Elon Musk, durante la salida a Bolsa de SpaceX
Por qué comprar SpaceX puede ser una mala idea, aunque sea una empresa histórica
Las mayores salidas a bolsa de los últimos años muestran que admirar una empresa y obtener rentabilidad no siempre van de la mano
¿Y si SpaceX fuera una compañía extraordinaria, una historia empresarial única, una revolución tecnológica… y aun así no fuera una buena inversión al precio al que uno se empeña en comprarla?
Esta es la parte que muchos inversores no quieren escuchar cuando aparece una gran OPV. La emoción se dispara y el miedo a quedarse fuera (el FOMO tan de moda ahora) pesa más que la valoración. Pero el mercado tiene la mala costumbre de no premiar las historias de amor bonitas, sino los fundamentales. Y, con caídas de casi el 20 % muchas personas siguen sin querer verlo.
Nadie serio debería despachar SpaceX como si fuese una empresa cualquiera. Hablamos de una compañía que ha cambiado la industria espacial, que tiene una posición muy relevante en satélites, defensa, conectividad y tecnología de frontera. El problema no es la empresa. El problema es confundir una gran compañía con una gran inversión en cualquier momento y a cualquier precio.
Ese error es más habitual de lo que parece y no dejo de escucharlo. El inversor particular tiende a enamorarse de los nombres. Y los sentimientos no deben mezclarse con la inversión. Como muestra un botón. ¿Sabes cuantas OPVs caen después de salir?
El gráfico de las mayores OPV de los últimos 15 años es bastante claro. La mediana de rentabilidad al cabo de un año fue del -31 %. Y la máxima caída mediana frente al primer cierre en ese primer año alcanzó el -53 %. Dicho de otro modo, en las mayores OPVs recientes, el resultado normal no ha sido hacerse rico, sino aguantar caídas muy fuertes.
Hay excepciones, claro. Palantir subió un 153 % al año, Arm Holdings un 125 %, Snowflake un 27 %, Airbnb un 25 % y Maplebear, un 24 %. Pero precisamente por eso son excepciones. La mayoría terminaron muy en negativo al cabo de doce meses y estamos hablando de algunas de las historias más seguidas por Wall Street en su momento. Observa si no, este otro gráfico.
SpaceX puede ser una de las grandes empresas de nuestra generación y eso no elimina el riesgo de comprarla demasiado pronto, demasiado cara, o con demasiado peso en cartera. La educación financiera es importante. Hay que saber separar admiración de inversión y oportunidad de enamoramiento. Me gusta mucho SpaceX, pero cuidado, no todo vale.
- Carlos Arenas Laorga es doctor en Economía y analista de fondos en Estrategiasdeinversion.com