La ex alto cargo de Moncloa que filtró a Juan Lobato el correo confidencial del novio de Díaz Ayuso, Pilar Sánchez Acera
El Gobierno coloca en el Tesoro al marido de la ex alto cargo de Moncloa que filtró el correo del novio de Ayuso
Pablo Sánchez-Blanco, que no pertenece al cuerpo de funcionarios de carrera, asume una de las direcciones generales con mayor peso
El Consejo de Ministros sorprendió ayer con la aprobación del nombramiento de Pablo Sánchez-Blanco como nuevo director general del Tesoro y Política Financiera, uno de los cargos con solera del Ministerio de Economía. Al no tratarse de un funcionario de carrera, el Gobierno tuvo que aplicar una excepción para el que además es marido de Pilar Sánchez Acera, la ex alto cargo de Moncloa que filtró el correo de la Fiscalía con información sobre la presidente madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
Sánchez Acera tuvo que declarar el pasado año como testigo en la causa contra el entonces fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por dichas filtraciones. La actual secretaria de Organización del PSOE madrileño aseguró que el pantallazo con los datos de Alberto González Amador le llegó por la prensa y únicamente lo reenvió al exlíder del PSOE madrileño, Juan Lobato, sin mediación de Moncloa.
Sánchez-Blanco, licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid, ha desarrollado prácticamente toda su carrera en el ámbito de la supervisión financiera. Ingresó en el Banco de España en julio de 2001 como inspector de entidades de crédito, ocupando distintos puestos dentro de la Dirección General de Supervisión. Posteriormente, entre octubre de 2014 y abril de 2023, trabajó en el Departamento de Conducta del supervisor bancario, donde fue primero responsable de unidad y posteriormente jefe de la División de Inspección.
En mayo de 2023 se incorporó a la Subdirección General de Legislación Financiera de la Dirección General del Tesoro y Política Financiera como experto, cargo que ha desempeñado hasta su nombramiento como máximo responsable de la Dirección General.
El nombramiento, no obstante, no ha sentado bien dentro del organismo ya que Sánchez-Blanco no pertenece al cuerpo de funcionarios del Estado y ha tenido que acogerse a una excepción para acceder al puesto.
Se trata además de una posición clave en materia de financiación, gestión y regulación con un sueldo que supera los 125.000 euros anuales.