Una mujer comprando un billete de avión
De pedir 3.000 euros a acabar pagando más de 5.000: la factura invisible de financiar las vacaciones
El verano se ha convertido en una deuda para muchos españoles, y es que cada vez son más los que piden un crédito para poder costearse unos días de descanso fuera de casa. En 2025, el 22 % de las personas que se fueron de vacaciones optaron por una tarjeta de crédito, préstamo o similares para costearse el viaje, el doble que en 2022. Además, según la encuesta más reciente de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), uno de cada cinco españoles suele recurrir a algún tipo de financiación en esta época del año.
De hecho, cada vez es más habitual que las propias agencias de viajes tengan acuerdos con las entidades bancarias o con los establecimientos financieros de créditos. Por lo que, en muchas ocasiones, cuando vas a contratar un viaje, ya te ofrecen la posibilidad de pagarlo en doce cuotas.
Desde el comprador financiero online, Banqmi by iAhorro, han calculado cuánto costaría financiar unas vacaciones largas de 6.000 euros con tres productos: un préstamo personal al 8,5 % TAE, una tarjeta prepago aplazado al 19,56 % y una tarjeta revolving al 24 % TAE a uno, dos y tres años.
Financiar a largo plazo –a 36 meses– las vacaciones puede provocar que acabemos pagando más del doble de lo estipulado. Si utilizamos una tarjeta revolving, terminaremos devolviendo un 72 % más de lo que inicialmente íbamos a destinar, ya que 2.216 euros corresponden a intereses.
En el caso de aplazar los pagos de la tarjeta a 36 meses, se pagarían casi 1.809 euros de intereses. Y con un préstamo al 8,5 %, serían 787 euros.
En el caso de financiar a 12 meses, se podrían pagar hasta 728 euros de intereses. Y si son dos años, esta cifra se duplicaría hasta los 1.449 euros.
No obstante, este escenario parte de una premisa benévola: el titular fija un plazo y la cuota se ajusta al mismo. En la práctica, la mayoría de las tarjetas revolving permite una cuota mensual baja, fijada por el cliente.
En el caso más extremo, con 3.000 euros y una cuota a 75 euros, la deuda se saldaría en seis años devolviendo 5.304 euros. Esto es un 77 % más de lo que en un principio tenía pensado gastar.
«Es un 77 % más por unas vacaciones de las que regresó hace ya más de cinco años. El producto es además financieramente regresivo. Esto es que cuanto más vulnerable es el cliente y más baja la cuota que puede asumir, más alto es el sobrecoste», explica Antonio Gallardo, experto financiero de Banqmi.
Recomendaciones de los expertos
Para evitar caer en un sobreendeudamiento innecesario e impagos que acompañen a la familia durante años, los expertos recomiendan hacerse un presupuesto detallado, teniendo en cuenta el transporte, el alojamiento, así como otros gastos, por ejemplo, comidas, actividades, seguros, excursiones y pequeños imprevistos que siempre pueden surgir durante el viaje. Para ello aconsejan dividir todo en cuatro bloques: transporte, alojamiento, manutención diaria multiplicada por el número de días e imprevistos. Además, se debe añadir un 10 % extra al total previsto.
Si una familia necesitara 1.200 euros para sus vacaciones y empieza seis meses antes, solo debería apartar 200 euros al mes. «El coste no desaparece, pero deja de concentrarse en un único golpe. Y, sobre todo, evita una de las peores decisiones financieras del verano», advierten desde el comparador financiero HelpMyCash.
El Banco de España, a través de una publicación realizada en su blog, también ha advertido del error que es financiar las vacaciones. Es por eso que aconseja «definir un presupuesto realista y ajustarlo a tus ingresos». De esta forma se evita caer en la tentación de financiar más de lo necesario, y valorar si es mejor ahorrar unos meses más antes de endeudarse.
También recomiendan «mantener un pequeño fondo para imprevistos». «Las vacaciones deben ser un respiro, no un motivo de estrés financiero», sentencia el regulador financiero.