El ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.
Sánchez limita las opciones a que Hernández de Cos suceda a Lagarde, y España perderá peso en el Banco Central Europeo
Nuestro país perderá un puesto en un organismo clave si el Gobierno no impulsa un buen candidato
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, dejará su cargo antes de que acabe su mandato en octubre, según ha publicado Financial Times, y con ello se abrirían en teoría las opciones de que le suceda el ex gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos.
El español, de prestigio indudable a nivel nacional e internacional, está entre los favoritos de todas las quinielas de economistas y expertos financieros, pero tiene un gran lastre: el Gobierno de Sánchez. «El presidente del BCE tiene que ser apadrinado por el Gobierno de su país, y De Cos no parece que vaya a serlo», señala una fuente de primera línea de la entidad.
Sería un problema para España, que perdería peso en el Banco Central Europeo. El 1 de junio acabará su mandato como vicepresidente Luis de Guindos, y con ello nuestro país dejará de tener representación, previsiblemente, en el comité de dirección de la entidad.
Habitualmente el organismo ha tenido un presidente y un vicepresidente del sur de Europa, pero en esta ocasión todo apunta a que el nuevo presidente puede venir del centro o el norte de Europa, y el vicepresidente, de Italia, según las mismas fuentes. Entre los nombres que más están sonando se encuentran los del holandés Klaas Knot y los alemanes Isabel Schnabel y el actual presidente del Bundesbank, Joachim Nagel.
Si efectivamente el Gobierno de Sánchez no impulsa la candidatura de De Cos, como todo parece apuntar, España perderá su silla en un organismo clave como es el Banco Central Europeo. Puede perfectamente ser así, pues los nombramientos en este organismo no son por cupos, como en la Comisión Europea, sino por el apadrinamiento e impulso de los países.
En el mundo financiero se recalca que el trabajo no se ha hecho bien. El posicionamiento de los candidatos lleva en torno a un par de años, en los que se negocia con alemanes, franceses o italianos en el reparto de cromos. España no lo ha hecho, mientras que Alemania lleva desde hace tiempo empujando para volver a tener un papel relevante en el BCE. Solo el gran prestigio nacional e internacional de Hernández de Cos le sitúa en las quinielas, pero probablemente ya es demasiado tarde para situarlo.