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El presidente de Indra, Ángel Simón (derecha), y el nuevo consejero delegado, José María Recasens.

El presidente de Indra, Ángel Simón (derecha), y el nuevo consejero delegado, José María Recasens.David Díaz

Cambio de guion en Indra: adiós a Escribano y posible vendetta

La directiva actual, que hoy afronta su junta de accionistas, quería comprar la empresa de los hermanos, pero parece que la posibilidad ha dejado de estar encima de la mesa

Apenas han pasado tres meses desde que Ángel Escribano dimitió como presidente de Indra, y un año y medio desde que fue nombrado para el cargo. En medio de todo este tiempo, su posición y la de su empresa han dado todas las vueltas del mundo.

Hasta diciembre de 2025, todos los representantes de los accionistas en el consejo de administración, incluido el Gobierno a través de la SEPI, que es el máximo accionista, estaban a favor de la continuidad de Ángel Escribano como presidente y de la compra de su empresa familiar.

Tras su dimisión el 1 de abril, y más aún después de que él y su hermano vendieran sus acciones en la compañía el 5 de mayo, la nueva directiva estaba a favor de comprar Escribano. Es la segunda empresa en facturación en Defensa en España tras Indra y se dedica a un negocio en el que no está la multinacional –la fabricación de estaciones de armas para buques y blindados–, de modo que es complementaria y su adquisición tiene lógica empresarial de cara a seguir construyendo el gran gigante de defensa nacional. Además, tras la salida de los hermanos, ya no había ningún conflicto de interés en la compra.

Todos estos argumentos encajaban en la cabeza del actual presidente de Indra, Ángel Simón, pero parece que la situación ha cambiado. Según fuentes conocedoras, la compra de Escribano no solo está parada ahora mismo, sino que hay quien está convencido de que podría haber una vendetta contra la compañía, que en España dependerá de los contratos del Ministerio de Defensa y podría haber quien quisiera verla quebrar.

El giro sería el enésimo en el caso de Escribano y de los hermanos, y seguramente será una de las cuestiones que aparezca hoy en la junta de accionistas que celebra la compañía.

La firma llega además a su cita anual con los accionistas con un amplio catálogo de novedades del que tendrá que dar cuenta. Se espera que el presidente, Ángel Simón, dé claves sobre la hoja de ruta que va a seguir la compañía, a la espera de que presente su nuevo plan estratégico después del verano.

Hay algunas dudas importantes que hay que despejar, como por ejemplo si la compañía va a poder asumir la ingente cantidad de pedidos que tiene. Acumula una cartera de 20.334 millones de euros, un 154 % más que hace un año, y va a ser un reto gestionarla.

Otra gran duda es el método de trabajo. El nuevo consejero delegado de Indra, José María Recasens, sostiene desde hace años que en España se pueden fabricar tanques u otros vehículos militares como se han construido coches, una materia en la que somos los mayores especialistas del mundo, pero que está en franca decadencia. En la compañía hay veteranos que dudan mucho de que la fabricación de misiles, por poner un ejemplo, pueda equipararse a la de coches, que está muy estandarizada, mecanizada y robotizada.

A estas inquietudes se unen otras, como el fiasco del FCAS (Futuro Sistema Aéreo de Combate), el caza europeo de sexta generación, que acaeció a principios de este mes de junio y que de entrada ya le supuso a Indra perder en Bolsa 426 millones de euros.

También el litigio que se mantiene con Santa Bárbara es otro asunto para tener en cuenta, aunque en las últimas semanas parece haber un acercamiento entre ambas empresas.

Como se ve, hay muchos frentes abiertos, y hoy Ángel Simón y José María Recasens tendrán que explicar cómo pretenden afrontarlos para conseguir convertir Indra en el gigante nacional de defensa que quieren.

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