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El 14 de febrero llega a España la TDT en HD

El Gobierno acelera para que la nueva TDT empiece sus emisiones este año

El principal aspirante es el consorcio Siete, vinculado a inversores próximos al entorno del Ejecutivo

La televisión en abierto en España se prepara para incorporar un nuevo canal. El Gobierno ultima la adjudicación de una licencia de Televisión Digital Terrestre (TDT), con la previsión de que las emisiones puedan comenzar antes de que finalice 2026.

Según ha adelantado El Español, el Ministerio de Transformación Digital tiene prácticamente cerrado el proceso. La resolución podría producirse entre abril y principios de mayo, en función de los plazos administrativos. A partir de ese momento, el adjudicatario dispondría de seis meses para poner en marcha el canal, lo que situaría su arranque en el último trimestre del año.

El objetivo del Ejecutivo es que la nueva cadena esté plenamente operativa en 2027. El despliegue se haría de forma progresiva, con una programación inicial limitada que se ampliaría hasta configurar una parrilla completa.

En el sector audiovisual, el principal aspirante es el consorcio Siete, vinculado a inversores próximos al entorno gubernamental y con presencia de accionistas relacionados con el grupo Prisa. El proyecto estaría impulsado por empresarios como Adolfo Utor, Diego Prieto y Andrés Varela, con el asesoramiento de José Miguel Contreras, fundador de Globomedia y figura clave en el lanzamiento de laSexta.

Como alternativa, también compite Mediaset España, que cuenta con experiencia y capacidad financiera, aunque parte con menor margen debido a su actual peso en la TDT, donde ya dispone de varias frecuencias. Además, su propuesta estaría más orientada al entretenimiento, frente a la preferencia del Ejecutivo por un canal centrado en contenidos informativos.

Ese sería, precisamente, el posicionamiento de la futura cadena: información e infoentretenimiento como eje principal. Las limitaciones presupuestarias podrían condicionar el formato, con una oferta basada en tertulias y programas de análisis frente a grandes despliegues informativos. Entre las opciones valoradas figura la posible recuperación de la marca CNN, en línea con la desaparecida CNN+.

Externalización de la producción

En paralelo, el proyecto avanza en acuerdos técnicos y comerciales. Entre ellos, la externalización de la producción –con compañías como Mediapro en el radar– y la gestión publicitaria, que podría encargarse a firmas especializadas. También se contempla la incorporación de presentadores y colaboradores conocidos, algunos vinculados al ámbito político.

Desde el punto de vista económico, la cadena partiría con un presupuesto estimado de entre 20 y 25 millones de euros anuales, condicionado por la evolución del mercado publicitario. Las previsiones del sector apuntan a una mejora en 2026 tras la caída del ejercicio anterior, lo que facilitaría su viabilidad en la fase inicial.

El plan industrial incluiría además la participación de la argentina Telefé, que aportaría en torno al 25 % del capital y experiencia en el negocio audiovisual. No obstante, el control permanecería en manos de inversores españoles, en línea con el carácter estratégico que el Gobierno atribuye a la televisión en abierto.

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