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Bolsas en el Black FridayGetty Images/SeventyFour

Black Friday 2025

Qué comprar y qué no en el Black Friday: chollos que de verdad merecen la pena

Este viernes, 28 de noviembre, los comercios comienzan oficialmente la jornada de rebajas y descuentos más importante del año

Con el paso de los años, el Black Friday se ha convertido en uno de los eventos comerciales más esperados del año. De hecho, son muchas las personas que aprovechan las ofertas de estos días para hacer sus compras navideñas a precios más asequibles. Pero, ¿realmente merece la pena comprar cosas en el Black Friday?

La conveniencia de aprovechar las promociones del Black Friday genera cada vez más dudas entre los consumidores. Todo depende, en buena medida, de la capacidad individual para detectar descuentos reales y de tener claros tanto los productos necesarios como las prioridades de compra. En este sentido, conviene no olvidar que «no todo lo que brilla es oro».

Numerosos establecimientos comerciales se valen del interés que despierta esta campaña para manipular los precios. Una práctica común consiste en incrementarlos días antes del evento para después aplicar rebajas que, si bien aparentan ser atractivas, no suponen una ventaja real para el comprador. Por ello, es esencial prestar atención y evitar errores frecuentes durante el Black Friday.

No obstante, pese a estas estrategias engañosas, este periodo sigue ofreciendo oportunidades genuinas de ahorro, especialmente en aquellos artículos de elevado coste que habitualmente resultan inaccesibles o que difícilmente registran descuentos fuera de estas fechas.

El consumidor informado y precavido puede, por tanto, obtener beneficios si compara precios con antelación, verifica el historial de los productos que desea adquirir y se ciñe a una lista previamente elaborada. Este enfoque permite sortear las trampas más habituales y distinguir entre una verdadera rebaja y una simple ilusión de ahorro.

Qué comprar

Por norma general, el sector de la moda y el calzado suele ser el gran protagonista del Black Friday, con descuentos que pueden superar en algunos casos el 50 %. Así, el Black Friday puede ser un momento ideal para renovar el armario. Eso sí, es importante cerciorarse de que realmente el precio ha sido rebajado, y que no es solo una ilusión. Para ello lo mejor es haber visto con antelación los precios de esa prenda que querías adquirir y compararlo con los nuevos.

Por otro lado, los dispositivos tecnológicos también suelen contar con grandes descuentos, aunque quizás es más conveniente esperar al Cyber Monday, el próximo 1 de diciembre.

Puede ser interesante también ver las ofertas de pequeños electrodomésticos, como cafeteras, aspiradoras o robots de cocina; las rebajas en cosmética y belleza y, como no, en juguetes y videojuegos. Eso sí, es recomendable comparar precios entre diferentes plataformas para asegurarnos de la mejor oferta.

Qué no comprar

Hay determinados productos que, a pesar del bombo publicitario que rodea al Black Friday, no presentan rebajas sustanciales y, en algunos casos, ni siquiera ventajas reales para el comprador. Lejos de ser una oportunidad, este tipo de artículos se mantienen con precios similares a los habituales o incluso pueden ocultar condiciones poco favorables.

Uno de los sectores donde más claramente se percibe esta limitación es el del libro. En España, la legislación vigente establece un precio fijo para este tipo de producto, lo que impide que se apliquen grandes descuentos. Como resultado, durante el Black Friday, el margen de ahorro en literatura es escaso o directamente nulo. De ahí que esta campaña no sea, en términos generales, el mejor momento para ampliar la biblioteca personal o realizar regalos culturales.

Algo similar ocurre en el ámbito de los viajes. A menudo, las promociones que se anuncian en estas fechas, ya sean en vuelos, estancias o paquetes turísticos, responden más a estrategias de captación comercial que a auténticas rebajas. En muchos casos, los precios han sido previamente inflados o van acompañados de condiciones ocultas que elevan el coste final. Así, lo que en apariencia parece una ganga puede acabar resultando más caro que si se hubiese reservado en otro momento del año.

Tampoco el sector del mobiliario se beneficia especialmente de esta jornada de descuentos. Los fabricantes y distribuidores suelen reservar sus mejores ofertas para otros periodos más propicios, como las rebajas de enero o las campañas de liquidación que coinciden con el final del verano. En contraste, durante el Black Friday, los descuentos aplicados a muebles son en general modestos, sin representar una oportunidad significativa de ahorro para el consumidor.

Por último, conviene tener en cuenta el caso de las marcas blancas o propias de las grandes superficies. Estos productos, que ya de por sí suelen ofrecer precios ajustados, rara vez incluyen descuentos reales en sus etiquetas durante el Black Friday. Supermercados y grandes cadenas pueden utilizar esta fecha para promocionarlos, pero lo cierto es que las cifras de ahorro respecto a otros momentos del año son mínimas o inexistentes.