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El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una rueda de prensa, en el Centro de Gestión de Red H24 de AdifEduardo Parra / Europa Press

De Grecia a Egipto: las consecuencias que asumieron otros ministros de Transportes y que acorralan a Óscar Puente

El enrocamiento del ministro español choca directamente con la postura mostrada por sus homólogos en otros países, que vivieron en el pasado accidentes de este calibre

«Estoy tratando de esclarecer esto, no estoy pensando en mí», respondió en el día de ayer el ministro de Transportes, Óscar Puente, cuando los periodistas le preguntaron sobre una hipotética dimisión debido al último accidente ferroviario registrado en Urda (Toledo). Al igual que ocurrió tras la catástrofe de Adamuz el pasado enero, Puente optó por no asumir responsabilidades, descargando estas en el centro de control de Adif.

Y es que a lo largo de los últimos meses las declaraciones del ministro se han mirado con lupa. Sin ir más lejos, semanas después del accidente que dejó 46 fallecidos en suelo andaluz, Puente afirmó con total tranquilidad que «la probabilidad de que otro accidente de estas características se produzca es muy baja», volviendo a incidir en la supuesta fiabilidad y calidad del sistema ferroviario español.

El enrocamiento del ministro de Transportes español choca directamente con la postura mostrada por sus homólogos en otros países, que vivieron en el pasado accidentes de este calibre. El más reciente fuera de nuestras fronteras ocurrió en Grecia. En 28 de febrero de 2023 la colisión de un tren de pasajeros y otro de carga provocó la muerte de 57 personas debido a la combinación de un error humano y deficiencias en la infraestructura helénica. Apenas unas horas después del trágico accidente, el ministro de Infraestructura y Transporte de Grecia, Kostas Achilleas Karamanlis, presentó su dimisión oficial.

Accidente de tren en Grecia

«Dimito de mi cargo como ministro de Infraestructura y Transporte. Siento que es mi deber hacerlo como mínima muestra de respeto a la memoria de las personas que murieron tan injustamente», señaló en un mensaje publicado en su cuenta de la anterior Twitter, actual X.

El caso de Karamanlis no fue el único. El 23 de julio de 2011, una colisión entre dos trenes bala en Wenzhou (China) acabó con la muerte de 40 personas debido a un fallo fulminante en el sistema de señalización tras la caída de un rayo. Acto seguido, fueron destituidos varios altos funcionarios en los primeros días tras la tragedia.

Accidente registrado en Wenzhou (China) en julio de 2011, en el que murieron 40 personasEFE

De nuevo en suelo europeo, dos trenes chocaron en Hungría en octubre de 2008 tras registrarse problemas en el sistema de señalización, así como errores humanos. El saldo, de cuatro muertes, fueron suficientes para que el entonces ministro de Transportes del país húngaro, Pál Szabó, dimitiera.

De igual manera, en 2019 el choque de un tren contra una barrera en la ciudad de El Cairo (Egipto) –dejando una veintena de muertos– provocó el cese inmediato del ministro de Transportes, Hisham Arafat. Ya en 2012, el entonces ministro Mohamed Rashad Al-Matini, dejó su cargo junto al responsable de la autoridad ferroviaria tras otro accidente entre un tren y un autobús escolar que costó la vida de 50 personas, la mayoría niños.