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Playeras y calçotadas: el estilo Carlos Cuerpo llega a Telefónica

Gran semana de Juntas... Mientras, el Banco España anuncia que la inflación llegará al 6 % y el lendakari Pradales ¡ay Pradales! reclama el Guernica como «reparación histórica». Le faltó pedir dos huevos duros. ¡Al tiempo!

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, en un momento de la junta.

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, en un momento de la junta.Telefónica

No lo pudo evitar. Carlos Cuerpo se dirigía a jurar como vicepresidente, y Felipe VI miró instintivamente a sus pies. El flamante nuevo vicepresidente del Gobierno había cambiado aquellas zapatillas de su jura como ministro por unos zapatos negros. Los de protocolo respiraron. Pero la cosa duró poco: hasta el intercambio de carteras ministeriales. Allí volvió al cuero marrón y suela de goma. Nada que ver con los estilismos de María Jesús Montero o Yolanda Díaz. Es lo que tiene ir a los Oscar.

Pero la semana ha tenido más zapatillas. Es el estilo Carlos Cuerpo que se impone en las finanzas españolas. Y las mejores deportivas han estado en la Junta General de Telefónica. De traca. Isidro Fainé no daba crédito y fue el único que siguió con su corbata. Pero el cambio de look tenía sus razones. Todos los consejeros estaban advertidos de los nuevos tiempos y se habían preparado un atuendo informal: nada de corbata y el presidente, más presidente que nadie, en deportivas, aunque no combinaran muy bien con el pañuelito blanco de la solapa. ¿Y a qué tanta puesta en escena? No hubo que esperar mucho.

Marc Murtra aprovechó la Junta para anunciar que iba a convertir a la empresa en una de las mejores operadoras de telecomunicaciones de Europa en 2030 y del mundo para 2035. A mí se me vino a la cabeza su amigo Pedro Sánchez, que anunció que sería presidente hasta 2027 y más allá. Pero lo de 2035 era una apuesta más arriesgada. ¿Y cómo lo iba a conseguir? Pues anunciando que la compañía había iniciado «una fase de ejecución directa de su plan estratégico Transform & Grow para responder a un entorno tecnológico disruptivo y vertiginoso». Y se quedó en su paz. Por un momento, los asistentes creyeron ver y escuchar al redivivo Chema Alonso que, vestido de indigente y utilizando todas las palabras que se le venían a la cabeza en inglés, provocaba un efecto placebo en las Juntas que no entendían nada.

Carlos Cuerpo no vistió esta vez zapatillas con el Rey, aunque se cambió para el cambio de carteras con María Jesús Montero

Carlos Cuerpo no vistió esta vez zapatillas con el Rey, aunque se cambió para el cambio de carteras con María Jesús MonteroEp

Murtra es un hombre del PSC y aunque el partido catalán ha mutado desde la burguesía de toda la vida al pijo progresismo de salón, aquellos estilismos les sobrepasaban

Pero Murtra es un hombre del PSC y, aunque el partido catalán ha mutado desde la burguesía de toda la vida al pijo progresismo de salón, aquellos estilismos les sobrepasaban. Luego explicó el presidente a los medios de comunicación que lo de las zapatillas era para «romper con 102 años de historia». No convenció a ninguna de las consejeras que, medio en chándal, parecía que venía de pilates. Por eso sus referencias a la consolidación del sector en Europa; a garantizar la soberanía tecnológica del continente frente a Estados Unidos y China; a lo mala que es la fragmentación del mercado y a lo buenas que son las fusiones y adquisiciones… Y es que no hay nada como mirar fuera para evitar hablar de los problemas de dentro. Por eso también Murtra se detuvo un buen rato con la compra de Netomnia en el Reino Unido. Eso sí: ni una palabra del fiasco de la brasileña Desktop que América Móvil le acababa de arrebatar.

Marc Murtra

Marc Murtra (d), con zapatillas en la Junta de Telefónica

Pero el anuncio más sorprendente fue –no sé si venía a cuento de la cosa exterior– el incremento de la presencia de Telefónica en el sector de Defensa. Por un momento pensé que el aumento del gasto en Defensa comprometido por el Gobierno de Sánchez iba a encontrar en Telefónica un magnífico aliado, pero como tampoco concretó operaciones, ni compras, ni intervenciones, pues nos quedamos con la copla y poco más.

Otro de los hallazgos de la velada fueron las referencias a la «superación de la fase de diagnóstico» –que ha durado 15 meses– y el anuncio de que Telefónica entraba en una nueva etapa de «ejecución directa» para corregir cinco deficiencias estructurales de la compañía: la complejidad organizativa, la lentitud en la ejecución, la escasa flexibilidad financiera, la presión en los costes, y la resistencia a la toma de decisiones difíciles. Pues si han necesitado 15 meses para darse cuenta de las cosas que no funcionaban. Tampoco se anunció medida alguna. Solo una frase que buscaba mármol: «La transformación no nace de la comodidad, nace de la determinación», enfatizó Murtra ante los accionistas, que seguían mirando sus playeras.

La Junta General de la principal multinacional española no es una cosa menor. Y superar la etapa de Pallete tampoco ha sido fácil. Ni las interferencias de Moncloa. Y había que vender un nuevo tiempo. Y el presidente se vino arriba. Lo de «No seguimos el viento: ajustamos las velas» me recordó un poco a las nubes de Zapatero, aunque esta vez fuera para apostar por la competitividad en la inteligencia artificial. ¡Cómo no!

Polémica por las remuneraciones

Lo que menos gracia hizo a los accionistas fueron referencias de Murtra a la celebración anual de una calçotada «con sus allegados para trasladar al ámbito profesional el espíritu de servicio y confianza hacia el cliente». Muchos debieron pensar que con los 4.525 empleados del ERE se podían hacer muchas calçotadas y con menos problemas para algún directivo que salió muy perjudicado.

Quizá también por eso saltaron chispas con la votación del informe anual de remuneraciones y los 78,4 millones que se pagaron a José María Álvarez-Pallete y Ángel Vilá tras su salida de la compañía en enero de 2025. Norges Bank Investment Management (NBIM), el fondo noruego que tiene el 1,5% de Telefónica, votó en contra. Y su argumento de que las indemnizaciones por cese debían limitarse a un máximo de dos anualidades de sueldo fue apoyado por los fondos de pensiones de California, Calpers y Calstrs. Ambos fondos votaron también en contra de la reelección de María Luisa García Blanco como consejera independiente, al señalarla como responsable de la autorización de estos pagos. Con el agravante de que a Vilá acababan de hacerle un nuevo contrato de asesoramiento al Ceo de la compañía. Al final el lío fue tal que la Junta aprobó una nueva política de remuneraciones que reducirá desde 2027 el límite de salida a dos anualidades. Sentido común.

También se renovó el consejo de administración sin recordar Murtra que los cambios ya habían empezado con la salida de José María Abril, vicepresidente y consejero del BBVA que, tras 19 años en el órgano de gobierno, ha puesto fin a la presencia del banco en el consejo. Mala cosa la salida del banco español. La australiana Jane Thompson refuerza la presencia de independientes junto a las renovaciones de Ana Martínez, Mónica Rey y César Mascaraque. Y lo más importante: se aprobó un dividendo de 0,15 euros por acción que se pagará el 18 de junio de 2026.

Gran semana de Juntas... Mientras, el Banco España anuncia que la inflación llegará al 6 % y el lendakari Pradales ¡ay Pradales! reclama el Guernica como «reparación histórica». Le faltó pedir dos huevos duros. ¡Al tiempo!

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