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José Elías durante una entrevista en su canal de YouTubeYoutube | José Elías

José Elías explica por qué prefiere comprar una granja de gallinas o una pizzería antes que emprender desde cero

El inversor señala que crear una empresa desde la nada responde en ocasiones más al ego que a una decisión eficiente

El empresario José Elías ha vuelto a compartir su visión sobre el mundo de los negocios a través de sus redes sociales, defendiendo la adquisición de empresas consolidadas por encima de la creación de proyectos desde cero.

En una reflexión sobre su particular estrategia de inversión, el directivo sostiene que el conocimiento técnico de una disciplina no es un requisito indispensable para obtener beneficios en una industria determinada, siempre que se disponga de una compañía rentable y de un equipo especializado capaz de liderar la operativa diaria.

Para ejemplificar esta filosofía, Elías ha revelado que actualmente se encuentra inmerso en el proceso de compra de una granja de gallinas. El empresario aclara que su objetivo no es convertirse en un experto en la cría de aves, sino analizar el valor real de la empresa y determinar la fórmula financiera más adecuada para ejecutar la transacción.

A su juicio, el papel del inversor debe centrarse en la gestión ejecutiva y el análisis de negocio, dejando el saber hacer técnico en manos de profesionales con experiencia contrastada.

¿Crear de cero o comprar hecho?

En este sentido, el inversor considera que fundar una compañía desde la nada supone uno de los mayores desafíos del mercado debido a la elevada incertidumbre que implica construir una cartera de clientes, diseñar procesos internos y consolidar una estructura de trabajo.

Por ello, aboga por adquirir organizaciones que ya cuentan con una actividad constante, lo que permite al comprador evitar los problemas iniciales de las emergentes y concentrar todos sus esfuerzos en mejorar la rentabilidad del activo.

El verdadero reto del empresario

Para ilustrar las ventajas de este modelo, Elías compara la apertura de una pizzería desde cero —que exige buscar local, contratar personal y captar clientes sin garantías de éxito— con la compra de un establecimiento que ya genera ingresos y dispone de una plantilla experimentada.

Asimismo, el empresario lanza una advertencia a quienes desean emprender, asegurando que el empeño por crear un proyecto totalmente nuevo responde en muchas ocasiones al orgullo personal más que a una decisión eficiente.

Según concluye, el verdadero reto empresarial consiste en identificar modelos de negocio rentables, adquirirlos y maximizar su potencial mediante una gestión adecuada.