El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la ex vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño
El Plan B del Gobierno fracasa cinco años después del hachazo que dinamitó los planes de pensiones
Economía redujo las deducciones de 8.000 a 1.500 euros para impulsar los planes de pensiones de empleo, pero solo un 27 % de las empresas cuenta con ellos
El Gobierno se ha encargado de sacar adelante distintas reformas para que el ahorro privado complemente las pensiones públicas a través de planes de pensiones de empleo. Para ello, el Ministerio de Economía, liderado en aquel momento por Nadia Calviño, redujo el límite máximo a deducir en el IRPF a las aportaciones a los planes de pensiones individuales, de 8.000 a 2.000 euros en 2021. Y un año después lo redujo hasta los 1.500 euros.
Si esta reducción no se revierte y no se nivelan los límites de aportación en los mismos, «los efectos van a ser demoledores», ha asegurado Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco, la asociación que agrupa a las principales entidades relacionadas con los Fondos de Inversión y los Fondos de Pensiones.
En concreto, cifra en 31.000 millones de euros lo que dejarían entrar en planes hasta 2030 a través de los fondos de pensiones, unos 51.400 millones de euros menos de ahorro en planes individuales o 75.200 millones menos en total en 2040. Esta última cifra «sería más del doble de lo que tenemos solo en el sistema de pensiones», recalcó Martínez-Aldama.
Cabe recordar que este hachazo fiscal se activó con el objetivo de promocionar los planes de pensiones públicos como vía para complementar la pensión a través de planes de pensiones de empleo. Sin embargo, ha caído en saco roto. Y es que solo el 27 % de las empresas dispone de algún sistema de previsión social para sus empleados, una cifra que se mantiene prácticamente estancada desde hace nueve años. En términos globales, aproximadamente un 15 % de la población ocupada en España está cubierta por planes de este tipo, trece puntos por debajo de la media del resto de países europeos.
Así se desprende de la novena edición del informe Situación de las pensiones en España realizado por KPMG Abogados. En él se anticipa una brecha creciente entre salario y pensión futura para una parte relevante de la población activa del país. Y es que, aunque un 56,6 % de las empresas tiene predisposición de poner en marcha alguna de estas herramientas de ahorro para la jubilación, existen distintas barreras que lo impiden.
El informe también recoge un mayor interés de los empleados por contar con este tipo de planes en sus empresas. «El plan de pensiones era un beneficio social que no figuraba hace años como una opción preferencial y ahora es el segundo más valorado después del seguro médico», se destaca.
Estos datos ponen de manifiesto que los incentivos actuales para fomentar la participación de empresas y empleados en planes de previsión complementaria no son suficientes, por lo que sería necesaria la implementación de medidas más efectivas para mejorar los ingresos de jubilación, ampliar la cobertura de la población y aliviar la presión sobre el sistema público.
En esta línea, según la encuesta de KPMG el 48 % de los directivos de las empresas encuestadas solicitan mayores incentivos fiscales, al tiempo que querrían que sus empleados tuvieran un mayor grado de educación financiera. Lo que refuerza la necesidad de acompañar cualquier impulso regulatorio con acciones de sensibilización y capacitación. Al mismo tiempo, se mantiene relevancia de reforzar comunicación, información y transparencia.
Preocupación por las pensiones futuras
Según los datos recopilados por KPMG, el 77,6 % de los trabajadores asegura sentirse preocupado o muy preocupado por su jubilación. En concreto, el 38,8 % afirma estar «sumamente preocupado» y otro 38,8 % reconoce que la cuestión le preocupa notablemente.
«Hay bastante interés, pero por ahora no se dan las mejores condiciones», ha destacado Granado, que apunta la necesidad de contar mayores incentivos fiscales y de elevar la educación financiera de los trabajadores.
También defiende articular estos planes de pensiones vía retribución flexible, es decir, que las aportaciones sean de los empleados o mixtas. Otra opción es que las aportaciones estén vinculadas a objetivos para incentivar así a los empleados a mejorar objetivos.