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la Administración Central del Estado, es decir, toda la Administración General menos la Seguridad Social y los Organismos Autónomos, tiene un verdadero problema de descontrol.

Hasta abril, cuando todavía estaba la ya completamente defenestrada María Jesús Montero, habían desaparecido todos los controles de gasto, no había nadie que se encargase de saber que se estaba gastando, ni que no se estaba haciendo y lo más importante el porqué de las dos cosas.

Montero solo pensaba ya en sus elecciones particulares y ver como reducía el desastre que se le avecinaba y tenía completamente abandonado, la que debería haber sido su principal ocupación.

No creo que el nuevo esté haciendo mucho, aunque al menos permanece callado, lo que ya es bastante. El problema es que los únicos que ejercen control son los interventores, y me temo que muchos de los destinados en los ministerios actúan ya como hombres de confianza de los ministros y aprueban todo lo que se les presenta. De otro modo resulta imposible entender que, sin una sola gran obra de infraestructura en marcha y sabiendo que en Defensa solo se han aprobado 921 millones en inversiones de equipamiento, los gastos hayan crecido un 13,6 % respecto al primer cuatrimestre de 2025.

Si cinco de los seis principales capítulos de gasto aumentan y el único que disminuye es el de las transferencias de capital, es decir, el dinero enviado a los organismos autónomos o a la Seguridad Social para que inviertan ellos, estamos ante una auténtica hecatombe del gasto corriente, que no genera riqueza alguna, salvo en el caso de las inversiones reales.

Por ello y sin más dilación quiero mostrarles los datos que he preparado con la información que proporciona la IGAE:

En los cuatro primeros meses del año la Administración Central, es decir, sin la Seguridad Social que paga las pensiones contributivas, las no contributivas, la incapacidad temporal, el ingreso mínimo vital y otras partidas que suman mucho dinero, ha gastado 65.552 millones, un 13,6 % más que el año pasado.

Los gastos de personal crecen un 5,7 % y se van a 7.000 millones, sin pagas extras porque esta no llega hasta junio. Esta cifra si la comparamos con la única que crea riqueza en el país, que es la partida de inversiones, vemos que a gastos de personal le dedicamos 3,9 veces más que a inversiones.

Pero si seguimos con la siguiente partida, los gastos corrientes en bienes y servicios, es decir, los gastos generales, la partida crece un 12,3 % y se va a los 1.222 millones, cifra que si la comparamos con las inversiones es el 70 % de la partida que genera valor.

La tercera partida, en valor la segunda más importante de los gastos de la Administración Central, son los gastos financieros generado por la deuda que suman 9.906 millones y crecen un 25 %. Esto requiere dos reflexiones: la primera que en esta partida hay gasto del 2025 porque ese crecimiento es insoportable para un país como el nuestro, o, la segunda, que la nueva financiación es mucho más cara y que este gasto nos va a explotar en la cara. Habrá que seguir esta partida con mucho cuidado porque a cierre de abril este gasto es 5,5 veces más alto que la inversión.

La cuarta partida son las Transferencias Corrientes, es decir, el dinero que hay que enviar a la Seguridad Social para que pueda pagar las pensiones, 11.327 millones, a los funcionarios que se encuentran incluidos en lo que se llaman Clases Pasivas, pensionistas en definitiva (7.076 millones) la Unión Europea (5.710 millones), o lo transferido a las Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales para sostener el sistema de financiación (9.506 millones) y el que transfieren los ministerios a sus Organismos Autónomos, así, tenemos que esta partida total ha llegado a 41.472 millones, con un crecimiento del 15,9 %. Lo que coloca a esta partida en casi 23 veces con respecto a las inversiones.

Y sí, por fin, miramos las Inversiones Reales, aparentemente hemos hecho un esfuerzo crecimiento de un 45,8 %, pero resulta que esta cifra es simplemente de 1.809 millones y que si restamos de esta cantidad lo que ha invertido Defensa que suma 921 millones, nos han quedado para invertir en infraestructuras viarias, ferroviarias, aeroportuarias y portuarias, la cantidad de 888 millones, lo cual supone 222 millones por mes o lo que es lo mismo, le hemos dedicado a generar riqueza 2,5 millones al día, mientras que la Agencia Tributaria nos ha expoliado casi 120.000 millones a los contribuyentes de este país.

Este es nuestro verdadero drama, que los impuestos crecen un 10,6 % con respecto a 2025, que los gastos de la Administración Central crecen un 13,6 %, pero solo 888 millones sirven para beneficiar a este país y el Ministerio de Vivienda ha gastado un 93 % menos que el año pasado y solo ha ejecutado el 1,1 % de su presupuesto «aprobado».