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El presidente de la Asociación de Víctimas del descarrilamiento de Adamuz, Mario Samper.

El presidente de la Asociación de Víctimas del descarrilamiento de Adamuz, Mario Samper.Rocío Ruz - Europa Press

Mario Samper, presidente de las víctimas de Adamuz: «Le pedimos a Puente que viniera a Huelva a hablar con las víctimas y no lo ha cumplido»

Mario Samper viajaba en el vagón 4 del Alvia que iba camino de Huelva y que chocó con el tren Iryo en Adamuz el pasado 18 de enero. Han muerto 46 personas, y a otros muchos les han quedado secuelas importantes, como a él: tiene una fractura en el esternón y un latigazo cervical que duele mucho. Sabe que ese daño va a pasar, pero el que más le está pesando es el psicológico: tanto por lo que le tocó vivir con el choque («Fue como una película de terror»), como por haber ido conociendo las historias de todos los afectados que se han ido uniendo a la asociación. «Muchas pesadillas y dormir mal por la noche. Es bastante doloroso», afirma. La Asociación de Víctimas de Adamuz empezó a constituirse en la misma noche del accidente. Los afectados que salieron vivos coincidieron en el Hospital de Andújar, y allí, entre sus dolores, tuvieron tiempo de hablar sobre el inicio de la asociación, «porque Renfe nos dejó tirados toda la noche: no vinieron a buscarnos hasta las 8.30». Desde entonces buscan que se sepa la verdad de lo que ocurrió y se depuren responsabilidades. Hoy se concentrarán frente al Congreso de los Diputados desde la 9 de la mañana hasta las 13 horas.

—Esta semana se han visto con el presidente de Adif, Pedro Marco; la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA), e Iryo. ¿Han sido fructíferos esos encuentros? Empecemos por Adif.

—Fue una reunión de más de tres horas y media en la que se cumplieron nuestras expectativas, que eran muy pobres. Como en las declaraciones que ha hecho en el Congreso de los Diputados, el presidente no ha dicho prácticamente nada nuevo. Este señor va echándole las culpas de todo lo que le vamos preguntando a los distintos agentes que rodean al accidente. Sobre la retirada del material que podía ser objeto de investigación de la vía, le comentamos que, haberlo hecho por la noche, durante varias noches, siempre de noche, nos resultaba algo sospechoso, y, además, le preguntamos por qué habían tenido ellos que tocar ahí. Nos dijo que no tenían autorización judicial, pero tampoco prohibición, y que como la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios) había abandonado el lugar y ellos tenían que hacer algunas inspecciones, y por eso lo retiraron. Le mostramos nuestra disconformidad. Respecto a la atención a las víctimas y la tardanza que hubo al atendernos, más que nada en el Alvia, nos dijo que la culpa la tuvo la Junta de Andalucía, que es la que gestiona el 061 y el 112. En cuanto a la rotura de las vías, nos dijo que la vía no estaba rota del día anterior; que el indicio que había, que para nosotros era más que claro y para la Guardia Civil también, como ha reflejado en el informe que ha publicado menos de veinticuatro horas después, para él no significaba nada. Sobre los papeles y la manipulación de la documentación que ha habido, nos dice que fue Ayesa; que ellos no tienen responsabilidad, aunque nos consta que fue una orden de Adif el que se movieran esos documentos. En fin, como digo, nuestras expectativas eran bajas y se cumplieron. Únicamente sacamos algo positivo de la reunión, que fue la confirmación de algo que ya sabíamos: que si bien las auscultaciones de la vía no habían disminuido con el paso de los años, aunque a nosotros nos dicen que sí desde fuentes ferroviarias, admitía que no habían aumentado en proporción al incremento de trenes en circulación. Para nosotros ese es un dato ya bastante importante. No sacamos mucho más. Nos dio muchos parámetros técnicos, pero nada provechoso. Al principio nos pidió disculpas; la reunión se mantuvo en un tono respetuoso y tranquilo y terminamos de una manera un poco tensa, porque le trasladé que desde la Asociación solicitamos que renuncie a su cargo.

—También han estado con la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA).

—Esa reunión fue muy gratificante. Pudimos constatar por sus comentarios que están muy encima de la investigación, de lo que está haciendo la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Reconocen que la CIAF tiene pocos medios humanos y económicos, y desde la Comisión Europea están intentando echar una mano para que se aumenten esos medios por parte del Ministerio de Transportes español. Nos ofrecieron abrir un canal de comunicación con nosotros para cualquier momento en el que quisiéramos contactar con ellos, algo que también hizo Pedro Marco. Nos dijeron que nos trasladarán cualquier información relevante y también el informe que van a hacer los investigadores, que es parte del de la CIAF, pero no es lo mismo. Ese informe tiene que ser luego ratificado, modificado o manipulado por el consejo. Ellos dicen que se van a hacer con ese borrador de informe, lo cual nos tranquiliza. Fue una reunión más corta, pero salimos satisfechos.

Por último, esta semana se han visto con Iryo, la compañía propietaria del tren que descarriló y chocó con su Alvia.

—Se presentó el director de seguridad de Iryo, y fue una reunión desde otra perspectiva. Dado que Iryo ha tenido una gestión con las víctimas y tiene ciertos sistemas de seguridad, o no, en sus trenes, ese fue el objeto de la conversación. Él rápidamente nos dijo que se trataba de una conversación informal. De hecho, la tuvimos en una cafetería. Lo que él pretendía era saber qué asuntos queríamos tratar para trasladarlos a su empresa y que los abordáramos en una reunión más formal. Nos han brindado un correo electrónico para que le expliquemos en qué tenemos dudas exactamente, y lo estamos preparando.

—No se les ve contentos con Adif. ¿Cómo ven que va la investigación?

—Lleva un curso normal. Hace tres meses del accidente. Estamos impacientes, pero comprendemos que todo tiene su tiempo. Estamos relativamente tranquilos. Respecto al Gobierno, enviamos una carta al presidente y nos ha respondido, pero no sacamos nada en claro. En la reunión con el señor Puente le pedimos once puntos que nos dijo que los iba a conceder, pero que tenía que estudiarlos. Uno de ellos era que iba a venir a Huelva a hablar con las víctimas. No lo ha cumplido. Otro, aunque era trabajo de otro Ministerio, que también dijo que lo iba a hacer, era que iban a considerar las bajas laborales como accidentes de trabajo, algo que a nivel de remuneración es muy distinto. No se ha cumplido ninguno de los once puntos. Por todo ello, y por darle visibilidad a nuestra situación, vamos a concentrarnos frente al Congreso de los Diputados para pedirle a la clase política que se una y nos eche una mano.

—¿Prevéis mucha afluencia de gente?

—Madrid es una ciudad más impersonal. En Huelva nos conocemos todos. No sabemos. Hemos contactado con distintos colectivos y esperamos que haya una buena afluencia, pero el acto es muy simbólico: con que estemos las víctimas o parte de las víctimas, ya lo hace más cercano al simbolismo y al significado.

—Al margen del Gobierno, ¿hay partidos o políticos que se hayan dirigido a vosotros para ayudaros?

—Desde el primer momento no hemos querido significar políticamente nuestra reivindicación. Hay políticos, creo que de casi todos los partidos, que se han puesto en contacto con nosotros y nos han ofrecido su ayuda, pero la hemos declinado.

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