La catedral de Coria fue el escenario de la solemne misa crismal, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Jesús Pulido Arriero. En su homilía, dedicó unas palabras de recuerdo y oración para aquellos que no pudieron asistir a la celebración, como los sacerdotes ausentes, los misioneros, los mayores, los enfermos y todos aquellos que atraviesan situaciones difíciles.