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21 de febrero de 2024

Pedro Sánchez, durante la sesión de control de este miércoles

Pedro Sánchez, durante la sesión de control de este miércolesEFE

Diario de campaña (I)

Vamos a contar mentiras: Vivienda

Las viviendas no aparecen por generación espontánea, de la noche a la mañana como pasa en otoño. Acérquese usted a esa zona de bosque y recoja usted los miles de níscalos que la humedad nos ofrece cada día. No es así.

Prometo que no voy a perder líneas comentando el inmenso error Bolaños-Sánchez-PSOE que mucho se ha escrito ya como reyes de la trampa, pero reconozco que súbitamente por la calle me doy la vuelta con la sospecha de que los tengo detrás siguiéndome, abro bien la puerta y mampara del baño por si me los encuentro y miro detenidamente el bajo de las cortinas por si asoman unos zapatos.
Tampoco perderé líneas en relación con el estúpido intento del bajito presidente catalán, que se llama curiosamente Aragonès, de reunirse con Obama por lo del encuentro galáctico donde los haya y la conjunción planetaria.
Hoy quiero compartir la denuncia pública de una de las grandes mentiras del momento electoral como es la promesa de las cuarenta mil o doscientas mil viviendas que para el caso qué más da. Esa promesa-mentira no es nueva pues ya la vomitó el presidente en su momento y no hemos visto ni una, ni por asomo, ni siquiera en la enorme cartera de incumplimientos.
Por mi profesión en arquitectura y urbanismo tengo la osadía de escribirlo porque algo entiendo del asunto, y si no fuera así tendría que autoexiliarme de la sociedad por zote y por inútil.
Vayamos al tema: Las viviendas no aparecen por generación espontánea, de la noche a la mañana como pasa en otoño. Acérquese usted a esa zona de bosque y recoja usted los miles de níscalos que la humedad nos ofrece cada día. No es así. Las viviendas, y cuanto mayor es el número más, requieren de una planificación, de una implantación territorial, de una estrategia de crecimiento de la ciudad, de una futura inclusión y fusión en la estructura urbana y consecuentemente una planificación urbanística de perspectivas y necesidades de crecimiento urbano o periurbano.

El tema de la vivienda no es como para hacer bromas y mucho menos para contar mentiras porque estamos jugando con las ilusiones y los sueños de mucha gente

Un urbanismo de alta o media densidad con estructura de bloques de altura para liberación de espacios y dotaciones públicas, ordenación en manzanas de uso privativo y densidad media, sistemas arquitectónicos sostenibles y energéticamente eficaces, así como un largo etcétera de decisiones, muchas de ellas en función del tipo de personas y familias a las que van a ir destinadas.
Los urbanistas imaginamos a largo plazo, puesto que, por ejemplo, un conjunto de diez mil viviendas tan solo genera un potencial de población de nueva implantación de cuarenta mil personas, ya de por sí un conjunto habitacional mayor que la dimensión de muchas ciudades y pueblos de nuestro país, que van a tener que integrarse en la convivencia ciudadana en áreas urbanas o periferias articuladas.
Pensando en todo ello deben calificarse y clasificarse los terrenos con el correspondiente planeamiento urbanístico que deberá superar los procedimientos de aprobación, información al público, periodos de alegaciones etcétera. Todo ello teniendo en cuenta los estándares de aplicación, porcentajes de cesión a espacios de dominio público, dotaciones, zonas verdes, equipamientos, sin mencionar las previsiones de infraestructuras, servicios urbanísticos como luz, alcantarillado, depuración de residuales y por supuesto red de comunicaciones, equipamientos docentes, sanitarios, deportivos, de ocio, centros comerciales, comercio de primera necesidad y todo aquel conjunto de necesidades de los ciudadanos en su vida cotidiana en la ciudad.
Todo ello requiere de años de estudios y decisiones antes de iniciar el proceso de proyección arquitectónica, presupuestos, licitaciones y construcción y entrega.
A todo ello deben establecerse los criterios de protección y mercado, venta, alquiler, subvenciones, ayudas a la financiación a sectores jóvenes o más vulnerables. Ni más ni menos.
En definitiva, el tema de la vivienda no es como para hacer bromas y mucho menos para contar mentiras porque estamos jugando con las ilusiones y los sueños de mucha gente, jóvenes enérgicos, mayores desencantados y vulnerables, padres y madres de familia que saben lo que es llegar a fin de mes con la hipoteca o el alquiler, y eso mes tras mes que siempre es demasiado corto.
Por ello, no solo me parece una perversidad sino un delito que Nuestra Persona y su cuchipandi comunista plagada de vagos y maleantes engañen a la gente de bien, prometan lo que no tienen ni saben, cercenen ilusiones y sueños, y finalmente alardeen de la aparición espontánea de níscalos en el bosque sin que nadie les pida responsabilidades penales.
Vamos a cambiar todo eso y como representante de Foro España Cívica lo voy a hacer. ¿Y ustedes?
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