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El presidente de Correos y Telégrafos, Pedro Saura.Ricardo Rubio / Europa Press

Correos dará préstamos a final de año mientras CC.OO. enloquece contra Saura por la falta de oferta de empleo

Tras la regularización masiva de inmigrantes que se está gestionando en parte en sus oficinas, la compañía se adentra en otros terrenos que le hagan depender menos del decadente negocio de las cartas

Correos y sus empleados han pasado en los últimos años por situaciones curiosas, como la sensación de estar trabajando en un bazar chino por tener que vender en sus oficinas collares de perros, gafas contra la presbicia, balizas o el Hola para intentar conseguir ingresos que atenúen la decadencia de su aún negocio principal, el envío de cartas y paquetes, pero ahora parece que están más contentos.

Los trámites que se están realizando en 370 de sus oficinas para la regularización masiva de inmigrantes les hacen pensar que están haciendo algo más en la línea con su misión de servicio público. Es una pata más que se pone en la diversificación del negocio que la empresa está buscando para paliar la decadencia de su negocio tradicional, el envío de cartas y paquetes: aunque ha caído un 60 % en los últimos cinco-ocho años, sigue suponiendo un 66 % de sus ingresos. Otra pata será la que se pondrá en principio en marcha a final de año, cuando en las oficinas de Correos puedan empezar a darse préstamos financieros, según ha podido saber El Debate de fuentes de primera línea.

El envío de cartas y paquetes, que cae en picado, aún supone un 66 % de los ingresos de Correos

Con ello, Correos avanza en su condición de prestador de Servicios de Interés Económico General (SIEG), la vía que han acordado los políticos y los sindicatos para salvar la empresa postal y no abocarla a la solución traumática que habría tenido cualquier empresa privada tras perder alrededor de 1.200 millones de euros en cinco años, como hizo Correos bajo el mando de Juan Manuel Serrano, el exjefe de gabinete y amigo de Pedro Sánchez.

Como ya contamos en este periódico con detalle, el Congreso aprobó en julio el rescate económico de Correos con una enmienda al nuevo Régimen Económico y Fiscal de Canarias, algo con lo que no tiene nada que ver. Lo hizo con el acuerdo entre PSOE, Coalición Canaria y PP, que se abstuvo en la votación y con ello permitió la aprobación de la enmienda. El acuerdo supone que el Estado pondrá en Correos 3.000 millones de euros en cuatro años para financiar el SIEG y el Servicio Postal Universal (SPU) que Correos ejerce en España como operador principal. El contrato-programa que detallará cómo se hace podría aprobarse este mes o próximamente, según ha podido saber El Debate de fuentes conocedoras. Estas mismas fuentes piensan que la aprobación de este contrato es lo que está haciendo esperar que se ponga en marcha el plan de salidas.

Parte de estos 3.000 millones se destinarán a financiar servicios que pueden ayudar a Correos a ser viable económicamente, como la tramitación de la regularización de inmigrantes, productos financieros como los préstamos, y los que vayan surgiendo. Otros operadores principales europeos, como el francés o el italiano, tampoco consiguen sobrevivir solo con su actividad postal.

Aunque este dinero sirva para salvar a Correos de momento, la reorganización del personal es inevitable para que pueda ser rentable. Como ya hemos contado en otras ocasiones, el coste de personal en Correos supone el 90 % de sus ingresos, algo que hace la empresa inviable. De ahí que la nueva dirección quiera reducirlo al 70 % de los ingresos.

CC.OO. quiere que se concrete cuanto antes la nueva oferta de empleo, pero Saura solo lo hará cuando se defina el plan de salidas, en este segundo semestre

Parte de esa disminución de costes llevará aparejada una reducción de personal, que en principio será de unos 8.000 empleados. El plan de salidas se efectuará en principio en el segundo semestre de este año, pero de momento no hay nada concreto.

En principio, estará dotado con 427 millones de euros, 200 millones provenientes del Gobierno y 227 millones de fondos propios de Correos. Los empleados que inicialmente podrían acogerse al plan han tenido que dar sus datos de vida laboral a la compañía para que se estudie quién puede acogerse a él.

En la empresa se critica abiertamente que Comisiones Obreras esté creando falsas expectativas a los empleados con una jubilación dorada, cuando no está claro quién va a poder acogerse al plan, que se realizará con salidas ordenadas y progresivas según las necesidades de la empresa, no solo de acuerdo con los intereses de los trabajadores.

Una vez que se realice este plan de salidas y se vea qué necesidad de personal puede tener la empresa en unos u otros departamentos, la compañía podrá diseñar una nueva oferta de empleo, que es lo que lleva algo más de dos años esperando Comisiones Obreras, desde que Pedro Saura fue nombrado presidente de Correos.

Como ya contamos en artículos como este, la formación para nuevos empleos en Correos supone una fuente importante de ingresos para Comisiones Obreras. Saura no va a lanzar esta oferta de empleo hasta que esté claro el plan de salidas y las necesidades de la empresa. CC.OO. querría que lo hiciera cuanto antes. De ahí que su histórico representante en Correos, Regino Martín, criticara a la empresa postal la semana pasada en programas como Espejo Público o Todo es mentira, diciendo que su gestión en la regularización de inmigrantes está siendo un desastre.

En la empresa no están de acuerdo con este modo de CC.OO. de arrojar piedras contra quien les da de comer. Por otra parte, Correos no es quien tiene el papel principal en la regularización de inmigrantes, aunque así pueda entenderse de las acusaciones del sindicato. Sus empleados simplemente reciben la documentación requerida, la escanean y la envían adonde corresponda. Hay otros agentes que intervienen, como el SEPE, el Ministerio de la Seguridad Social o la Oficina de Extranjería del ayuntamiento.

Hasta el 29 de abril se había tramitado la documentación de 39.200 inmigrantes en sus oficinas, sin apenas problemas, y con 1.000 empleados trabajando en ello desde el lunes 20 de abril. Correos recibió el mandato el jueves anterior y los empleados se pusieron a trabajar el lunes después de que la empresa acreditara su preparación tras recibir la formación a través de un vídeo de tres horas. La buena marcha del proceso ha hecho que el Ministerio haya pedido a Correos ampliar la cobertura, y así se ha hecho: se han habilitado diez oficinas más en Asturias, Galicia y Canarias, y el horario de citas se ha incrementado a tres horas -hasta ahora eran dos-.

La diversificación y la reorganización avanza, y los empleados lo notan también en los sueldos, unos en mayor medida que otros. El presidente, Pedro Saura, ha visto subir su salario hasta los 234.754 euros en 2025 desde los 185.725 euros que cobró en 2024, un 26,4 % más, por el bonus previsto en función de los resultados, algo de lo que también disfrutó su predecesor, Juan Manuel Serrano. En su caso lo obtuvo porque perdió menos dinero de lo previsto, ya que en el último día del año vendieron un edificio de Correos en Valencia.

Cada uno justifica su subida como puede, porque la de Saura está amparada en que Correos ha vuelto este año a dar beneficios, algo que habría que ver si lo hubiera conseguido sin el rescate aprobado en el Congreso. Su subida de sueldo puede ser antiestética en el contexto actual de reestructuración de Correos, aunque quizá pasa un poco más desapercibida por el aumento de un 4 % que han tenido también este año los empleados: un 2,5 % más por los acuerdos de Función Pública impulsados por el Gobierno, CSIF y UGT, a los que luego se adhirió CC.OO., más un 1,5 % fijo.