27 de septiembre de 2022

Imagen del buque Villa de Pitanxo facilitada por el Ministerio de Agricultura cuando se conoció la tragedia

Imagen del buque Villa de Pitanxo facilitada por el Ministerio de Agricultura cuando se conoció la tragediaGTRES

Exclusiva El Debate

Un marinero del Villa de Pitanxo asegura que los trajes de supervivencia ni se probaron ni se adjudicaron por tallas

El marinero señala que otro barco de la misma empresa armadora sí realizó ejercicios de supervivencia durante las singladuras

Desde que el Villa de Pitanxo zarpó de Vigo el 24 de enero hasta que naufragó en Terranova el 15 de febrero no se llegaron a repartir los trajes de supervivencia entre la tripulación. Así lo aseguró en segunda declaración uno de los tres supervivientes de la tragedia marítima, el marinero ghanés Samuel Koufie. En el naufragio fallecieron 21 personas, de las cuales nueve fueron rescatadas sin vida y el resto, doce, se encuentran desaparecidas.
En el marco de la investigación abierta por la Audiencia Nacional, este marinero tuvo que explicar el motivo por el que no vestía el traje de supervivencia en el momento que el buque se fue a pique. Detalló que cuando el capitán asumió que el naufragio era inminente y dio la orden de subir al puente, él pensó que no iba a tener tiempo a ponerse esta vestimenta, puesto que durante esta marea no se habían probado los trajes para adjudicarlos por tallas. Así que decidió acatar el mandato del patrón (subir al puente), pero desistió de intentar localizar la ropa de emergencia y vestírsela.
Además, este trabajador ghanés resaltó que solo dos de los 24 hombres que iban a bordo del Villa de Pitanxo llegaron a equiparse correctamente para hacer frente al naufragio. El primero al que vio así vestido fue al capitán: cuando Samuel Koufie subió al puente, le sorprendió comprobar que Juan Enrique Padín Costas tenía ya puesto el traje de supervivencia. El otro que se pudo equipar fue el sobrino del patrón, Eduardo Rial Padín. Éste declaró en Canadá que, tras escuchar cómo su tío dio la señal de abandono del buque (siete pitadas cortas y una larga), se fue al camarote, tomó el chaleco y el traje de supervivencia y subió al puente. Éste ya estaba prácticamente hundido, por lo que lo recogieron en el mar y lo lograron aupar a la lancha de salvamento. A esta embarcación se subieron un total de nueve personas, entre ellas los tres supervivientes.
En su declaración del día 25 de febrero, Samuel Koufie aseguró que el capitán no realizó esas ocho pitadas y que en ningún momento ordenó que los tripulantes se pusiesen los trajes de supervivencia. Además, añadió que durante la marea no se llevó a cabo ninguna práctica o ejercicio que los preparase ante una eventual emergencia, es decir, que no se realizaron simulacros de supervivencia, evacuación o contraincendios.
En esa misma declaración, aseguró que, cuando estaba en Canadá, el patrón y un miembro de la empresa armadora –este vía telefónica desde España– le presionaron para que dijese que el capitán había dado señal de abandono del buque, había ordenado a la tripulación que se colocase los trajes de supervivencia y que durante la singladura se habían realizado simulacros de contraincendios, supervivencia y evacuación.

Resistió sin traje

Fue un milagro que Samuel sobreviviese sin ese traje. Ramón Porto, capitán del Playa Menduiña Dos, buque que rescató a los tres supervivientes del Villa de Pitanxo, destacó la gran utilidad de este tipo de vestimentas en declaraciones a la agencia Europa Press: «Estos trajes tenemos claro que son buenos, porque caes al mar y, si te metes en la balsa, puedes salvar la vida. Pero si no te metes en la balsa estás muerto. En poco más de media hora estás KO».
¿Cómo resistió el marinero ghanés sin esa protección durante cinco horas? Pues recurrió a una técnica de supervivencia que había visto en un programa pocos días antes de embarcar, según contó días atrás La Voz de Galicia. Estuvo durante todo ese tiempo de pie, agarrado a las paredes de la balsa, para que el agua no tocase su cuerpo. El objetivo era estar seco de rodillas para arriba, como se recomendaba en ese espacio televisivo. Le funcionó.

Un barco donde sí hacían prácticas

Era la primera vez que Samuel Koufie trabajaba en el caladero de Terranova. Pero no su primera experiencia laboral con el Grupo Nores. Previamente trabajó en otro barco de esta empresa, el Manuel Ángel. En su testimonio del día 25 de febrero apuntó que en ese buque sí se realizaban ejercicios de supervivencia en los ratos libres, como cuando no se pescaba o cuando las malas condiciones climatológicas impedían faenar.
En este sentido, recordemos que, en esa misma declaración realizada en España, este superviviente denunció que los marineros trabajaron sin descanso durante los trece días previos a la tragedia. Las jornadas fueron tan prolongadas que les impidieron incluso contactar con sus familias y, en el marco de su tarea indagadora, según adelantó El Debate.
Samuel Koufie declaró por primera vez sobre el suceso en Canadá. A su vuelta a España, el 25 de febrero, volvió a hacerlo, y es este último testimonio el que se contradice en gran parte con la versión que él ofreció en un principio –sostiene que presionada por una persona de la empresa armadora– y, sobre todo, con la tesis del naufragio del capitán del buque.
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