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Jóvenes examinándose de la Selectividad

A pesar de su efectividad, expertos en ciberseguridad recuerdan que estos aparatos tienen un alcance limitado

La Selectividad estrena en España detectores de radiofrecuencia para evitar trampas con pinganillos e IA

El despliegue de esta tecnología responde directamente a la proliferación de herramientas basadas en inteligencia artificial generativa

Las pruebas de la Evaluación del Alumnado para el Acceso a la Universidad (PAU), que movilizan a casi 300.000 estudiantes en España entre junio y julio, cuentan en este curso de 2026 con un blindaje tecnológico especial. Numerosas aulas del país han incorporado de forma experimental pequeños detectores de radiofrecuencia diseñados para identificar la presencia de dispositivos electrónicos ocultos.

A diferencia de los inhibidores, cuyo uso está prohibido por ley al bloquear las telecomunicaciones, estos aparatos económicos —del tamaño de un bolígrafo— se limitan a rastrear emisiones electromagnéticas de redes WiFi, Bluetooth y conexiones móviles de última generación, alertando de forma discreta al docente mediante vibración.

El despliegue de esta tecnología responde directamente a la proliferación de herramientas basadas en inteligencia artificial generativa, tales como micropinganillos invisibles o gafas inteligentes. Estos sistemas permiten conectar al alumno de forma remota con el exterior o con un chatbot de asistencia en tiempo real.

Concretamente, esta estrategia preventiva ha sido implementada como proyecto piloto por las seis universidades públicas de la Comunidad de Madrid, afectando a más de 42.000 estudiantes, y se ha extendido en régimen de rotación por sedes de regiones como Cataluña, Andalucía, Galicia, Aragón, Murcia, la Comunidad Valenciana, Baleares y el País Vasco.

Infracciones de leves a graves

Según explicó Rosa de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense, la activación del detector no interrumpe el examen, sino que la prueba se marca para su posterior evaluación por parte del tribunal de sede. No obstante, el marco sancionador varía sustancialmente según la comunidad autónoma.

En Madrid, las infracciones se gradúan desde faltas leves hasta muy graves, pudiendo estas últimas invalidar la convocatoria completa de la Selectividad.

Por el contrario, en instituciones como la Universidad Politécnica de Valencia se aplican criterios más severos, castigando con el suspenso directo la mera posesión de un terminal móvil dentro del aula, con independencia de si se encuentra encendido o apagado.

Alcance limitado y falsos positivos

A pesar de su efectividad, expertos en ciberseguridad recuerdan que estos aparatos tienen un alcance limitado, son susceptibles de generar falsos positivos en entornos saturados y solo detectan señales activas. Por ello, el valor principal del dispositivo radica en su carácter disuasorio.

De cara al futuro, la rápida evolución de la tecnología de fraude sugiere que la solución a largo plazo no dependerá tanto de los sistemas de vigilancia como de una profunda reforma en los formatos de evaluación, orientándose hacia defensas presenciales o exámenes exclusivamente orales.

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