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El diputado de Junts Josep Maria Cruset y la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras

Los diputados de Junts Míriam Nogueras y Josep Maria CrusetEFE

Sin ninguna validez

La cuestión de confianza «fake» de Junts vuelve a la Mesa del Congreso para su tramitación

El órgano de gobierno de la Cámara Baja calificará este martes la iniciativa, a la tercera. No obstante, ha quedado reducida a pólvora mojada después de que Puigdemont accediera a reformularla

La montaña parió un ratón, y ese pequeño roedor llega este martes a la Mesa del Congreso. A la tercera, y casi dos meses después de su registro, el órgano de gobierno de la Cámara Baja admitirá a trámite la proposición no de ley de Junts que insta a Pedro Sánchez a someterse a una cuestión de confianza.

La semana pasada, el partido de Carles Puigdemont accedió a cambiar su redacción y descafeinarla a cambio de que el PSOE permitiera su debate y votación en el Pleno del Congreso. El resultado de esa modificación es una PNL cargada de pólvora mojada; amén de no suponer ninguna obligación legal para Pedro Sánchez.

La proposición no de ley reza: «El Congreso de los Diputados insta al presidente del Gobierno español a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza, conforme a la prerrogativa que le confiere la Constitución, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica». Es decir, reconoce que es una potestad de Sánchez y, además, que no va a ningún lado.

Una vez que sea admitida a trámite por la Mesa del Congreso, la Junta de Portavoces de inmediatamente después fijará fecha en el calendario para su debate. O el martes 25 de febrero o el martes 11 de marzo. El resto de los grupos parlamentarios puede introducir enmiendas a su redactado.

El PP no se opondrá a su aprobación, aunque sea un brindis al sol. «No tenemos nada en contra de que el presidente del Gobierno someta su estabilidad política a la consideración de la Cámara», señalan fuentes populares a El Debate. Vox prefiere no adelantar su postura. En cualquier caso, y aunque sea aprobada, el presidente no se dará por aludido, y eso es parte de su acuerdo con Puigdemont. De hecho, el propio Sánchez adelantó el pasado martes en una comparecencia en la Moncloa que el Gobierno no considera «necesario» someterse a una cuestión de confianza.

Aun así, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, defendió el domingo en una entrevista en el diario digital catalán Vilaweb: «Merece la pena que el debate se haga y que se vote».

Hasta en dos ocasiones, los días 17 de diciembre y 16 de enero, la Mesa del Congreso presidida por Francina Armengol pospuso la admisión o no a trámite de la iniciativa, retorciendo el Reglamento para ganar tiempo en su negociación con Junts. Los independentistas amenazaban con represalias si el PSOE no permitía siquiera que se debatiera.

Pero eso es ya agua pasada, y ahora socialistas y Junts miran adelante: a las negociaciones para el traspaso de las competencias migratorias a Cataluña, la reforma de la ley de extranjería, la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, la senda de estabilidad y los Presupuestos Generales de 2025. Todos ellos son asuntos que tienen pendientes el presidente y el prófugo.

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