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Una investigadora del Imibic y su hija posan para el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la CienciaLVC

La educación diferenciada fomenta más las vocaciones científicas en mujeres que el modelo mixto

En España, las mujeres representan alrededor del 25 % del alumnado en ingenierías y apenas en torno al 13 % en los estudios de Informática

el sistema educativo se enfrenta a una realidad persistente: las niñas obtienen resultados iguales o superiores a los de los niños en materias científicas durante la educación obligatoria, pero siguen siendo minoría en las carreras científicas y tecnológicas.

En España, las mujeres representan alrededor del 25 % del alumnado en ingenierías y apenas en torno al 13 % en los estudios de Informática, según datos de organismos internacionales. Esta brecha no se produce de forma repentina al acceder a la universidad, sino que se va gestando a lo largo de la infancia y la adolescencia, en el momento en que las alumnas toman decisiones clave sobre sus itinerarios académicos.

Para Valeria Harrington, Directora de Educación del grupo de Colegios RC España, el foco debe situarse en el contexto en el que se desarrollan esas decisiones: «Los datos muestran que la cuestión no es la capacidad de las niñas para la ciencia, sino las condiciones en las que aprenden. El entorno escolar influye en la confianza académica, en la participación en el aula y, a largo plazo, en la elección de itinerarios científicos», sostiene.

En los últimos años, distintos estudios internacionales han analizado el impacto del entorno educativo sobre el rendimiento académico y la elección de asignaturas científicas por parte de las alumnas.

En primer lugar, los análisis basados en los estudios TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study), coordinados por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), muestran que las alumnas escolarizadas en centros de educación diferenciada obtienen, en promedio, mejores resultados en matemáticas y ciencias que las niñas en centros mixtos con contextos socioeconómicos comparables.

Además, estas diferencias en el rendimiento académico se reflejan también en las decisiones posteriores. Investigaciones desarrolladas en Europa y en países anglosajones indican que las alumnas procedentes de entornos educativos diferenciados presentan una mayor probabilidad de elegir asignaturas científicas en secundaria, un factor que influye directamente en su acceso posterior a carreras STEM.

Por último, numerosos estudios educativos coinciden en señalar que la autoeficacia en matemáticas y ciencias se construye durante la educación primaria y secundaria. En este sentido, determinados entornos educativos pueden contribuir a reducir la presión de estereotipos y favorecer una participación más activa de las niñas en el aula, reforzando su confianza académica.

Estos resultados no apuntan a una cuestión ideológica, sino pedagógica: cómo el diseño del entorno escolar puede influir en que más alumnas mantengan su interés por la ciencia cuando llegan los momentos clave de decisión académica.

En el contexto español, esta reflexión adquiere especial relevancia. Las niñas obtienen buenos resultados en ciencias, pero no se convierten en científicas en la misma proporción. Esta pérdida de talento femenino tiene consecuencias educativas, sociales y económicas, especialmente en un escenario de creciente demanda de perfiles científicos y tecnológicos.

Según Valeria Harrington: «Si queremos que más mujeres lleguen a la ciencia, debemos empezar antes. Las decisiones que toman las alumnas en Bachillerato o en la universidad están condicionadas por años de experiencia escolar previa. Ignorar el papel del entorno educativo es renunciar a una parte esencial del problema».