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El presidente de Indra, Ángel Escribano

El presidente de Indra, Ángel EscribanoEFE

Escribano dimite como presidente de Indra ante el fuerte «desgaste» por las presiones del Gobierno

Afirma que «la situación amenaza con comprometer objetivos (...) esenciales para el futuro de Indra y del sector»

El presidente de Indra, Ángel Escribano, ha comunicado oficialmente su dimisión al frente de la compañía. Lo ha hecho en un Consejo Extraordinario tras las presiones en las últimas semanas de la Sepi, accionista mayoritario, por las «incompatibilidades» en la truncada compra de su empresa familiar, EM&E.

En una carta remitida al consejo de Indra, afirma que «los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector».

La marcha del directivo, anticipada esta mañana, se produce tras las presiones del Gobierno en las últimas semanas para forzar su salida de la compañía. Hace poco más de diez días la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), accionista mayoritario de Indra con el 28 %, trasladó, vía comunicación a la CNMC, su «preocupación por la influencia que el conflicto de interés» ante la compra de la compañía familiar de Escribano, EM&E.

Indra abortó poco después la adquisición, pero el presidente había rechazado hasta ahora abandonar su cargo, arropado por accionistas de relevancia como Joseph Oughourlian, presidente de Prisa, defensor de que la operación era necesaria para que la compañía gane tamaño y pueda competir en un mercado dominado por compañías de un volumen mucho mayor.

Antes de su salida, el directivo ha querido recalcar que durante su etapa en la compañía «me ha impulsado el desafío de posicionar a Indra como motor principal de la industria de la Defensa». Algo que ha tildado de «esencial para situar al sector de la Defensa española en el lugar que le corresponde».

Escribano llegó a la presidencia de Indra hace apenas un año y cuatro meses, arropado, entre otros, por la propia Sepi. Lo hizo tras 27 años al frente de EM&E, la compañía familiar que actualmente preside su hermano Javier, que en los últimos años había multiplicado su facturación gracias a contratos de defensa.

Un directivo «apreciado por el mercado»

La empresa ha vivido en la jornada de hoy una auténtica montaña rusa bursátil. Ha llegado a caer un 6,4 % tras conocerse las primeras informaciones, si bien ha cerrado con una revalorización del 3,13 %. Las oscilaciones han supuesto que la capitalización de la compañía ha variado en pocas horas en cerca de 800 millones de euros.

«El mercado tenía en buena estima a Escribano y su marcha pondrá un alto escrutinio a su sucesor y a los próximos pasos del gobierno español», según el analista de XTB Javier Cabrera.

«La incertidumbre política no es una aliada de las buenas inversiones y el mercado lo sabe. Por ello, esta marcha podría penalizar a las acciones de Indra durante un tiempo hasta que se aclare de nuevo si el liderazgo de la compañía está asegurado y no dependerá de los vaivenes políticos».

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