El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la entrevista en su despacho de la sede popular en Génova, 13
Entrevista a Alberto Núñez Feijóo «Hay una impaciencia en la sociedad. A mí me corresponde templar esa situación, devolver la centralidad a la política»
El presidente del PP concede a El Debate su última entrevista del año. En ella afirma que su partido buscará un pacto estable con Vox en Extremadura, que Sánchez puede acabar ante un juez y que 2026 será el año del cambio
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, concede a El Debate su última entrevista del año, celebrada el martes 23 de diciembre en su despacho de Génova, 13. Está convencido de que 2026 será «el año del cambio en España», aboga por un pacto estable con Vox en Extremadura y recuerda que le siguen faltando cuatro votos para una moción de censura que prospere.
—¿Comparte la opinión de Juan Carlos Rodríguez Ibarra de que el PSOE debería abstenerse para facilitar la investidura de María Guardiola?
—Yo comparto que después de estos resultados María Guardiola tiene más legitimidad para ser presidenta que nunca. El PSOE ha tenido la peor catástrofe electoral en los 47 años de democracia y de Estado de las Autonomías en España. Y los extremeños han votado Gobierno, han dicho: ‘yo quiero que haya un gobierno en Extremadura que gobierne’. Cuando un partido es capaz de tener más votos que el segundo y el tercero en unas elecciones, es evidente que le corresponde gobernar. ¿Qué es lo que va a hacer el PSOE? Lo ignoro.
—Le pregunto si comparte esa opinión.
—En las elecciones de 2023 propuse al señor Sánchez que, si él ganaba, yo no me iba a oponer la investidura. En este caso hay una victoria inapelable del PP y una derrota inapelable del PSOE. En la democracia que entendíamos, la representativa, la que respeta el resultado, lo lógico es que los partidos faciliten que quien ha ganado las elecciones asuma la Presidencia de la comunidad autónoma.
—¿Y estamos en esa lógica?
—La lógica sanchista es la falta de lógica democrática. Por tanto, no sé lo que va a hacer.
Alberto Núñez Feijóo analiza los resultados de las elecciones extremeñas: «Ahora sacamos 18 puntos al PSOE y 26 puntos a Vox»
—Vamos al pacto que sí puede ser, el pacto con Vox. ¿Qué tipo de acuerdo busca el PP?, ¿una abstención gratis et amore, un pacto de investidura o uno de legislatura que dé estabilidad? Porque dentro de nada va a haber que negociar Presupuestos.
—Hace tres años el PSOE tenía mayoría absoluta en Extremadura. Ahora sacamos 18 puntos al PSOE y 26 puntos a Vox. Significa que tenemos que ser proporcionales y respetuosos con los resultados. El PP tiene que ser humilde en la victoria, y el resto de los partidos tienen que ser consecuentes en la derrota. ¿Qué debemos intentar dentro de nuestro partido? Dar un Gobierno estable a Extremadura. Lo vamos a intentar.
El PP tiene que ser humilde en la victoria y el resto, consecuentes en la derrota. Vamos a intentar dar un Gobierno estable a Extremadura
—Se puede ser proporcional dentro de un Gobierno de coalición, cediendo la Presidencia de la Asamblea… Hay varias fórmulas. ¿Ya tienen pensada cuál de ellas ofrecerán a Santiago Abascal?
—El resultado nos obliga a todos. Las urnas no son para burlarse del resultado de las mismas. No se le consulta a la gente para desatender lo que la gente vota.
—Por tanto, descarta una repetición electoral.
—Me parece que sería una falta de respeto a los electores. Nosotros hubiésemos firmado por un 43 % de votos antes de la campaña electoral y por un fracaso estrepitoso del PSOE. El candidato de Sánchez ha dimitido o le han hecho dimitir. Hay un interés por minusvalorar un resultado histórico del PP en un bastión histórico del PSOE. En Extremadura, el porcentaje de votos es unas décimas superiores a Andalucía, y allí nos valió la mayoría absoluta. Debemos felicitar a Vox porque ha subido y se ha consolidado claramente como tercera fuerza política en Extremadura, y Vox ha de ser consecuente con lo que ha dicho durante toda la campaña: que el objetivo es pasar página del sanchismo, y estos resultados son toda una declaración de intenciones de un feudo socialista que le ha dicho al sanchismo que se acabó.
Un momento de la entrevista en el despacho de Feijóo
—El lunes afirmó ante su Junta Directiva Nacional que «el cambio está en marcha». ¿Va a ser difícil hasta que lleguen las generales gestionar la impaciencia, las prisas del electorado del PP y de toda la derecha?
—Sí, hay una impaciencia, una inquietud y un desasosiego instalado en la sociedad española. Y a mí me corresponde templar esa situación y ser perseverante. Nos ha tocado la responsabilidad histórica de devolver la centralidad a la política, de volver a poner en valor la convivencia en nuestro país y el respeto entre adversarios políticos. Y nos ha tocado calmar la política española y a la vez finalizar la época sanchista. Y todo esto a la vez es muy complicado. Pero es nuestra misión. Yo comprendo la inquietud y la ansiedad de la gente, pero la gente tiene que saber que la única forma de cambiar es esperar a un posible adelanto electoral por incapacidad manifiesta y por fatiga de los materiales sanchistas. Y en ese momento, votar en consecuencia.
Yo me presento para que haya un Gobierno de España, no para que haya un bloqueo en España. Me presento para que haya un cambio de Gobierno en mi país, no para improvisar y para empezar a aprender qué es lo que hay que hacer. Me presento con un partido que ha gobernado en España, un partido mayoritario en la UE y con un candidato que la mayor parte de su vida ha gestionado dinero público, servicios públicos y gobiernos. Solamente hay un candidato que haya hecho esto en las próximas elecciones.
—Habla del adelanto como la única forma de precipitar el final de la legislatura. Entonces, ¿descarta que en adelante pueda haber números para una moción de censura?
—Yo estoy profundamente preocupado por mi país. Perplejo por cómo el deterioro de Sánchez está afectando a la convivencia en la sociedad española y a nuestra reputación internacional. Cómo se está saltando todo lo que parecía incuestionable en el país: el Parlamento legisla, el Gobierno manda las leyes al Parlamento, los tribunales hacen su trabajo y se les respeta y los organismos del Estado son instituciones que quedan al margen del Gobierno.
La etapa inaugural de Sánchez no tiene precedentes. Fue presidente del Gobierno con 85 escaños, después de haber perdido las elecciones de forma continuada. Ahora sigue siendo presidente después de volver a perder las elecciones. Sánchez es el único presidente en la historia del país que no ha mandado ni la Ley de Presupuestos a la Cámara y que sigue gastando en lo que le da la gana. El único que ha tenido un fiscal general condenado por el Tribunal Supremo, al que le agradecen los servicios prestados cuando se publica el cese. El único que tiene a su familia en los juzgados.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, contesta a las preguntas de El Debate
—¿Pero podría haber números un día?
—Yo quiero una moción de censura, pero no voy a engañar a la gente, me faltan cuatro votos. Ahora los socios han pasado de encubridores a cómplices. ¿Les ha ido bien? Fíjese la humillación de Sumar en las extremeñas. Sánchez ha succionado hasta prácticamente su aniquilación a Podemos y ha ninguneado a Sumar hasta su humillación más evidente. Todo lo que toca lo utiliza. Todo lo que toca lo vampiriza. Y cuando no le es útil, lo destruye. Esto lo ha hecho con sus socios y con su partido.
Yo no pido a los socios de Sánchez que me nombren presidente del Gobierno. Les pido que faciliten que haya unas elecciones generales en España. Si eso es así, habrá moción de censura. Si no, no parece muy razonable hacerla para que Sánchez pueda interpretarla como una consolidación de su Presidencia. Esto sería, en mi opinión, malo para España.
Yo no pido a los socios de Sánchez que me nombren presidente. Les pido que faciliten que haya unas elecciones generales
Feijóo responde a las preguntas de El Debate en su última entrevista de 2025
—¿Cree que Pedro Sánchez puede acabar imputado?
—Todo el entorno de Pedro Sánchez está acabando en la cárcel o delante de un tribunal en un banquillo. Las cosas que se dicen de él son brutales. Yo no he visto querellas contra determinados testimonios. A mí, desde luego, si el señor Aldama me dice lo que dice de Pedro Sánchez, que quería el rescate de Plus Ultra porque se comprometió con Zapatero, el señor Aldama hubiese tenido varias querellas criminales.
—Entiende entonces que no presentar querellas es un indicio de su implicación.
—Yo creo que Pedro Sánchez está en un supuesto de muchísimo riesgo de acabar algún día delante de un tribunal, respondiendo a las preguntas que le formule el tribunal. Hay dos cosas adicionales muy graves. Una pieza separada, declarada secreta, de financiación irregular del PSOE y una investigación sobre qué tiene que ver o qué responsabilidades puede tener el expresidente Zapatero. Mira que hemos tenido episodios de corrupción en épocas de Felipe González, incluso en algunos momentos de gobierno del PP. Pero un elenco como este, tan espeso, tan contundente, tan amplio, que afecta a los colaboradores directos de Sánchez, no lo habíamos tenido jamás.
Pedro Sánchez está en un supuesto de muchísimo riesgo de acabar algún día delante de un tribunal
—¿Cuándo citarán a Zapatero en el Senado, como han anunciado?
—Nosotros tenemos la obligación política y moral de saber si Zapatero medió en el rescate de Plus Ultra. Yo entiendo que eso es una obligación del PSOE también, el PSOE lo sabrá, los españoles no lo sabemos. Hemos escuchado que el señor Zapatero se persona en el Ministerio, se mete en un despacho con el señor Ábalos y este sale indignado porque el señor Zapatero le pide el rescate de Plus Ultra. Lo consulta con el presidente del Gobierno y el presidente le confirma que están interesados en el rescate de una aerolínea de un avión por un valor de 53 millones de euros.
Tenemos la obligación de saber si ha mediado o no y de saber qué hace el expresidente del Gobierno de nuestro país con una persona que a los pocos días fue detenido en un lugar de Patrimonio Nacional donde no hay cobertura y donde estaba dialogando y despachando con una persona que iba a ser detenida. Y tenemos la obligación de saber si el señor Zapatero es un lobista de algunos países muy poderosos del mundo. No sé si en febrero, si en marzo. Todos los días ustedes publican informaciones nuevas y todos los días se declaran piezas separadas o secretas.
—El ministro Bolaños les ha pedido iniciar la negociación para la renovación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que le corresponde nombrar al Senado. ¿En este momento ustedes se abren a esa o cualquier otra negociación con el PSOE o el PSOE debe esperar sentado?
—Los socialistas han nombrado a quien fue fiscal general del Estado, con Zapatero presidente del Tribunal Constitucional (Cándido Conde-Pumpido). A un ministro de Sánchez, magistrado del TC (Juan Carlos Campo) y a una directora general de Bolaños, magistrada del TC (Laura Díez). Con estos antecedentes, nos produce una enorme decepción la utilización del Tribunal Constitucional por parte del Gobierno. Es muy difícil negociar con un Gobierno que no pretende dignificar las instituciones, sino controlarlas; no llenar de imparcialidad el TC, sino de parcialidad.
El señor Bolaños sabe perfectamente que es una propuesta tramposa, porque el Reglamento y la normativa que regula el TC exige pedir a todas las asambleas de las comunidades autónomas candidatos. En este momento hay dos asambleas disueltas, las de Extremadura y Aragón, y otras dos que se van a disolver, las de Castilla y León y Andalucía. Por tanto, no es posible cumplir el mandato para la renovación. Salvo que queramos hacer ilegalidades en las que, evidentemente, yo no estaré.
Renovar el Tribunal Constitucional con este Gobierno, salvo que renuncie a su control, es imposible. Es una trampa
—¿Entonces es una trampa?
—Por supuesto. Al Gobierno le interesa mantener el Tribunal Constitucional como está. No le interesa renovarlo, sino tener apariencia de renovación. Es una trampa, no es posible renovar el TC en este momento. Y adicionalmente le digo que renovarlo con este Gobierno, salvo que renuncie a su control, es imposible.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante un momento de la entrevista con Ana Martín
—¿Respalda la actuación del alcalde Xavier García-Albiol en el desalojo del B9 de Badalona? Los obispos de Tarragona y de Barcelona lo han criticado por no prever una solución habitacional para ellos.
—Pero, ¿cómo no voy a respaldar la reposición de la legalidad en mi país? Hay unos señores que han utilizado instalaciones públicas de forma ilegal, y lo que se ha dado es un auto judicial para reponer la legalidad. La vivienda es un problema social. Los problemas sociales se resuelven con políticas sociales, no con ilegalidades y con incumplimiento de los derechos constitucionales básicos, como es el derecho de propiedad. Yo comprendo que el alzamiento de una vivienda es una decisión muy difícil desde el punto de vista social, pero eso no significa que el propietario de ese inmueble tenga que suplantar, con cargo a su patrimonio, al Estado o a la administración que fuere responsable. Nuestra ley antiokupación lleva un año y medio aprobada en el Senado. La mesa del Congreso la ha bloqueado, en mi opinión, de forma ilegal, porque hay votos en el Congreso para aprobarla y yo la aprobaré.
—¿Cree que la próxima Navidad la pasará en la Moncloa?
—Ni siquiera se me ha pasado por la cabeza. Pero sí creo que el año 2026 va a ser el año del cambio en España. Hay un desgaste de materiales, un hartazgo en la sociedad, una agenda judicial imposible. Empieza a haber ya unas grietas en los cimientos estructurales del PSOE. Estoy convencido de que en el año 2026 tiene que haber buenas noticias para España, porque España no puede seguir así. Lleva ocho años de sanchismo, de los cuales los últimos tres años han sido un disparate semanal.