La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente de Paraguay, Santiago Peña (en la firma del acuerdo UE-Mercosur
La guerra política del Mercosur: golpea al campo para empujar a las industrias automovilística y farmacéutica
El intercambio de bienes entre la UE y el bloque sudamericano se situó por encima de los 111.000 millones de euros en 2024
Las cifras de la alianza entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) tratan de hacerse hueco entre la ferocidad de los agrarios del viejo continente, grandes opositores al trato.
Los artífices del pacto insisten en reivindicar las bonanzas económicas que dejará esta unión a ambos lados del océano Atlántico e incluso van más allá y destacan que, además de crear la mayor zona de libre comercio del mundo al afectar a más de 700 millones de personas de ambas regiones, la trascendencia está por encima de los números.
Después de más de 25 años de negociaciones, el complejo contexto geopolítico mundial ha funcionado como un catalizador que ha provocado que las conversaciones lleguen a término.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprovechó su protagonismo durante la firma que tuvo lugar en Asunción para ahondar en la fortaleza que aporta este desenlace para el que ha estimado un peso económico de 19 billones de euros: "Dos regiones afines abren un nuevo capítulo de oportunidades para más de 700 millones de ciudadanos. Con esta asociación beneficiosa para todos, ambos saldremos ganando desde el punto de vista económico, diplomático y geopolítico. Nuestras empresas exportarán y generarán crecimiento y empleo. Nos apoyaremos mutuamente en nuestras transiciones limpia y digital. Y la señal para el resto del mundo es clara: la UE y el Mercosur eligen la cooperación frente a la competencia y la asociación frente a la polarización».
La voluntad de la UE ha sido clave para cerrar un acuerdo que, aunque cuenta con todo a favor, todavía ha de aprobarse en la Eurocámara. Las tensiones con EE.UU y China y el enfrentamiento con Rusia y el conflicto en Oriente Medio ha generado un clima de alerta máxima en Bruselas, que ha aumentado su interés por encontrar socios fuera del continente y así reducir su dependencia de actores externos y aumentar su autonomía en caso de crisis.
«El acuerdo también envía una fuerte señal geopolítica que demuestra el compromiso compartido de la UE y el Mercosur con el multilateralismo y el orden internacional basado en normas: en un momento de incertidumbre mundial y de creciente fragmentación, subraya el valor de la cooperación, el diálogo y las asociaciones internacionales. Ofrece grandes oportunidades en beneficio de todas las partes a través del refuerzo de la cooperación económica y geopolítica y en materia de sostenibilidad y de seguridad», señaló la representación en España de la Comisión Europea.
La prioridad en la institución europea pasa actualmente por la defensa y la autonomía estratégica. Los países del norte, y principalmente Alemania –la gran potencia económica del bloque– pone el foco en intereses contrarios a los de un elevado número de población, tal y como sucede en Estados como España, cuyo saldo en el abrazo con Mercosur deja más víctimas que beneficiados.
La Comisión ensalza que el tratado creará una gran variedad de oportunidades económicas en la UE: «Eliminará los aranceles sobre las exportaciones de la UE, incluidos los productos agroalimentarios e industriales clave como los automóviles, la maquinaria y los productos farmacéuticos, ahorrando a las empresas de la UE 4.000 millones de euros en derechos al año. Hará que la inversión en cadenas de suministro clave, incluidas las materias primas fundamentales y los bienes conexos, sea más fácil, rápida y segura. Reforzará la seguridad económica y apoyará las transiciones digital y ecológica de ambas partes»; sin embargo, este empujón a las industrias europeas amenaza a sectores clave en varios países europeos –y particularmente en España– como el ganado vacuno y avícola, los huevos, el azúcar o la miel.
Los datos de la Comisión Europea señalan que el intercambio de bienes entre la UE y Mercosur se situó por encima de los 111.000 millones de euros en 2024 con una balanza comercial de 55.200 millones de euros en exportaciones y 56.000 millones de euros en importaciones. Las ventas de la UE a Mercosur se reparte mayormente en maquinaria y aparatos (28,1 %), químicos y fármacos (25,0 %) y equipos de transporte (12,1 %); mientras que las compras se sustentan en productos agrícolas (42,7 %), minerales (30,5 %) y pasta y papel (6,8 %).
Intercambio de bienes entre la UE y Mercosur en 2024
La industria automovilística emerge como el principal vencedor del acuerdo con Mercosur. Los vehículos europeos pasarán de contar con un arancel del 35 % para acceder al mercado del bloque sudamericano a reducir su barrera de manera progresiva hasta llegar a cero.
El pulso de los agrarios españoles es claro. La afirmación de que «la UE vende la industria de Alemania a cambio de nuestro campo» se repite con recurrencia en cada una de las manifestaciones del sector, que considera . Von der Leyen es consciente de que Europa –apresurada por el apretón de manos– hace importantes cesiones a Mercosur que debilitan a los agricultores y ganaderos, por lo que a última hora y en vista de la rebelión que llega desde las explotaciones la UE añadido un mecanismo de salvaguardias que pretende paliar este impacto.
Este movimiento de la UE, que además de aplicar salvaguardias cuando la importación de los productos sensibles mencionados aumente un 5 % o el precio de los mismos caiga ese porcentaje aumenta en 45.000 millones de euros el presupuesto reservado para la PAC procedentes de la revisión intermedia del MFP, fue clave para obtener el respaldo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuyo país desbarató la minoría de bloqueo en el Consejo ejecutada por Francia, Austria, Irlanda, Polonia y Hungría.
La realidad no ha cambiado entre los detractores del acuerdo. De hecho, las reticencias se han intensificado, ya que los líderes de Mercosur han reconocido abiertamente en varios ocasiones que estas modificaciones no formaban parte del trato original y «no serán aplicables» en sus países. Los agrarios claman contra las diferencias en costes laborales y de producción en favor de los sudamericanos, que además emplean productos fitosanitarios prohibidos en la UE y que aumentan su productividad mientras los europeos denuncian competencia desleal.
Los datos del acuerdo UE-Mercosur
Según Von der Leyen, con el acuerdo, las exportaciones de la UE al Mercosur aumentarán en casi 50.000 millones de euros para 2040 y las del Mercosur, en cerca de 9.000 millones de euros.
La aprobación del acuerdo entre la UE y el Mercosur, pendiente del respaldo de la Eurocámara, dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo al afectar a más de 700 millones de personas de ambas regiones.