Avión Ryanair
Un avión de Ryanair aterrizó de emergencia en Manchester con combustible para solo nueve minutos
El avión sufrió tres aproximaciones frustradas por fuertes rachas de viento y un aeropuerto rechazó inicialmente el desvío que, según la investigación, debería haber autorizado
Un Boeing 737 de Ryanair con 177 personas a bordo aterrizó en Manchester con apenas 363 kilos de combustible en sus depósitos después de sufrir tres aproximaciones frustradas por las fuertes rachas de viento. El avión había despegado de Pisa con destino a Prestwick, cerca de Glasgow, pero terminó declarando una emergencia por combustible tras una sucesión de incidentes que redujo drásticamente el margen con el que contaba la tripulación.
Según informa Corriere della Sera, que recoge las conclusiones de la investigación de la Air Accidents Investigation Branch (AAIB) británica, los hechos ocurrieron el 3 de octubre del año pasado, durante la tormenta Amy, cuando se registraban rachas de hasta 56 nudos, unos 104 kilómetros por hora. El organismo ha clasificado lo sucedido como un «incidente grave».
El Boeing 737, con matrícula 9H-QBD y perteneciente a la división maltesa de Ryanair, había salido de Pisa con 11.500 kilos de combustible. La tripulación había cargado una cantidad adicional precisamente para disponer de margen ante posibles retrasos o desvíos provocados por las malas condiciones meteorológicas.
El problema comenzó al aproximarse a Prestwick. Cuando el avión se encontraba a 264 pies de altura, unos 80 metros, los pilotos recibieron una alerta de wind shear o cizalladura del viento, un cambio brusco en la dirección o intensidad del viento que obligó a interrumpir el aterrizaje y volver a ganar altura.
La tripulación lo intentó por segunda vez, pero la situación se repitió cuando el Boeing estaba todavía más cerca de la pista. A solo 50 pies del suelo, aproximadamente 15 metros, saltó una nueva alerta y los pilotos tuvieron que abortar nuevamente la maniobra.
Las normas de la compañía impedían realizar un tercer intento consecutivo después de dos aproximaciones frustradas por cizalladura, por lo que la tripulación solicitó desviarse a otro aeropuerto.
Manchester rechazó el desvío
Los pilotos pidieron dirigirse a Manchester, donde las condiciones meteorológicas eran más favorables. Sin embargo, su solicitud fue rechazada y tuvieron que buscar otra alternativa.
Según la información de Corriere della Sera, el informe de la AAIB sostiene que, de acuerdo con los procedimientos del aeropuerto y del agente encargado de la asistencia en tierra, la petición de desvío debería haber sido aceptada. Los investigadores no han podido determinar por qué se denegó y apuntan a un problema de comunicación interno entre el control del aeropuerto y el agente de rampa.
Sin autorización para aterrizar en Manchester, el Boeing puso rumbo a Edimburgo. Allí se produjo el tercer episodio que terminaría llevando el vuelo a una situación de emergencia.
Durante la aproximación a la pista, cuando el avión se encontraba a 745 pies de altura, volvió a activarse una alerta por cizalladura. Los pilotos abortaron por tercera vez el aterrizaje y comenzaron una nueva maniobra de ascenso. Para entonces, quedaban 2.164 kilos de combustible en los depósitos.
La tripulación volvió a calcular sus posibilidades y concluyó que dirigirse a Manchester les permitiría aterrizar con apenas entre 500 y 700 kilos. Poco después, el ordenador de a bordo estimó que llegarían con únicamente 300 kilos.
Ambas cantidades se encontraban muy por debajo de los 1.101 kilos establecidos como reserva final de combustible, una cantidad equivalente aproximadamente a 30 minutos de vuelo en las condiciones utilizadas para calcular ese margen.
«Mayday, fuel»
Fue entonces cuando la tripulación declaró formalmente la emergencia. Desde el avión se transmitió al control de Edimburgo el mensaje «mayday, mayday, mayday, fuel», dejando claro que el problema era la cantidad de combustible disponible.
La declaración de emergencia permitió al Boeing dirigirse inmediatamente a Manchester. El avión consiguió finalmente aterrizar a las 20.51 horas con 363 kilos de combustible, alrededor de cien kilos menos incluso que algunas de las estimaciones realizadas durante el vuelo.
Tomando como referencia los 1.101 kilos correspondientes a unos 30 minutos de reserva final, los 363 kilos restantes equivalían aproximadamente a nueve minutos de vuelo, aunque la autonomía efectiva depende del régimen de funcionamiento de los motores y de las condiciones de la aeronave.
El margen podía reducirse todavía más rápidamente durante una nueva aproximación frustrada. Según los datos recogidos por Corriere della Sera, durante las maniobras anteriores los motores habían llegado a consumir conjuntamente alrededor de 120 kilos de combustible por minuto cuando funcionaban a plena potencia para volver a ganar altura.