El presidente de Indra, Ángel Escribano.
El Gobierno pide la salida de Escribano de Indra antes de seguir adelante con la fusión
La Sepi exige resolver el conflicto de interés por la compra de EM&E, propiedad del presidente, antes de analizar la operación
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) ha pedido a Indra que despeje el conflicto de interés derivado de la posible compra de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), empresa vinculada a su actual presidente, Ángel Escribano, antes de seguir adelante con la operación.
La exigencia del holding público, primer accionista de Indra con un 28 %, se produce a pocos días de que el consejo de administración aborde la eventual integración de la firma. La resolución del conflicto podría suponer la salida de Escribano, aunque el directivo mantiene su intención de continuar en el cargo y cuenta con el respaldo del consejo y de varios accionistas relevantes.
Según la comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la Sepi ha trasladado a Indra «su preocupación por la influencia que el conflicto de interés» puede tener en la operación, dado que la compañía estudia adquirir la empresa de su propio presidente, mientras su hermano, Javier Escribano, forma parte del consejo de administración.
En este sentido, el organismo que preside Belén Gualda subraya que una «eventual operación» con EM&E no debe ser concebida «como instrumento para resolver el conflicto de interés, ni debe verse influida por el mismo», y añade que este debería «despejarse antes de acometer el análisis de la operación».
De este modo, la Sepi condiciona el avance de la integración a la resolución previa de esta situación, con el objetivo de que cualquier decisión se adopte «en las condiciones que sean lo más ventajosas para Indra». En el mercado se interpreta que este requisito podría abrir la puerta a un relevo en la presidencia, una posibilidad que ha ganado fuerza en los últimos días.
Sin embargo, fuentes próximas a la compañía aseguran que Ángel Escribano no tiene intención de dejar el cargo y niegan que se hayan producido contactos con el Gobierno o con la propia Sepi para abordar su salida. El directivo, añaden, cuenta con el respaldo del consejo de administración, que avaló su continuidad el pasado mes de junio con un 98,49 % de los votos, así como con el apoyo de accionistas relevantes.
Entre ellos figuran fondos como Amber Capital o Third Point, que ya han expresado su interés en que la operación con EM&E salga adelante. Además, Escribano mantiene una participación significativa en la compañía –en torno al 14 % a través de su empresa–, lo que refuerza su posición frente a eventuales movimientos para forzar su relevo.
El consejo de administración de Indra tiene previsto reunirse el próximo 25 de marzo para abordar, entre otros asuntos, la posible integración de EM&E. Antes de esa cita, el presidente de la compañía y representantes de la Sepi podrían mantener un encuentro para tratar de aclarar la situación, según fuentes conocedoras del proceso.
Pulso
La situación es compleja. A diferencia de otros precedentes –como la salida de Pallete de Telefónica–, el actual presidente cuenta con una participación accionarial relevante, lo que complica cualquier intento de relevo.
«Se trata de una empresa cotizada en la que el Gobierno maneja una participación, pero donde los propietarios son los accionistas», señala el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós. A su juicio, un eventual movimiento para forzar la salida de Escribano podría interpretarse como un intento de «tomar la compañía» y tendría impacto en el mercado. «Vamos a ver una caída espectacular en Bolsa y un auténtico escándalo desde el punto de vista de los mercados», advierte.
En la misma línea se expresa el catedrático de la Universidad Complutense Carlos Rodríguez Braun, que considera que este tipo de situaciones reflejan «un respeto escasísimo por la propiedad privada». En su opinión, el riesgo es que el Estado trate de imponer sus criterios en empresas donde conviven intereses públicos y privados.