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Señal en directo de la comparecencia de José Luis Escrivá

José Luis Escrivá, ex ministro de Seguridad Social y actual gobernador del Banco de EspañaEuropa Press

España llena la hucha de las pensiones a golpe de impuestos y malgasta la ocasión de sacarle rendimiento

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, como la hucha de las pensiones, cerró 2025 con 14.069,81 millones de euros, su nivel más alto desde 2013 y un aumento de casi 4.700 millones respecto al año anterior. Sin embargo, la gran parte de ese incremento crece a golpe de impuestos y no de un ahorro real.

Casi el 93 % del dinero procedió en exclusiva del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un tributo que entró en vigor en 2023 y va destinado a financiar la hucha de las pensiones, para así garantizar la sostenibilidad del sistema ante el reto demográfico de los próximos años. Por tanto, tal y como se asegura en el informe La hucha que no ahorra, la situación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social a cierre de 2025, elaborado por la consultora económica De Madrid a Europa, la reconstrucción del Fondo no responde a un superávit del sistema, sino a una carga tributaria adicional sobre el trabajo, cuyo horizonte legal se extiende hasta 2050.

La hucha de las pensiones nació en el año 2000 como el colchón de los superávits que entonces generaba el sistema contributivo, y cada vez que las cuentas de la Seguridad Social cerraban en positivo, una parte de ese excedente se apartaba para épocas de vacas flacas. Bajo esa lógica, creció sin interrupción hasta 2011, año en que alcanzó su techo histórico con 66.815 millones de euros.

La crisis cambió el guion. Entre 2012 y 2019, la Tesorería General tuvo que disponer del Fondo en ocho ejercicios consecutivos para cubrir el pago de pensiones, con retiradas que llegaron a superar los 20.000 millones en un solo año. Se llegó a acumular 80.337 millones de euros extraídos, una cifra superior al propio máximo que el Fondo llegó a alcanzar.

En noviembre de 2020, coincidiendo con la pandemia, se amortizó la totalidad de los activos financieros en que estaba materializado el Fondo, que quedó reducido a un simple saldo en cuenta corriente hasta marzo de 2022. La recuperación que arranca en 2023 no reconstruye el Fondo con el mismo material con el que se construyó la primera vez, sino con el MEI.

Evolución del Fondo de Reserva a precio de adquisición 2000-2025

Evolución del Fondo de Reserva a precio de adquisición 2000-2025De Madrid a Europa

Otra cuestión especialmente preocupante de la hucha de las pensiones es su rentabilidad. El informe elaborado por De Madrid a Europa señala que el rendimiento a diez años ha sido de un 0,12 % anual, frente al 3,7 % que ha obtenido de media un plan de pensiones privado del sistema individual; y a cinco años, un 0,28 % frente al 4,7 %. Solo a tres años, con un 3,83 % frente al 8,5 % del conjunto del sector, la distancia se estrecha sin llegar a cerrarse.

El rendimiento es tan reducido porque solo invierte en deuda nacional, un activo muy seguro, pero poco rentable. En total, el 100 % de lo que se obtiene del MEI va destinado a bonos del Reino de España, pese a que la normativa del propio Fondo permite diversificar hasta el 55 % en emisores soberanos extranjeros.

«Ningún gestor institucional de un patrimonio de esta magnitud concentraría toda la cartera en un único emisor y menos cuando ese emisor es, además, el garante último de las pensiones que el Fondo debería proteger», se asegura en el informe. Y es que, si las cuentas públicas españolas se deterioran, el golpe alcanza a la vez al valor de los bonos en cartera y a la capacidad del Estado para sostener el sistema.

A todo ello se suma que la ley impide disponer de estos recursos antes de 2033 y que, pese al crecimiento reciente, el Fondo apenas equivale al 0,83 % del PIB y al 21,1 % del máximo histórico alcanzado en 2011. «La hucha crece, pero lo hace recaudando más y arriesgando más, no ahorrando más», sentencian desde De Madrid a Europa.

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