Ilustración de suministros de petroleo y de gas en Europa
Datos
Del petróleo y el gas a la Bolsa y el oro: así afecta a España y Europa la guerra en Irán, en gráficos
España apenas importa el 5 % del petróleo y el 2 % del gas de Oriente Medio pero los expertos advierten del efecto tractor sobre los precios
El conflicto con Irán no tiene a España entre sus principales afectados de forma directa, pero aún así los expertos advierten de que tensionará los precios, dado que por el Estrecho de Ormuz, que controla la teocracia iraní, circula el 20 % del crudo y el 20 % del gas mundial.
España tiene una exposición directa limitada al cuello de Ormuz, con alrededor del 5 % del petróleo y alrededor del 2 % del gas consumidos transitando por allí, según datos del Ministerio de Economía.
Ahora bien, «como importador neto sigue siendo tomador de precios globales: un Brent más caro y un GNL más caro se trasladan a inflación por combustibles y logística, encarecen insumos industriales y reducen el margen para una relajación monetaria rápida en la eurozona», según advierte Omar Rachedi, economista y senior fellow de EsadeGeo.
En el caso de Europa, Oriente Medio apenas supone el 8 % de las importaciones de GNL del bloque comunitario, según Bruegel, y en torno al 15 % de las importaciones de crudo. Cifras, por lo tanto, relativamente bajas.
Pero «el punto clave es que el riesgo principal hoy es el precio marginal más que el volumen físico, porque el sistema europeo se ha vuelto mucho más dependiente del GNL, que representa alrededor del 45 % de las importaciones totales de gas», como señala Rachedi.
Países con más exposición a la situación en Ormuz, en millones de barriles diarios de crudo
Es decir, una perturbación en Qatar –como ha ocurrido con el cierre de su principal planta de gas– reordena flujos globales y eleva el precio que Europa debe pagar para atraer cargamentos frente a Asia, incluso si la dependencia directa de Qatar no fuese dominante.
Pese a ello, expertos como Javier Blas, analista de materias primas de Bloomberg, señalan que los precios, aunque suban hasta los 48 euros por megavatio hora, están aún muy por debajo de los 300 euros que se alcanzaron en 2022 con la invasión rusa de Ucrania.
Subidas en alimentos e hipotecas
El gran riesgo, por tanto, es que la crisis se extienda en el tiempo, lo que obligaría a mantener altos los tipos de interés y podría suponer un riesgo de recesión. En esta línea, el Banco Central Europeo ya ha advertido que sus análisis apuntan a que podría producirse «un aumento sustancial de la inflación impulsada por la energía», según el economista jefe del BCE, Philip Lane.
Dicho incremento afectaría a los alimentos y también, en última instancia, a la vivienda, dado que una subida de los tipos de interés encarecerá las cuotas hipotecarias.
Dicho aumento de los precios de la energía ejerce «presión al alza sobre la inflación», especialmente a corto plazo, y un conflicto de estas características sería negativo para la actividad económica
Tres escenarios
Para la gestora J. Safra Sarasin el escenario central (50 % de probabilidad) contempla una campaña relativamente corta y decisiva. Supondría una estabilización del precio del petróleo en el entorno de los 75 dólares/barril, elevando temporalmente la inflación general en ~0,5 puntos y afectando de forma modesta al crecimiento. «Nuestros objetivos en renta variable, divisas y renta fija se mantienen, aunque la volatilidad se disparará», afirman.
Evolución esperable del precio del crudo y el oro
En el peor escenario (25 %), el conflicto se prolonga, dañando la infraestructura energética regional. El petróleo se dispara por encima de 100 dólares durante meses, llevando a muchas economías a la recesión y provocando una inflación más persistente. El oro podría alcanzar los 6.000 dólares, y la renta variable sufriría al menos un retroceso del 15 %.
En el mejor escenario (25 %), la campaña termina en menos de cuatro semanas, con el colapso del régimen iraní y una capacidad militar fuertemente reducida. Este escenario contempla un impacto económico global mínimo y movimientos de mercado que se revertirían rápidamente.
Si se cumple el escenario central, para J. Safra Sarasin el alza de los tipos estará limitada; las divisas y el oro se mantendrán en los niveles actuales (el oro por encima de los 5.000 dólares la onza) y la caída del mercado bursátil se limitaría a ~5 % respecto a los niveles previos a la campaña aérea, dejando el S&P 500 por encima de 6.500. A medida que la campaña militar se acerca a su fin, los mercados deberían recuperarse. «Nuestro objetivo de cierre de año para el S&P 500 en 7.400 puntos se mantiene», señalan desde la gestora.