Varios inmigrantes intentan cruzar la frontera a nado en Ceuta (España).
Conflicto en Salvamento Marítimo al pedir ayuda con los inmigrantes: «Nos han llamado sinvergüenzas»
Empleados de la empresa pública sostienen que «lo malo está por venir», con el tránsito de personas desde Ceuta a la Península en cuanto se despeje la niebla del Estrecho, y reclaman más medios
La Cruz Roja suele ser la imagen más vista en los rescates de inmigrantes que llegan en pateras a nuestro territorio, pero quien le pone las lanchas y les lanza sobre ellos es la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar), más conocida popularmente como Salvamento Marítimo.
Esta empresa pública, que depende del Ministerio de Transportes de Óscar Puente, cuenta con veinte centros repartidos por España. Sus funciones son el salvamento marítimo, que es la más conocida; la seguridad en la navegación de todos los barcos que navegan por el Estrecho, y la lucha contra la contaminación.
La policía o los bomberos tienen un sistema de guardias, pero en Salvamento Marítimo no, y está creando problemas
Ellos son quienes reciben los avisos de las pateras, que les llegan de diversos modos: por los propios inmigrantes que van en las pateras, que tienen sus teléfonos y les llaman para que vayan a salvarlos; por algún familiar: «Siempre nos dicen lo mismo: que tienen un primo que ha salido de un puerto de Algeciras o Marruecos hace ya cuatro días, que no ha llegado y que están preocupados», nos explican desde Sasemar. También les llegan avisos a través de alguna ONG, o de alguien de la empresa que se los encuentra cuando está navegando.
Los empleados de SASEMAR son muchos de ellos licenciados en Marina Mercante, capitanes, gente que ha navegado y que tiene un conocimiento exhaustivo de la zona en la que trabaja, ya que es algo que le exige la regulación marítima internacional: «Si hay una persona en el agua y el software me dice que va a ir hacia el norte, tengo que saber que ahí hay una corriente que le lleva hacia el sur, y lo sé, pero si me llevan a Huelva, no conozco sus peculiaridades», explica un representante del sindicato CSIF en Cádiz, como parte de la explicación de los problemas que están surgiendo en una empresa como esta, que desempeña una tarea tan delicada, en la que están en juego vidas humanas.
SASEMAR está en medio de un conflicto laboral en el que está reclamando más medios para desempeñar su trabajo, y no le están haciendo caso. «Coordinamos emergencias marítimas, y trabajamos 24 horas al día, como los bomberos o la policía. Cuando hay una baja, todo el mundo tiene un sistema para cubrirla, pero nosotros no lo tenemos en nuestro convenio, y eso es lo que estamos reclamando a la empresa», señala el portavoz de CSIF.
De momento están teniendo un éxito nulo en su reivindicación: «Las negociaciones ahora están rotas por un par de correos que envió el director de Recursos Humanos a todos los trabajadores, en donde entre otras cosas nos decía que no teníamos vergüenza. El director de SASEMAR -que es un cargo político- y la directora general de Marina Mercante le dijeron que nos pidiera perdón y lo hizo, pero a continuación nos llamó sinvergüenzas, manipuladores, intoxicadores... Por eso queremos negociar con otro interlocutor. Con el director de Recursos Humanos no podemos llegar a un acuerdo». Antes de que surgieran estos problemas, organizaban las guardias a cambio de días libres. No reclaman dinero, sino un sistema de guardias.
Las negociaciones están rotas, y se sospecha que quieren cerrar centros
Proponen que se separen los cargos de director de Recursos Humanos y director financiero, hoy unidos en SASEMAR, y es algo lógico, teniendo en cuenta que el primero suele pedir recursos y el segundo mantenerlos a raya.
Por otro lado, alertan de algo que podría traer problemas: la aparente intención de reunificar los centros de salvamento, aprovechando la excusa de los problemas con las guardias. Con ello tendrían un centro por fachada: uno en Galicia, otro en el Mediterráneo, otro en el País Vasco y otro en Andalucía o Canarias.
«Para mí lo que están haciendo es abaratar el salvamento marítimo. Es como lo de Renfe, ¿no? A lo mejor no pasa nada si no mantienes las vías durante uno, tres, cuatro o cinco años, pero a lo mejor llega un momento en el que ocurre un accidente como el de Adamuz. En la frontera de Ceuta había una serie de personas que, cuando han venido 80.000 inmigrantes, se ha demostrado que eran pocas», señala el portavoz de CSIF en Cádiz.
De momento se han tomado algunas medidas frente a posibles futuras avalanchas de inmigrantes, como la barrera de contención que se puso en agosto en el mar de la frontera de Ceuta para evitar la sentencia del Supremo que prohíbe la devolución de personas que entren en España sin tener que superar «los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas».
Los que ya entraron, ya no saldrán, y desde CSIF en Tarifa advierten de que «lo malo está por venir». Con ello se refieren al tránsito de inmigrantes desde Ceuta hacia la Península Ibérica, con Algeciras y la costa de la provincia de Cádiz como puntos más cercanos, a unos 19 kilómetros de distancia. «Ahora hay mucha niebla en el Estrecho, pero, en cuanto se despeje, habrá mucho tránsito de personas que se lanzan en pequeñas embarcaciones o en neumáticos de camión, pensando que van a llegar a la Península. Arriesgan mucho, pero les da igual. A veces te los encuentras arrastrados por la corriente a veinte millas al nordeste de Ceuta, y los hay que se ahogan a cinco metros de profundidad porque no saben nadar», señala una portavoz de CSIF que lleva veinticuatro años en su puesto y sabe de lo que habla. En este tiempo ha vivido todas las crisis migratorias impulsadas por Marruecos por diferentes motivos (la cuota del tomate, la del pescado, los saharauis...), y sostiene que «siempre había entrado gente a nado, pero no en estas dimensiones», una frase que deja claro que habrá que poner más medios.