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Una mujer saca dinero de un cajero.

El problema surge al finalizar la operaciónMiguel Ángel Flores / Getty Images

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María Aperador, criminóloga: «Si tu tarjeta se queda atrapada, nunca aceptes ayuda de desconocidos»

Un hilo de nylon y la intervención de un supuesto «buen samaritano» permiten a los delincuentes hacerse con tarjetas y PIN de las víctimas

El uso habitual de cajeros automáticos se ha convertido en el escenario de un nuevo tipo de fraude que combina manipulación técnica y engaño directo. La criminóloga María Aperador alerta sobre este método, que se aprovecha de la confianza de los usuarios y de situaciones aparentemente rutinarias para obtener datos sensibles.

Según detalla, el procedimiento comienza con «una intervención prácticamente imperceptible». El delincuente introduce un hilo de nylon transparente en la ranura del cajero donde se inserta la tarjeta. «Es tan fino que no lo vas a ver», advierte. A partir de ese momento, todo transcurre con normalidad para la víctima: introduce la tarjeta, realiza la operación y no detecta ninguna anomalía.

El problema surge al finalizar la operación. La tarjeta queda atrapada en el cajero y no puede extraerse. «A simple vista parece un fallo del cajero», explica, lo que genera desconcierto en el usuario y facilita el siguiente paso del fraude.

Es entonces cuando aparece una segunda persona que se presenta como ayuda. «Ahí es donde aparece un buen samaritano que es el cómplice y que te dice que te va a ayudar», señala la criminóloga. Este individuo asegura haber pasado por la misma situación y sugiere una supuesta solución: volver a introducir el PIN para recuperar la tarjeta.

El momento clave

La clave del engaño reside en ese instante. Mientras la víctima introduce de nuevo su código, el cómplice lo memoriza. La tarjeta, sin embargo, sigue sin salir. Ante la frustración, el usuario suele optar por entrar en la sucursal para pedir asistencia.

Ese breve lapso es suficiente para que el delincuente retire el hilo, recupere la tarjeta y acceda al dinero con el PIN obtenido. «Y ahí es cuando lo memoriza», subraya Aperador, que advierte de la rapidez con la que se ejecuta todo el proceso.

Ante este tipo de situaciones, la recomendación es clara y directa. «Si tu tarjeta se queda atrapada, nunca aceptes ayuda de desconocidos». La criminóloga insiste en la necesidad de extremar la precaución y acudir únicamente a personal autorizado del banco.

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