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16 de abril de 2024

Imagen del tapeo con embutido del que Garzón alardeó en Twitter en 2015 subiéndola a su cuenta

Imagen del tapeo con embutido del que Garzón alardeó en Twitter en 2015 subiéndola a su cuentaAmparo Castelló

Las contradicciones del polémico ministro

Cuando Garzón sirvió solomillo en su boda y presumía de tapeos con jamón

El pasado carnívoro se vuelve contra el ministro de Consumo que critica el consumo de carne

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, economista de formación de 36 años de edad e ideología comunista, está en el candelero político por sus declaraciones pasadas y actuales sobre la carne, su producción y consumo en España. Y no precisamente por protegerla, sino más bien por todo lo contrario. Pero curiosamente, el ministro cuenta con un pasado carnívoro que le está pasando factura. 
Un tuit del portavoz en el Congreso por Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha avivado un poco más la polémica actual en torno a Garzón. En él rescata una publicación en Twitter de 2015 del líder de Izquierda Unida, en la que se le ve celebrando con sus amigos con tapas de huevos rotos con jamón y croquetas. Garzón festejaba el cumpleaños de un amigo y alardeaba de su fiesta de embutidos: «¡Los de izquierdas también cenamos!», escribió, mostrando orgulloso los manjares con los que iba a deleitarse. 
Pero este no es el único momento carnívoro de la vida de Garzón que ha trascendido y que se aleja mucho de las actuales convicciones vegetarianas y ecologistas del político. Cabe recordar que el hoy ministro se casó con Anna Ruizeste un agosto de 2017 en la localidad de Cenicero (La Rioja) en una fiesta donde la carne jugó un papel estelar en el menú. En dicho enlace nupcial, celebrado por todo lo alto, los invitados pudieron disfrutar de las exquisiteces de un cortador de jamón antes de pasar a degustar el delicioso banquete principal que se sirvió en el restaurante La huerta vieja de Bodegas Riojanas. 
Este menú estuvo compuesto de carpaccio de ternera con virutas de queso parmesano, saquitos de langostino en salsa americana, pastel de puerros, gambas de Huelva, bogavante horneado con vinagreta en su jugo, sorbete de mandarina y solomillo de ternera a la brasa. Como broche final, una copa de cava y pirámide de chocolates con helado de vainilla. Como se ve, Garzón incumplió todos los mandatos del catecismo vegetariano con que hoy fustiga a los españoles y a la industria cárnica nacional. 
La luna de miel que disfrutó también resulta contradictoria con la postura ecologista del socio de Gobierno de Pedro Sánchez. Los recién casados volaron hasta Nueva Zelanda tras la ceremonia. Un destino que desde España deja una huella carbónica que no es, precisamente, la de los grandes ecologistas.
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