Proteger la educación
Miedo me da que nuestra desidia y abandono hoy de la educación y formación de los que nos siguen provoque la aparición en la escena política y social de indocumentados, perroflautas y saltimbanquis
El tiempo pasa tan deprisa, como si volase, y cuando nos queremos dar cuenta llegó y en un parpadeo se halla ya muy lejos en el pasado.
Me ocurre ahora ya en una edad avanzada, con plenas facultades y energía, pero avanzada, que observando a mi alrededor veo a mis amigos y coetáneos, los que quedan, tan vivos y activos como yo pero viendo en conjunto que nuestros hijos son en su gran mayoría unos profesionales o ejecutivos con larga y sobrada experiencia contándonos además las graduaciones y/o titulaciones de sus hijos, es decir de nuestros nietos, lógicamente aquellos que tuvieron descendencia de jóvenes que hoy día no es lo normal pues a este paso los individuos del mundo procrean tan mayores que cada vez a ser más difícil que un niño conozca ya a sus abuelos.
Y por la movida de matrimonios, parejas y divorcios algunos niños podrán tener hasta ocho abuelos, sino más.
Pretendo con esta explicación advertir que esa velocidad nos muestra en realidad que los hijos de ayer son hoy más que adultos y los nietos alcanzarán en breve el escenario de la sociedad. Entonces tendrán que demostrar sus valores, educación, compromisos, creencias, aficiones y actitud ante la vida y todo lo que les rodea, sin olvidar que votarán para elegir o ser elegidos para el futuro en el camino del progreso y la evolución o en el retroceso en cultura, historia y valores humanos universales.
Miedo me da que nuestra desidia y abandono hoy de la educación y formación de los que nos siguen provoque la aparición en la escena política y social de indocumentados, perroflautas y saltimbanquis cuando no energúmenos o psicópatas sin mente, sin alma, sin ideas ni sindéresis, ni por supuesto razonamiento alguno.
Esos monstruos moviéndose en el escenario y lo que es peor, dirigiendo la escena debería darnos pavor porque quizás algunos ya no lo veamos, pero los que queden en el mundo de la normalidad sufrirán en su realidad y convivencia.
Y para no faltar a mi cita con la crítica baste echar una ojeada a lo que hoy nos rodea y dirige desde el gobierno de la nación y anda marcando el camino de nuestro destino y el de España.
Como diría mi abuela: ¡Sagrado Corazón de Jesús! Es por tanto imprescindible porque además es nuestra obligación garantizar con toda energía e instrumentos necesarios la educación de las nuevas generaciones que en un suspiro serán viejas porque otras las sustituirán.
Esa necesaria formación personal en los valores fundamentales en la convivencia, el respeto, la educación, la libertad individual y el sentido de la responsabilidad como miembro de un colectivo social, nos llevará a un futuro con ciertas garantías de subsistencia del género humano.
Y con ello me refiero al más amplio concepto de futuro porque los virus pasajeros, los vicios o enfermedades temporales o los delirios imposibles de prosperar se curarán solos, máxime por la proximidad entre generaciones y la velocidad del tiempo.
Da igual que se lleven melenas, coletas, rastas, pelo pajas, colorines, crestas o trenzados, porque al final acabamos todos siendo calvos.
La acción reacción que, por ejemplo, se produce en los ácratas, ateos o antisistema, crea una nueva generación de creyentes, metódicos disciplinados o activistas precisamente para darle profundidad y compromiso al sistema.
Observamos cómo el cristianismo y la cristiandad reúnen o rejuvenecen, las nuevas generaciones son más sensibles y solidarias y aunque tan solo por reacción de lo que han vivido o experimentado en las casas donde ha imperado el abandono familiar, buscan y esperan la estabilidad y la protección de quién de ellos dependen tan solo para ofrecerles una formación próxima y cariñosa que ellos no tuvieron. Quien más abandono familiar ha sufrido, más protege a su descendencia y a los suyos.
Para no dejar escapar un toque de frivolidad, en Cataluña los hijos de los iluminados catalanistas de uso excluyente del idioma hablan reactivamente castellano sin que los millones destinados a una estúpida inmersión, la presión social y adoctrinamiento ejercido en los menores haya tenido el más mínimo éxito, antes al contrario, ahora los jóvenes hablan menos catalán que antes o lo ignoran salvo lógicamente la aplicación dispositiva oficial. El sueño catalán-inglés olvidando el castellano ha sido un estrepitoso fracaso pues el idioma español es siempre el vehículo de referencia a otros idiomas. Pues claro. ¿Es que alguien imaginaba otra cosa?
Ese es para los excluyentes el triste resultado de tantos años de infructuoso trabajo y gasto de energía.
Pero este artículo va de tiempo y educación por lo que debo finalizar insistiendo y hasta implorarme a mí mismo trabajar con ahínco para que la educación libre de adoctrinamientos y manipulaciones sea impartida por los mejores haciendo pedagogía de la verdad con la verdad y sobre todo impartiendo aquellos valores que hará mejores a nuestros jóvenes pues hoy deben saber que aquello que les mantendrá a flote y les hará avanzar será la cultura del esfuerzo las metas de la meritocracia, el respeto por la diversidad y cercanía con el prójimo.
Espero y deseo que esas generaciones que vienen y pasan en un vuelo sepan dejar una huella segura y libre a quienes asoman por el horizonte y en un suspiro tomarán el testigo de la cultura, la evolución y el progreso. Ese es mi sueño y el futuro que deseo, con el presentimiento que quizás aparezca en escena una nueva generación antes incluso de que acabe éste artículo.
- Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica