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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús MonteroEuropa Press

Los españoles, de media, pierden 800 euros de poder adquisitivo por el «impuesto fantasma»

La inflación no afecta a todos por iguales: los hogares más pobres soportan una inflación estimada del 3,8 % frente al 3,2 % de los más ricos

Los precios, pese a moderar su ritmo de crecimiento, siguen al alza: en 2025 el coste de la vida se encareció de media un 2,7 %. Este porcentaje es relativamente bajo, aunque si se tienen en cuenta las subidas que se han producido en los últimos años, el impacto es mucho mayor. Durante el mandato de Pedro Sánchez, la inflación acumula un incremento del 24,2 %. En el caso de los alimentos y las bebidas, estos se han encarecido un 41 %, según el último informe del Instituto Juan de Mariana.

Este incremento de los precios ha convertido el llenar la cesta de la compra en un deporte de riesgo para muchas familias. Porque, pese a que los salarios se hayan incrementado en estos años, no lo han hecho al mismo ritmo que los precios. A eso se le suma la decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa del IRPF, el ya conocido como «impuesto fantasma» o «silencioso», o, más técnicamente «progresividad en frío», provocando que los contribuyentes paguen más impuestos sin que sus ingresos reales hayan mejorado.

Un trabajador que hoy gana 30.000 euros brutos anuales paga 800 euros más de IRPF de lo que pagaría si los tramos se hubieran indexado con la inflación, o 1.600 euros más, en el caso de una familia cuyos cónyuges tienen el mismo nivel retributivo. Para los salarios de 50.000 euros, la diferencia sería de 1.400 euros anuales por trabajador.

Además, el informe revela una paradoja: aunque las familias con hijos pagan menos IRPF en términos absolutos gracias a los mínimos familiares, son precisamente estos hogares los que más sufren el impacto de la progresividad en frío. Así, un trabajador soltero sin hijos, con un salario bruto anual de 30.000 euros, pierde 809 euros anuales por este motivo –el 2,7 % de su salario bruto–, mientras que un matrimonio con dos hijos pierde 1.179 euros –el 3,9 % de su sueldo total–.

Impacto desproporcionado

El Instituto resalta que la inflación no afecta a todos por iguales. Los hogares más pobres soportan una inflación estimada del 3,8 % frente al 3,2 % de los más ricos. Esta brecha se explica por el mayor peso que tienen la vivienda, la energía y los alimentos en el presupuesto de las familias con menos recursos.

«La propaganda oficial no tiene nada que ver con la realidad», asegura el IJM. «La inflación acumulada en los últimos años no solo ha empobrecido a los españoles, sino que lo ha hecho de forma particularmente intensa entre quienes menos tienen, al mismo tiempo que ha permitido una recaudación fiscal adicional que nunca fue sometida a debate parlamentario», añade.

Es por ello por lo que exigen políticas económicas de largo alcance basadas en incrementar el dinamismo de la oferta, retirando trabas a los productores y liberando los mercados, para revertir estos efectos. Más a corto plazo, proponen indexar los tramos del IRPF y los mínimos familiares a la inflación.

Erosión del ahorro

La inflación tiene dos efectos negativos. Por un lado, las familias gastan más para tener menos. Según cálculos del Instituto Juan de Mariana, adquirir un bien o servicio que costaba 100 euros en 2018 supone un desembolso de 123,2 euros en 2025.

Y por otro, también impacta en el ahorro de las familias. Si bien el valor nominal de los depósitos acumulados en las entidades financieras ha crecido en 253.865 millones desde mediados de 2018, su valor real apenas se ha incrementado en 45.931 millones. De hecho, según el informe, desde 2022, el valor real de los depósitos ha caído en 28.500 millones, erosionando severamente el poder de compra del dinero ahorrado por las familias.