Fundado en 1910

«Que quiten las ayudas a Marruecos y se las den a Ceuta»: los más de 200 millones regalados por Sánchez a Rabat y los 800 que le ha prometido

En la Reunión de Alto Nivel de ese mismo año, ambos países firmaron un protocolo financiero por valor de 800 millones

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (d), se reúne con el rey Mohamed VI de Marruecos

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (d), en una reunión con rey Mohamed VI de MarruecosEFE

Nunca sabremos cuánto invierte Marruecos en publirreportajes dedicados a glosar las bondades de su economía. Ni cuánto cobra la pléyade de lobistas y pelotas contratados por los hombres de Mohamed VI en España, Europa y Estados Unidos para difundir que pocos países han experimentado un desarrollo como el suyo, que en apenas dos décadas ha multiplicado el PIB prácticamente por cuatro. El FMI calcula que el reino alauí mantendrá un crecimiento cercano al 5 % anual durante los próximos ejercicios. De la mano, por ejemplo, de Tánger Med, que gestionó más de 161 millones de toneladas de mercancías en 2025 consolidando su posición a la cabeza de los puertos de África y del Mediterráneo. Las estadísticas describen un país que recibe capital extranjero, amplía sus infraestructuras, fortalece su industria automotriz y financia obras faraónicas de cara al Mundial de 2030.

Y siendo esto así, por mucho que la riqueza se concentre en muy pocas manos, ¿a cuento de qué seguimos dando dinero a un vecino traidor que se atreve a invadir Ceuta alentando la entrada de más de 50.000 inmigrantes en un puñado de horas? Sólo en ayudas oficiales al desarrollo, Pedro Sánchez ha regalado a Rabat 205 millones de euros. Que sepamos, porque los últimos datos de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) corresponden a 2023; ya sabemos cómo se las gasta el Gobierno de la transparencia.

También la UE debería reclamar las ayudas a fondo perdido otorgadas a Marruecos para controlar la inmigraciónCarlos EcheverríaDirector del observatorio de Ceuta y Melilla

La excusa oficial del ministro Albares es que los proyectos que se enmarcan en el Plan Director 2024-2027 se encuentran actualmente en ejecución, por lo que todavía no se han implementado evaluaciones externas. Es lo que hay. En todo caso, en 2022 esa partida alcanzó los 57 millones de euros frente a los 31,2 de 2021, lo que quiere decir que Sánchez premió la avalancha de 12.000 inmigrantes ilegales en Ceuta la primavera de aquel año, incrementando los fondos en un 83 %. Ahora que han sido más de 50.000, habrá que esperar que la bajada de pantalones sea muy superior.

«Habría que suspenderlas y hasta exigir su devolución, y no sólo en el caso de España. También la UE debería reclamar las ayudas a fondo perdido otorgadas a Marruecos para controlar la inmigración. Si es incapaz de hacerlo, ¿en concepto de qué se supone que está percibiendo todo ese dinero? El Tribunal de Cuentas Europeo tendría que examinar tales partidas con lupa», opina el director del Observatorio de Ceuta y Melilla. Se refiere Carlos Echeverría a los más de 500 millones de euros que Europa ha girado al reino alauí en la última década con ese propósito, junto al de la lucha contra el tráfico de personas.

Hace tres años y pico, en febrero de 2023, se celebró una Reunión de Alto Nivel (RAN) España-Marruecos en Rabat, donde ambos países firmaron un protocolo financiero por valor de nada menos que 800 millones de euros, destinados a facilitar nuevos proyectos de empresas españolas en el vecino del sur. A finales del año pasado, se repitió el mismo formato en Madrid, de donde salieron un total de 15 acuerdos «para reforzar el diálogo político y la cooperación», según nos contaron. Si el de Sánchez fuera un Gobierno con un mínimo de dignidad, tras el ataque a la soberanía nacional que sufrimos la semana pasada, lo pondría todo en solfa. Y por supuesto, le cerraría el grifo de las ayudas a Mohamed VI y destinaría ese dinero a Ceuta en forma de compensación por el trance que está padeciendo.

«Es pronto para cuantificar las pérdidas, pero en el corto plazo el daño es mayúsculo. Ha habido que suspender la Feria, que es una semana muy importante para el comercio y la hostelería local, y ya asumimos que nadie va a querer venir a Ceuta. El miedo es lógico porque no hemos trasladado la sensación de tener la crisis controlada, sino todo lo contrario», explica a El Debate Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta. «Ahora bien, esta situación debería servir para ponernos en el mapa y pasar de ser una ciudad olvidada a su suerte a una ciudad con un plan y una solución de futuro. Si a Gibraltar se le acaba de hacer un traje a medida, razón de más que suceda lo mismo con nosotros, que a diferencia del Peñón, pertenecemos a la Unión Europea».

(Escribo este artículo con los ojos aún enrojecidos por las lágrimas de estos días. Amén de que, diga lo que diga Marlaska, todavía quedan más de 10.000 inmigrantes en la ciudad y sus habitantes no se han sacudido el miedo del cuerpo, los ceutíes sentimos una gran rabia e impotencia ante la crisis que se desató el jueves. Marruecos quería saber hasta dónde está dispuesta a llegar España a la hora de defender su integridad territorial y la respuesta ha sido profundamente desalentadora. Lejos de cantarle las cuarenta a Mohamed VI, Sánchez le ha agradecido su colaboración y se ha encarado con nuestros aliados, que son los países de la Unión Europea. La sensación de abandono es total y asusta lo que puede estar por venir. Porque, como suele decir el presidente de Argelia, Abdelmajid Tebboune, «Marruecos quiere todo lo que ve y de lo que oye hablar, la mitad»).

  • ​Susana Burgos es periodista especializada en economía y empresas y formadora de portavoces
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas