El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en el Senado.
Ecos del patinazo de Carlos Cuerpo: los salarios reales en España no crecen desde hace ocho años, y él lo sabe
El vicepresidente y ministro de Economía ha defendido recientemente en televisión que el salario medio ha subido en nuestro país
El nuevo vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, intervino hace unos días en el programa de televisión de Susanna Griso, y dejó algunas afirmaciones que han provocado muchas reacciones; entre ellas destaca su afirmación de que el salario medio ha crecido en España.
Expertos como Jon González salieron rápido al paso para recordar que el salario medio bruto en nuestro país, ajustado a la inflación, no ha crecido en los últimos ocho años, y el salario medio neto, ajustado a la inflación, ha disminuido.
Cuerpo es un economista bien formado, y conoce de sobra estos hechos, pero comunicó unos datos que favorecen al Gobierno y confunden a la población. Sobre ello hablamos con los catedráticos Santiago Carbó y Rafael Pampillón en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse íntegro al principio de estas líneas.
«Cuando uno ve la perspectiva desde el año 2008 o de los diez últimos años, comprueba que los salarios reales han sufrido muchísimo en España», afirma Carbó, catedrático de CUNEF. «Si yo fuera del Gobierno, no entraría en ese debate, porque lo tienen perdido. Es la percepción de la calle. Además, son los salarios sin contar la vivienda. Si contamos lo que detrae de los salarios el coste de la vivienda, ya sea por el alquiler o por la hipoteca, el nivel de bienestar ha empeorado aún más», añade.
La evolución de los salarios no ha sido buena, y es algo que están notando especialmente las nuevas generaciones. «La idea de pérdida de poder adquisitivo que se produjo tras el comienzo de la guerra de Ucrania, no se ha recuperado. Las cifras son las que hay, independientemente de que en los seis últimos meses del año hayan podido mejorar algo, pero esta no es una cuestión que pueda analizarse con la perspectiva de seis meses o un año, sino de cinco, siete o diez», agrega Carbó.
El catedrático pone a Corea del Sur como ejemplo de que no estamos haciendo las cosas bien: era un país comparable a España en población y en otras cuestiones hace veinticinco o treinta años, pero hoy está muy por encima en productividad y bienestar de la población.
Pampillón remarca que la gran masa de población inmigrante que ha llegado a España trabaja en sectores en los que se cobra poco, como el de la hostelería, la construcción, la agricultura o la ayuda doméstica: «Son sectores de baja productividad en los que es difícil que los salarios suban. Los salarios están estancados en términos reales porque la productividad también lo está. Tendríamos que hacer un esfuerzo mayor en mejorar en aquellos sectores que aumentan el nivel tecnológico y de innovación, en los sectores en los que podemos ser más competitivos, para no quedarnos aquí en una isla de sectores que no están hoy en la competitividad internacional en la que se mueven sobre todo Estados Unidos y China».
España se desindustrializa
Ayer apareció un nuevo dato del Índice de Producción Industrial, que mide mes a mes la evolución del volumen real de la actividad productiva de las ramas industriales en España (minería, manufactura, energía y agua). «El dato anual, que compara febrero con febrero, ha caído un 1,3 %, pero no es la primera vez que cae. España se desindustrializa, sobre todo en bienes de consumo (automóviles, electrodomésticos...), que han caído un 6,4 % en un año. Es una barbaridad», señala Pampillón.
Nuestras exportaciones ya no van como iban, y los bienes intermedios (acero, química para los fármacos, componentes para la energía eléctrica...) caen un 3 %. «Son sectores clave, y no es una buena noticia que caigan, porque la industria tira de los servicios de restauración, de auditoría, de consultoría... No es una buena noticia que España se desindustrialice más rápido que otros países europeos», incide Pampillón.
La caída de producción se debe en buena medida a los aranceles y a la incertidumbre sobre ellos, y a que estemos siendo sustituidos por los chinos, estima Santiago Carbó.
Todo ello sucede mientras esperamos la evolución de la guerra de Irán, y cómo nos seguirá afectando, como comentan Carbó y Pampillón en nuestro podcast. A los catedráticos les inquieta el más que posible incremento de la inflación, en la que estamos por encima de la media europea, y que las medidas puestas en marcha para combatirla implican más gasto, algo que no gusta en Europa. Carbó no vio oportuno proponer el decreto de la vivienda al mismo tiempo que las medidas anti crisis. En cualquier caso, lo importante es que el conflicto termine cuanto antes, y ambos ven una luz de esperanza en la reunión que empieza el sábado entre Irán y Estados Unidos.