16 de agosto de 2022

Santiago Abascal, durante el acto de cierre de campaña electoral andaluza el pasado viernes en Sevilla

Santiago Abascal, durante el acto de cierre de campaña electoral andaluza, el pasado viernes en SevillaVox

Consolidación territorial

El nuevo horizonte de Vox tras las elecciones andaluzas

La formación de Abascal acomete una reflexión interna tras los resultados electorales autonómicos en Andalucía y se prepara para los comicios de 2023

«Nos hemos consolidado como alternativa y aunque hubiésemos preferido que nuestra fuerza parlamentaria fuera mucho mayor, no me cabe la menor duda que no vamos a defraudar», afirmó Macarena Olona tras la jornada electoral andaluza. Aunque Vox pasó de quinta a tercera fuerza en la comunidad, los resultados resultaron más bajos que los trasladados por la formación al inicio de la campaña. El partido conservador deja a un lado las exigencias al PP en campaña, le reitera su apoyo e inicia una reflexión interna. En esta carrera de fondo para llegar a la Moncloa, Vox es consciente de su necesidad de implantación territorial antes de presentarse en los comicios generales de 2023.
Hace 15 días, los líderes autonómicos de Vox exigían entrar en sus respectivos parlamentos e instituciones. La fórmula castellanoleonesa había funcionado. Aprovechando la ola de la marca Santiago Abascal, un joven Juan García-Gallardo supo mimetizarse con el electorado y granjearse 13 procuradores. Pero no solo eso.

Aciertos en Castilla y León

El burgalés explicó a este medio que los castellanoleoneses cada vez conocen y apoyan más su programa y acción política. Pese a insistir en el mantra de que «el proyecto de Vox es nacional», García-Gallardo supo conectarlo con la realidad regional del sufrimiento del sector primario y acometer acciones inmediatas junto a su socio de Gobierno, como la retirada del 50 % de las subvenciones a los sindicatos o la minoración de la estructura de los altos cargos hasta en un 20 %. Medidas tomadas en tan sólo algo más de tres meses de gobierno. Recordemos, primera entrada de Vox en un ejecutivo autonómico.
Rodrigo Alonso, Macarena Olona y Juan García-Gallardo en la localidad almeriense de El Ejido, durante la pasada campaña electoral andaluza

Rodrigo Alonso, Macarena Olona y Juan García-Gallardo, en la localidad almeriense de El Ejido, durante la pasada campaña electoral andaluzaVox | Cristina

Los andaluces votaron por el centrismo

La idiosincrasia andaluza, muy a pesar del mensaje único de Vox para toda España, ha resultado ser única, y por ende, diferente a la esperada por el equipo de Macarena Olona.
No pocos diputados nacionales y líderes de otras regiones señalaron directamente a que la forma en que se presentó a la candidata en Andalucía fue «absolutamente equivocada», según explicaron a este medio durante campaña e incluso durante la misma jornada de reflexión. Todos coincidían en que la alicantina es una política «muy preparada y cercana» pero «se prefirió la confrontación al discurso expositivo y el programa no llegó».
Eso sí, los números avalan a Vox. Un 25 % más de andaluces le otorgaron su confianza en comparación con las anteriores elecciones autonómicas, es decir; casi medio millón de personas (493.932). Así lo defendió a comienzos de semana el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros. De hecho, la formación irrumpió como tercera fuerza en absolutamente todas las provincias andaluzas, lo que le otorga la puerta de entrada a la implantación territorial deseada.
Iván Espinosa de los Monteros explicó los resultados andaluces el pasado martes en una rueda de prensa ofrecida en la Cámara Baja

Iván Espinosa de los Monteros explicó los resultados andaluces el pasado martes en una rueda de prensa ofrecida en la Cámara BajaVox

Para Vox, quedarse en la oposición de la comunidad andaluza era la «postura más cómoda». Así se explicó desde la dirección del partido a este medio a escasas dos horas del cierre de los colegios electorales andaluces. Se olían la drástica bajada de las previsiones.
Lo cierto es que a la formación le interesaba entrar en el gobierno andaluz y demostrar a más de seis millones de ciudadanos –un 60 % de la población portuguesa– que también allí era capaz de gobernar y entenderse con el Partido Popular. En consecuencia, no era baladí que pese a la falta de autocrítica pública por los resultados andaluces, Olona al menos sí confirmara que el partido entraría a valorar de forma interna los resultados del pasado domingo.
La formación apuntala ahora sus últimas intervenciones en el periodo de sesiones ordinarias del Congreso que concluye la próxima semana para volver con toda la fuerza después de verano. Al fin y al cabo, aun quedan muchas regiones en las que Vox debe implantarse frente al avance de la marea azul de Feijóo y la hora de su «buena política». El tiempo apremia para la celebración de los comicios autonómicos del próximo año y las generales de noviembre de 2023, salvo improbable adelanto electoral por parte de Pedro Sánchez.
Si hace tres meses Vox se veía sorpassando al PP tras la salida de Pablo Casado, a fecha presente el horizonte de Vox se reconfigura colocándole en una tercera posición más holgada con su único socio natural del Parlamento nacional.
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