Trapicheo con fondos UE: Sánchez, sin dinero para las pensiones, igual que Aznar 'heredó' sin paga para los funcionarios
El escándalo pone de manifiesto hasta qué punto la contabilidad nacional lleva años viciada por un uso torticero del dinero de Bruselas; o de los trasvases que se producen entre ministerios, comunidades autónomas o lo que quieran
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), intercambia camisetas con el primer ministro de Canadá, Mark Carney (d)
Nadie sabía nada. O por lo menos nadie lo había contado. La economía iba como un tiro, o como un cohete... y no era cuestión de dar malas noticias. Hasta que de repente, el Tribunal de Cuentas –con mayoría socialista de control, ya saben– contó que el Gobierno pagó en 2024 las pensiones con los dineros que nos da Europa.
Alguien podría pensar ¿Y qué problema hay en pagar las pensiones con un dinero que no es para eso? Pues dos cosas de entrada. La primera es bastante palmaria: que si lo hicieron así era porque no tenían dinero para pagar las pensiones; y segunda que utilizar el dinero que nos da Europa, los famosos MRR (Mecanismo de Recuperación y Resiliencia) para fines distintos a lo previsto va a tener consecuencias.
El escándalo político ha sido tal que Bruselas (léase la Comisión Europea) ha tenido que sacar a un funcionario de segunda para explicar que el uso que el Gobierno español hizo de esos fondos para pagar las pensiones sería correcto: «Se puede utilizar la liquidez para otros gastos», aunque el mismo portavoz, quizá para cubrirse las espaldas, también advirtió de que la Comisión aún estaba «revisando la información» y que no había una «conclusión final». Otros funcionarios, los que habitualmente fiscalizan las cuentas públicas de los estados miembros, ya han dicho que de eso nada. Que una cosa son los apoyos políticos de Von der Leyen a Sánchez y otra muy distintas coger el dinero de la UE y gastarlo en otras cosas.
El caso es que la investigación sigue y, por lo que ya vamos sabiendo, empieza a haber un consenso entre estos interventores de Bruselas: «El MRR desembolsa fondos a los Estados miembros tras el cumplimiento de hitos y objetivos, tal y como se establece en la Decisión de Ejecución del Consejo sobre cada Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia. Los hitos y objetivos comprenden tanto reformas como inversiones, y el importe de cada desembolso individual no está vinculado a los costes reales incurridos». Costes reales incurridos: eso son las pensiones. Y recordemos también que el Tribunal de Cuentas certificó que «la insuficiencia de crédito presupuestario para atender compromisos ineludibles de pensiones de clases pasivas y complementos de pensiones mínimas motivó que en noviembre de 2024 se autorizaran dos modificaciones por 2.389,4 millones de euros, ambas financiadas con créditos sobrantes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia». Todo clarito.
Quizá piensen que esta es una batalla política más, sobre todo porque cinco eurodiputados del PP, han preguntado y recordado en Bruselas que «El Reglamento del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia prohíbe expresamente el uso de estos recursos para cubrir gasto corriente de los Estados miembros». Pero esto es algo más que una batalla política. Es una información que pone de manifiesto hasta qué punto la contabilidad nacional lleva años viciada por un uso torticero del dinero de Bruselas; o de los trasvases que se producen entre ministerios, comunidades autónomas, o lo que quieran con tal de cumplir con el dinero que destinamos a armamento –y que OTAN nos reclama– o de no presentar y fracasar con unos Presupuestos que harían caer al Gobierno.
Y mientras los funcionarios europeos se aclaran ¿Qué dice el Gobierno de esta pillada? Pues han echado mano del nuevo vicepresidente Carlos Cuerpo, que no solo ha quitado importancia al desvío de fondos, sino que ha defendido la medida: «Es un elemento técnico asociado a la prórroga presupuestaria». ¡Elemento técnico! Y tan técnico… ¡Como que son casi 2.500 millones! Pero en el resto de Europa ya alucinan con que el Gobierno español haya echado mano de los MRR para las pensiones.
Broma presupuestaria con los días contados
Recuerdo que, cuando José María Aznar llegó a La Moncloa en 1996, se encontró con tal falta de liquidez que tuvo que salir a los mercados para pedir un crédito de urgencia y pagar la nómina a los funcionarios. Él mismo lo contó años después. Pero –fíjense– tampoco se le ocurrió echar mano de otras partidas para resolver aquel pago mensual.
Pero tranquilos que esta nueva broma presupuestaria tiene los días contados. Contados y con alevosía. El Gobierno español ya ha asumido que puede dejar sin ejecutar unos 20.000 millones –se dice pronto– de los 163.000 millones que nos dio Europa. Quizá por eso pidió una prórroga a la Comisión para alargar el plazo que acaba en agosto de este año 2026. Pero no ha colado. En agosto se convierten en calabaza. Hasta la fecha, el Gobierno dice haber ejecutado la mitad del dinero recibido pero, según otras fuentes, apenas ha utilizado el 20 %.
Y es que para gastar dinero también hay que tener unos Presupuestos y saber dónde se gastan. Los fondos europeos llamados Next Generation estaban destinados a la modernización económica, transición ecológica y transformación digital de España. Según informes del propio Gobierno, a mediados de 2025/2026 reconocía dificultades en la ejecución y un reparto entre el 30 % al 70 % del total. Un decir, porque tampoco sabemos si con ellos se habrán vuelto a pagar las pensiones, esta vez de 2025. Esperemos que el Tribunal de Cuentas nos lo diga. También da que pensar lo de prorrogar el plazo que pedía el Gobierno a la Comisión. Otra posible jugada para adjudicar los Next Generation a las pensiones de 2026. Cuando uno piensa mal de la Oficina Económica de Moncloa siempre acierta.
Sea como fuere, estamos en la «cuenta atrás» para movilizar la totalidad de los fondos europeos. A principios de 2026, recibimos una parte significativa que buscaba completar la recepción de los 47.000 millones restantes de la dotación total. Pero este tema de las pensiones puede hacer cambiar incluso las aportaciones de los últimos fondos.
Quizá las sanciones de Bruselas lleguen entre tanto. O el Gobierno se apunte a la receta de Carmen Calvo de que el dinero público no es de nadie. ¡Que lumbrera la presidenta del Consejo de Estado! Toda una adelantada a lo que venía.