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Un trabajador en una fábrica.EP

Contratar cuesta a las empresas un 32 % más que en 2018 por el aumento de los gastos no salariales

Los costes ajenos al salario, entre los que se encuentran las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, han aumentado un 37 %

Contratar una hora de trabajo cuesta hoy a las empresas españolas casi un 32 % más que hace ocho años. Pero este encarecimiento no se debe solamente al incremento de los salarios –que han crecido un 30 %, por debajo de la media–, sino que se ha visto impulsado por los costes no salariales, entre ellos las cotizaciones y prestaciones sociales, que han aumentado un 37 % durante este periodo.

El Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA) muestra que el coste laboral total por hora efectiva ha pasado de 91,3 puntos en el segundo trimestre de 2018 a 120,3 puntos en el mismo periodo de 2026, lo que supone un incremento acumulado del 31,7 %. Este se divide entre el coste salarial por hora efectiva, que recoge sueldos y salarios y ha aumentado un 30 % desde 2018, y los denominados «otros costes», que se han disparado un 37 %. Estos últimos han crecido, por tanto, siete puntos más que los salarios y más de cinco puntos por encima del coste laboral total.

Bajo esta categoría, el Instituto Nacional de Estadística (INE) incluye tanto las cotizaciones obligatorias que las empresas abonan a la Seguridad Social como las percepciones no salariales. Entre estas últimas figuran prestaciones sociales directas, como determinados pagos por incapacidad temporal, además de indemnizaciones por despido o finalización de contrato y compensaciones por gastos derivados del trabajo.

El encarecimiento acumulado de los costes no salariales coincide con la introducción en los últimos años de nuevas cotizaciones destinadas a reforzar los ingresos de la Seguridad Social. Una de ellas es el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que comenzó a aplicarse en 2023 con un tipo del 0,6 % sobre la base de cotización y ha aumentado progresivamente desde entonces.

En 2026, el MEI alcanza ya el 0,9 %, del que 0,75 puntos corresponden a la empresa y 0,15 al trabajador. La reforma de las pensiones contempla que siga aumentando progresivamente hasta alcanzar el 1,2 % en 2029, repartido entre un 1 % a cargo de la empresa y un 0,2 % del trabajador.

A esta carga se suma desde 2025 la denominada cuota de solidaridad, que grava la parte de los salarios que supera la base máxima de cotización. En 2026 se aplican tres tipos progresivos, del 1,15 %, 1,25 % y 1,46 % sobre los diferentes tramos de remuneración situados por encima de esa base máxima, y la mayor parte de la aportación corresponde también al empleador. Esta cotización continuará aumentando progresivamente hasta que los tipos alcancen el 5,5 %, 6 % y 7 %, respectivamente, en 2045.

Hasta un 44 % más en algunos sectores

El encarecimiento del coste laboral presenta importantes diferencias entre sectores. El mayor incremento desde 2018 se registra en otros servicios, donde el coste por hora efectiva ha aumentado un 44,4 %, seguido muy de cerca por las actividades inmobiliarias, con un 44 %. En ambos casos, el avance supera en más de doce puntos la media del conjunto de la economía.

También destacan información y comunicaciones, con un aumento cercano al 36 %; las actividades profesionales, científicas y técnicas, con un 35,2 %; y las actividades administrativas y servicios auxiliares, con un 34,9 %. En educación el incremento alcanza el 34,1 %, mientras que en el comercio, la Administración Pública y las actividades sanitarias y de servicios sociales supera el 33 %.

En el extremo contrario aparecen las actividades financieras y de seguros y las industrias extractivas, donde el encarecimiento ronda el 21 %. La gran excepción es el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, cuyo coste laboral por hora apenas ha aumentado un 6,4 % respecto al segundo trimestre de 2018.