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Pedro Sánchez durante la moción de censura del 31 de mayo de 2018Europa Press

Lo que decía Sánchez sobre la corrupción en la moción de censura contra Rajoy

El 31 de mayo de 2018, hace siete años, el Congreso de los Diputados acogió un Pleno en el que se debatió la moción de censura que presentó el PSOE para hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez. El entonces secretario general de los socialistas consiguió –gracias a configurar un Ejecutivo 'Frankenstein'– el apoyo de la Cámara Baja, lo que le hizo llegar a la Moncloa, puesto que mantiene hoy en día.

Durante su discurso, Sánchez justificó la moción en la falta de «responsabilidades» por parte de Mariano Rajoy en casos de corrupción. De esta manera, al inicio de su intervención, manifestó que «la sentencia de la Audiencia Nacional hecha pública el pasado 24 de mayo, sobre el Caso Gürtel, y más aún la ausencia de respuesta del poder Ejecutivo que pretende ponerse de perfil, de nuevo, una vez más, ante la gravedad de los hechos que han sido ya probados por parte de la Justicia, no admitiría –como he dicho antes– más salida que la dimisión inmediata del Presidente del Gobierno en cualquier democracia equiparable a la nuestra».

«¿Va a dimitir, señor Rajoy, o va a continuar aferrado al cargo debilitando la democracia y debilitando y devaluando la calidad institucional de la presidencia del Gobierno?», le preguntó de forma directa al líder de los 'populares'.

Además, en la semana en la que se ha conocido una operación de fontaneros del PSOE para desestabilizar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil –cuerpo que lidera las investigaciones policiales en las causas que acorralan al Gobierno– cabe recordar que Sánchez ensalzó la labor de «un pequeño grupo o un pequeño gran ejército, mejor dicho, de hombres y mujeres honestos que no se dejan intimidar por las presiones y que consagran su labor al servicio público desde la Judicatura, desde el Ministerio Fiscal o también desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

«Son los servidores públicos, que luchan pequeñas batallas cotidianas contra quienes se valen de artimañas procesales, contra quienes manipulan instituciones para allanar el camino a la impunidad. Son aquellos que no ceden a chantajes ni a presiones, son aquellos que no se dejan intimidar y desempeñan una labor imprescindible para el Estado social y democrático de derecho», añadió.

Pedro Sánchez durante la moción de censura del 31 de mayo de 2018

Por su parte, el líder del PSOE –que no era diputado– apeló «a una ciudadanía que hoy, independientemente de cómo piense o cómo vote; independientemente de sus lealtades ideológicas y de sus afiliaciones políticas, está esperando de todos ustedes la ejemplaridad que es incapaz de encarnar el hoy Presidente del Gobierno».

Al resto de la Cámara le comunicó que «esta moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional», una «respuesta que encabeza el PSOE como líder de la oposición, y que acepto en nombre de un partido que siempre ha estado a la altura de los grandes desafíos que afrontaba nuestro país».

Igualmente, el entonces jefe de la oposición resaltó que «tenemos ejemplos de acuerdos que abren una senda que merece la pena recorrer», como por ejemplo, «garantizar la independencia de la Corporación de RTVE», a pesar de que en este tiempo Sánchez ha colonizado el ente público con un cambio legislativo que el Congreso abordó pocas horas después de que ocurriera la dana que asoló a gran parte del levante español.

De hecho, a pesar de que en la actualidad RTVE atraviesa en un momento de fuerte crítica por el control que tiene el Ejecutivo en la radiotelevisión pública, Sánchez resaltó hace siete años que «la manipulación, señor Rajoy, también es corrupción, y en un medio público representa una amenaza que nuestra democracia no puede tolerar».

Asimismo, un Sánchez que en numerosas ocasiones ha «cambiado de opinión» –como él mismo ha llegado a reconocer– aseveró que «creo firmemente en el valor de la palabra». «Con esa idea inicié mi intervención, basada tanto en la letra como en el espíritu de nuestra Constitución. Una norma que no pretendo patrimonializar. Porque el mero hecho de ceder a esa tentación, la de la apropiación de símbolos que pertenecen a todas las fuerzas políticas, reside el germen –a mi juicio– de la debilidad del Estado de Derecho y de las instituciones democráticas de nuestro país», apostilló.