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No se trata de un gasto opcional ni aplazable indefinidamente, sino de una obligación fiscalPixabay

Vivienda

Lucía, agente inmobiliaria: «Ojo si vas a comprar una casa porque hay un impuesto del que nadie te habla»

El coste real de adquirir una vivienda de segunda mano no se limita al precio pactado con el vendedor, sino que incorpora esta carga fiscal que varía según el territorio

Comprar una vivienda implica mucho más que negociar el precio y firmar ante notario. En el caso de los inmuebles de segunda mano, existe un impuesto que, según alerta una agente inmobiliaria, suele pasar desapercibido hasta el último momento y puede desajustar por completo las cuentas del comprador.

Lucía, profesional del sector inmobiliario, lanza una advertencia directa: «Ojo si vas a comprar una casa porque hay un impuesto del que nadie te habla y duele mucho». Se refiere al ITP, un desembolso obligatorio que debe afrontarse tras la firma de la escritura.

El ITP son las siglas del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Tal como explica la experta, «es un impuesto que pagas cuando compras una vivienda que no es obra nueva». Es decir, afecta a todas las operaciones de compraventa de inmuebles de segunda mano.

Este tributo debe abonarse tras la firma en notaría, contando con un plazo de liquidación limitado que, por lo general, es de 30 días. Dado que su gestión depende directamente de la comunidad autónoma donde se ubique la vivienda, el margen temporal resulta reducido. Por ello, no se considera un gasto opcional ni aplazable indefinidamente, sino una obligación fiscal estricta que debe cumplirse dentro del periodo establecido.

Entre el 6 % y el 10 % del precio de la vivienda

Uno de los aspectos más relevantes es su cuantía. Según detalla Lucía, «el importe a pagar suele estar entre el 6 y el 10 % del precio de compra o venta, dependiendo de la comunidad autónoma». Este porcentaje, aplicado sobre el valor de la operación, puede traducirse en varios miles de euros adicionales. Una cifra que, en muchos casos, no se tiene en cuenta al calcular el presupuesto total necesario para cerrar la compra.

De este modo, el coste real de adquirir una vivienda de segunda mano no se limita al precio pactado con el vendedor, sino que incorpora esta carga fiscal que varía según el territorio.

Un error frecuente

La agente inmobiliaria señala además una confusión habitual entre los compradores. «Un error típico es pensar que el banco te lo financia», advierte. Sin embargo, matiza con rotundidad: «Pero no, el ITP se paga sí o sí de tu bolsillo». Es decir, no suele estar incluido dentro del préstamo hipotecario y debe afrontarse con ahorros propios.

Por ello, insiste en la importancia de planificar con realismo antes de dar el paso definitivo. «Por eso, antes de comprar hay que hacer números reales», subraya. La advertencia pone el foco en la necesidad de contemplar todos los gastos asociados a la operación. En un contexto de precios elevados y condiciones financieras exigentes, prever el impacto del ITP puede marcar la diferencia entre una compra viable y un desequilibrio económico inesperado.

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