas como lo que quiere hacer Escribano. Y que nadie diga nada: ¿dónde están los reguladores españoles? Un señor puede hacerse con el control de una empresa y hacerse una autocompra a sí mismo por una valoración de 2.000 millones cuando hace cuatro años se valoraba a sí mismo en 100, ¿y nadie dice nada? ¿Dónde está Bruselas y los que protegen a los pequeños accionistas de Indra?», añade.

«Una compañía que solo sabe dar beneficios inflando artificialmente los balances, con inversiones en I+D y diciendo que tiene ingresos que no son ciertos. Es legal, porque la Ley del Impuesto de Sociedades te deja hacerlo, pero no es dinero. Apuntas una anotación en la cuenta de resultados, diciendo que te ha entrado un dinero de I+D, pero es mentira: si dentro de diez años el I+D no vale esa cantidad, pierdes todo, no has ingresado nada. ¿De un ingreso artificial y contable, vas a sacar 2.000 millones de caja y los vas a meter en tu cuenta personal de Luxemburgo? Esto es más escandaloso que todo el pelotazo de la época de la burbuja inmobiliaria», apunta Díez.

Este experimentado economista va más allá, y enmarca, siempre respetando la presunción de inocencia, una proyección de lo que ocurriría si hubiera corrupción con este caso: «Supongamos que el coste de la corrupción en España está en el 3 %. Un 3 % de 2.000 millones son 60 millones. Según Gary Becker, a quien le dieron el Premio Nobel de Economía, hay incentivos más que suficientes para entrar en dinámicas de corrupción para trincar 60 millones. Todo huele que apesta en esta operación, y está todo vinculado a Moncloa. Aquí ya no hay intermediarios», insiste. Díez estima que, de momento, en relación con la corrupción, estamos viendo «cosas pequeñas. Lo peor está aún por llegar».

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