Bruselas penaliza a Algeciras mientras impulsa los puertos de Marruecos
El país norteafricano muestra tener una hoja de ruta de medio plazo en su expansión comercial y diplomática que supera a la de España, encorsetada en la inoperativa política exterior de la UE
En 2024, el moderno puerto de Tánger Med duplicó el volumen de contenedores (medidos en TEU) gestionado por el puerto Bahía de Algeciras. Por el puerto marroquí pasaron 10,24 millones de TEU, mientras que el puerto español registró apenas 4,7 millones. Miguel Ayerra ha publicado recientemente en el portal GLOBAL AFFAIRS de la Universidad de Navarra un interesante documento con estos datos
A favor de los puertos marroquíes juega la imposición del pago de la «tasa verde» por la Unión Europea a toda naviera que atraque en los puertos comunitarios. Esto puede suponer hasta 150.000 euros por barco. La aplicación del pago de la tasa ha sido progresiva pero es inexorable. En 2024 y 2025 las navieras debieron pagar por el 40 % de las emisiones que produjeron calculadas según la aplicación de la normativa de la Unión Europea. En 2026 el pago corresponde al 70 % de las emisiones, y a partir de 2027 alcanzará el 100 %. No pocas empresas exportadoras deciden descargar las mercancías en un puerto como Tánger, situado a apenas a 10 km de la península ibérica, donde no tienen que pagar esta tasa.
En las guerras de África que España mantuvo hasta el Desembarco de Alhucemas, se acostumbrada a decir que el Banco de España iba delante del ejército en el encuentro con la kabilas o tribus rifeñas. España, buscaba el entendimiento con la población autóctona a través de la vía diplomática y el entendimiento económico. Una estrategia que la historia demostró ineficaz.
Ahora ha sido la Unión Europea la que ha seguido la misma práctica pero a una escala muy superior. Hasta 310 millones de euros del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) han servido para cofinanciar la construcción del puerto de Nador West Med, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Melilla. Una ciudad española cuyo puerto está ayuno de cualquier mejora de infraestructuras.
Geoeconómicamente, el desarrollo del moderno puerto de Nador tiene implicaciones muy importantes. Hasta ahora, Marruecos depende en un 100 % del gas natural procedente de España. En breve, la construcción de plantas regasificadoras en este puerto debilitará la dependencia marroquí de este combustible que, hasta ahora, le abastece España.
Escribía recientemente mi colega el profesor, Juan Luis Manfredi que España ha descubierto que opera en un mundo donde las dependencias cuentan más que las reglas, la geopolítica pesa más que las buenas intenciones y las democracias liberales se enfrentan a presiones crecientes desde dentro y desde fuera. Un mundo más hostil.
En ese mundo más hostil como prueba la invasión de ciudadanos marroquíes de la ciudad de Ceuta, EE.UU. está jugando, nuevamente, muy cerca de Marruecos. Lograr que el reino alauita firmase los acuerdos de Abraham reconociendo al Estado de Israel parece pesar mucho más que su presencia militar en España desde la década de los 50 del siglo pasado. Una presencia que no sólo ha permitido ubicar en Rota en escudo antimisiles del flanco sur de la OTAN, sino que le permite monitorizar el tráfico marítimo por el Estrecho de Gibraltar. Por él transita, aproximadamente, el 10 % del tráfico marítimo y mercantil del mundo y es uno de los ocho cuellos de botella clave por donde discurren las cadenas de suministro mundiales.
EE.UU. parece menospreciar la importancia de las bases militares de Rota y Morón de la Frontera, claves para sus operaciones en el Sahel y, principalmente en Oriente Medio. Es claro que España no ha sido capaz de hacerlas valer en sus relaciones diplomáticas con las últimas administraciones norteamericanas pues esto, seamos realistas, va más allá del segundo mandato de Trump y del anti americanismo de salón de los gobiernos socialistas españoles.
En un cambio en la corona marroquí que parece próximo, el país norteafricano muestra tener una hoja de ruta de medio plazo en su expansión comercial y diplomática que supera a la de España, encorsetada en la inoperativa política exterior de la UE e incapaz de mantener en funcionamiento sus infraestructuras de comunicación ferroviarias o de lucha anti incendios. No se puede esperar otra cosa de un Gobierno sustentado por partidos que no creen en la nación española. Buena parte de los socios de coalición sigue luchando activamente por la independencia. Frente a esta situación en España, la autocracia marroquí sí incluye en sus proyectos de país la envolvente de Ceuta y Melilla con los puertos de Tánger y Nador y el uso de la guerra híbrida contra la integridad territorial del país que cofinancia su expansión con los 310 millones de euros del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.
- José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino