El futuro del sector no parece dirigirse hacia un único modelo de negocio, sino hacia una convivencia de distintos esquemas
El negocio detrás del yoga y el pilates que ha disparado el número de locales en España
Statista sitúa a España entre los países europeos con mayor adopción y popularidad de yoga y pilates
Ni enero ni la obsesión por empezar el verano con una talla menos son suficientes para explicar el actual auge del fitness. Mover el cuerpo en el gimnasio, el yoga o el pilates han dejado de ser un propósito temporal para convertirse en un hábito estructural ligado a la salud física y mental.
En plena época inflacionista, muchos consumidores están más dispuestos a recortar en viajes o restaurantes que en lo que coloquialmente se conoce como bienestar. Las previsiones de diversos informes apuntan que el mercado global de centros de yoga y pilates podría pasar de 208.000 millones de euros en 2026 a casi 500.000 millones en 2035, lo que supone un ritmo anual de crecimiento del 11,5 %.
Ambas prácticas han pasado de ser disciplinas de nicho a ocupar una posición central dentro de la economía del deporte. Ello responde, en gran medida, a un giro en las preferencias del consumidor hacia actividades de bajo impacto y a la necesidad de evitar sufrir burnout; es decir, no terminar completamente abrasado después de invertir más de 40 horas semanales en la oficina y alrededor de otras 10 horas en desplazamientos. El yoga y el pilates ya no se entienden únicamente como ejercicio, sino como una suerte de antídoto cotidiano frente al agotamiento crónico de la vida en la metrópoli.
Los datos respaldan la tendencia. Statista sitúa a España entre los países europeos con mayor adopción y popularidad de estas disciplinas: dos de cada diez españoles afirman practicar yoga o pilates. Por su parte, la app de reservas deportivas Eversports –a partir de encuestas realizadas a centros de distintos mercados, incluido el español–, registró un aumento del 20,1 % en las reservas, del 10,7 % en los ingresos y del 26,8 % en el número de usuarios entre 2024 y 2025.
Aun así, el mercado empieza a entrar en una fase de mayor madurez competitiva. De hecho, la preocupación por el aumento de la competencia se extiende: de un 24,5 % en 2024 a un 56,9 % en 2025. El crecimiento continúa, aunque ya lejos de la aceleración extraordinaria registrada inmediatamente después de la pandemia. En paralelo, las inversiones comienzan a abordarse con más cautela. De cara a 2026, la mencionada plataforma afirmaba que solo el 20 % de los estudios aumentarían su inversión, frente al 37 % del año anterior; un 29,2 % planeaba reducirla y un 50,8 % mantendría niveles similares a los de 2025.
Los desembolsos iniciales para estos locales oscilan entre los 20 mil y los 100 mil euros
La fatiga del ciclo expansivo, sin embargo, no frena los desembolsos iniciales, los cuales oscilan entre los 20 mil y 100 mil euros y continúan encontrando retorno en casi 8 de cada 10 ocasiones. A escala global, el 77% de los estudios de pilates reportan crecimiento y cerca de 7 de cada 10 se llenan habitualmente.
El yoga y el pilates representan «entre el 8 % y el 10 % del mercado global de salud y bienestar activo» y se han consolidado como dos de las disciplinas clave dentro del fitness boutique, aunque los gimnasios tradicionales continúan concentrando la mayor parte del gasto total, explica el CEO de Eversports, Hanno Lippitsch.
Según el directivo, mientras la industria global del fitness ha venido creciendo a ritmos de entre el 9 % y el 10 % anual en los últimos ejercicios, las disciplinas vinculadas al entrenamiento mente-cuerpo y al bienestar holístico avanzan todavía más rápido: «el yoga y el pilates están creciendo entre un 15 % y un 30 %».
La fidelización es el nuevo dólar del bienestar
España supera ya los seis millones de usuarios en centros deportivos y las grandes ciudades concentran buena parte de la expansión del sector. El auge de los estudios boutique y la proliferación de franquicias han convertido un trabajo de fuerza inteligente y conciencia corporal como es el pilates en uno de los grandes símbolos del bienestar contemporáneo y del consumo aspiracional urbano. Un fenómeno capaz de justificar precios de hasta 50 euros por apenas 50 minutos de clase.
El futuro del sector no parece dirigirse hacia un único modelo de negocio, sino hacia una convivencia de distintos esquemas capaces de responder a hábitos de consumo cada vez más fragmentados. Mientras plataformas como ClassPass o Wellhub capitalizan la demanda de flexibilidad y permiten al usuario saltar de un centro, «muchos estudios boutique siguen apostando por membresías y suscripciones propias con el objetivo de construir comunidad y asegurar ingresos recurrentes», explica Lippitsch.
En un contexto en el que el bienestar ha pasado de ser un lujo ocasional a una rutina integrada en la vida cotidiana, la fidelización se ha convertido en un activo tan importante como las propias clases. El consumidor busca flexibilidad; los estudios, estabilidad. Y entre ambos intereses emerge un ecosistema híbrido en el que convivirán bonos, suscripciones, experiencias premium y plataformas agregadoras.