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Dolores Delgado promete su cargo como fiscal de Sala de la Fiscalía Togada del Tribunal Supremo ante el presidente interino del órgano, Francisco Marín Castán, y el del CGPJ, Rafael MozoEuropa Press

Crisis institucional

Delgado toma posesión de su cargo como fiscal del Supremo con el presidente del CGPJ en segundo plano

En el acto de promesa de la exfiscal general del Estado se ha escenificado la «bicefalia» al frente del Poder Judicial

Dolores Delgado ya ha prometido su cargo como titular de la Fiscalía Togada del Tribunal Supremo, y consuma su ascenso a la máxima categoría del Ministerio Fiscal, ante un órgano liderado por el presidente interino del Alto Tribunal, Francisco Marín Castán, y con un presidente suplente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Rafael Mozo, cuyo nombramiento ha sido recurrido, en segundo plano. El de hoy ha sido el primer acto público en el que ambos juristas -protagonistas involuntarios del conflicto institucional desatado por la sucesión de Carlos Lesmes tras su dimisión- han coincidido en público.

Marín Castán, como cabeza visible del Supremo, ha ocupado el asiento principal del Tribunal, acompañado del magistrado Manuel Marchena como vicepresidente del Alto Tribunal en funciones y el resto de la Sala de Gobierno del mismo. Mozo, por su parte, se ha sentado a la izquierda del tribunal en la silla que ocupan en actos solemnes los representantes de los poderes del Estado que acuden togados pero sin un papel principal.

El conflicto sucesorio se desató el pasado 9 de octubre, cuando Lesmes anunció su dimisión como presidente del CGPJ y del Supremo -cargos que, en circunstancias ordinarias, se concentra en una misma persona- ante la falta de avances tangibles en las negociaciones entre PSOE y PP para renovar el órgano de gobierno de los jueces, tal y como había advertido su extitular, Carlos Lesmes, durante la apertura del año judicial, el 7 de septiembre.

Lesmes trató dejar atada su sucesión encargando al Gabinete Técnico del Supremo un informe -respaldado posteriormente, y de manera unánime, por la Sala de Gobierno- en el que se concluyó que Marín Castán le reemplazaría automáticamente en ambos cargos una vez consumada su renuncia porque es quien ejerce la Vicepresidencia del Supremo, si bien es un cargo que ostenta por sustitución de su titular inicial, Ángel Juanes, de manera que no fue elegido por el Pleno del CGPJ.

Ése mismo Pleno acordó, el pasado jueves día 13 de octubre, encumbrar a Mozo, el vocal más antiguo del órgano de gobierno de los jueces, como «presidente suplente» del CGPJ, lo que, en la práctica, ha supuesto dividir la jefatura del Poder Judicial. Durante la deliberación se mantuvo un argumento mayoritario, que Marín Castán carecía de legitimidad para asumir ambas presidencias porque ocupa la Vicepresidencia del Supremo de forma interina desde 2019. Por las mismas razones, los vocales concedieron que Mozo tampoco podrá actuar como máxima autoridad del TS.

En ambos casos, se apoyaron en un informe de 2019 -contradictorio al dictamen presentado por Lesmes- que adjudicó al Consejo la competencia para tomar una u otra decisión.

La entronización de Mozo salió adelante con una aplastante mayoría de 16 de los 18 votos en juego. El único vocal que votó en contra, Wenceslao Olea, presentaba este mismo lunes un recurso ante el Supremo contra dicha designación pidiendo, además, como medida cautelarísima que la suspenda, cuestión que la Sala de lo Contencioso-Administrativo.

Delgado apadrinada por Alonso

En medio de este escenario inédito, Delgado ha prometido su cargo apadrinada por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, y el fiscal togado de la Sala de lo Militar del Supremo, Juan Antonio Pozo Vilches.

Así, ha asumido la plaza tras ser polémicamente ascendida a la máxima categoría de la carrera fiscal a propuesta de su sucesor, Álvaro García Ortiz, y en contra del criterio de la mayoría de los vocales del Consejo Fiscal.

Delgado consiguió la primera vacante de fiscal de Sala surgida desde que dimitió el pasado 20 de julio alegando razones de salud tras la operación de columna vertebral a la que se sometió en abril. De no haberla obtenido, se esperaba que regresara a su plaza de fiscal en la Audiencia Nacional.

La sucesora de García Ortiz

En el acto de este martes, la también fiscal Ana García León ha prometido su cargo como fiscal jefa de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado (FGE). El fiscal de Sala de la Fiscalía de Menores, Eduardo Esteban Rincón, cuyo nombramiento ha sido impugnado hasta en dos ocasiones por la Asociación mayoritaria de Fiscales, y la teniente fiscal del Supremo María de los Ángeles Sánchez Conde han sido sus padrinos.

Así, García León pasará a ocupar el vacío dejado por García Ortiz tras ser nombrado nuevo fiscal general. El ahora jefe del Ministerio Público anunció durante su toma de posesión que ella sería su sucesora y dijo que era «el mejor ejemplo de equipo, la seguridad y la fiabilidad de la culminación de un trabajo colectivo».