Planta de energía solar fotovoltaica, Picón I, II y III en Ciudad Real
La triple crisis que ahoga a la fotovoltaica tras años de expansión explosiva: «Los bancos han cerrado el grifo»
España es el país del sol, pero muchos de quienes han intentado hacer negocio con él están ahora al borde de la insolación. El sector afronta una delicada situación financiera que ha llevado a la patronal UNEF a reclamar al gobierno un plan de asistencia para cerca del 15 % del total de la potencia instalada.
La fotovoltaica aporta ya el 23 % de la energía eléctrica que se consume en España, después de que solo en 2025 se instalaran 10.105 MW, el equivalente a diez reactores nucleares, lo que ha hundido los precios durante las horas de radiación solar. Pero estas cifras de éxito están también detrás de su propia crisis.
«Cada nuevo MW fotovoltaico tiende a producir en las mismas horas que los anteriores, especialmente en las franjas de máxima irradiación, y su incorporación incrementa la presión a la baja sobre los precios del mercado mayorista, que alcanzan con frecuencia niveles muy reducidos e incluso negativos en determinados periodos», constata el informe La crisis de valor de la energía solar fotovoltaica en España.
El documento, elaborado por Manuel Fernández Ordóñez y Daniel Fernández Méndez, apunta a una «intensa canibalización del precio capturado por la propia energía solar» que está hundiendo la rentabilidad de las instalaciones precisamente en las horas en las que más produce.
Un problema de valor
«Se están pidiendo préstamos para hacer frente a los vencimientos de deuda y se mira al ICO porque la banca convencional ha cerrado el grifo», explica Fernández Ordóñez a El Debate. «No quieren ni oír hablar de financiar al sector en las condiciones actuales».
«Durante años el éxito de la solar se ha medido por cuánto bajaban sus costes, pero nosotros hemos querido responder desde el otro lado: ¿Cuánto dinero está generando hoy una planta solar en España? ¿Ese dinero es suficiente?», plantea Fernández Ordóñez, que considera que el problema del sector «no es una crisis de costes sino de valor».
Los ingresos promedio de las instalaciones fotovoltaicas impiden hacer frente a los vencimientos de deuda con los inversores», atestigua el informe, publicado por la Universidad de las Hespérides.
Mientras que en 2019 la fotovoltaica capturaba unos precios equivalentes al 102 del pool mayorista, en 2026 ese porcentaje se ha hundido hasta el 49 %. La media en lo que va de año se sitúa en apenas 30,24 euros, la más baja entre todas las tecnologías renovables y menos de la mitad que el biogás, la biomasa o la eólica, según APPA Renovables.
Récord de vertidos
Una de las consecuencias es que en las horas solares se han multiplicado los vertidos de energía ante la falta de demanda, conocidos en el argot como curtailments. Mientras que en 2024 apenas alcanzaron los 45 GW, en 2025 llegaron a 6918. Una cifra que, según estiman los autores, se duplicará en 2026.
El problema del sector es triple. A la ya mencionada canibalización se suma la pérdida de volumen monetizable, dado que no hay ahora mismo suficiente demanda para toda la energía que España puede producir durante las horas solares. En paralelo, los contratos a medio y largo plazo (PPA), una de las últimas tablas de salvación del sector, han perdido eficacia por el aumento de horas con precio cero o negativo en el mercado mayorista de electricidad.
Las causas son varias, pero tienen que ver con que los incentivos a esta tecnología han funcionado mucho mejor con los planteados para impulsar la demanda, la falta de inversión en redes y el retraso en el despliegue del almacenamiento. «La planificación energética ha sido muy mala, pero el gobierno solo tiene cierta responsabilidad. También la tienen los inversores que oyeron cuentos de hadas», considera Fernández Ordóñez.
Paradójicamente, además, el Gobierno ha optado por imponer a un sector intensivo en consumo energético como el de los centros de datos que vincule las nuevas instalaciones a la instalación de nuevas fuentes de generación. Algo «absurdo», según el experto.
El gran apagón del 28 de abril de 2025 ha dado una puñalada más a esta tecnología, añaden los autores, al añadir «una capa adicional de prudencia operativa y restricciones técnicas». No obstante, precisan, «sería un error confundir el agravante con la causa».