Cayuco llegado al puerto de La Restinga (El Hierro) el 31 de marzo
Frontex alerta de que Rusia puede provocar que se intensifique la llegada de inmigrantes a Canarias
Su mayor presencia en el Sahel puede empujar la Ruta Canaria de la Inmigración
La cada vez mayor influencia física y política de Rusia en el Sahel puede hacer que Putin presione a Europa con flujos migratorios que traten de entrar a través de la ruta canaria, según pronostica la Agencia Europea de Fronteras, Frontex.
En un capítulo dedicado a España dentro de su 'Análisis anual de riesgos 2025-2026' que acaba de publicar la agencia europea, constata que los flujos migratorios por el Mediterráneo Occidental a través del Estrecho de Gibraltar, el mar de Alborán y Baleares, parecen haberse estabilizado desde 2020, con un «ligero repunte desde 2022» que se mantiene, mientras que en la Ruta Canaria considera que puede seguir la tendencia «al alza», pese a las «variaciones estacionales» como la que se registra en estos momentos donde presenta un descenso del 35 % respecto los cinco primeros meses de 2024, según los últimos datos del Ministerio de Interior.
Y hace una advertencia clara: «Las redes de tráfico de personas en estas rutas se han adaptado a la aplicación de las medidas de control por parte de las autoridades».
A Frontex, que desde hace años tiene agentes que colaboran con la Policía española, tanto Policía Nacional como Guardia Civil, en los principales puertos de Canarias donde opera Salvamento Marítimo en sus operaciones de rescate, le preocupa especialmente la situación del Sahel y su impacto sobre las islas.
«Se prevé que la presión migratoria sobre Canarias se mantenga alta en 2025. Los cambios geopolíticos en el Sahel están creando condiciones que probablemente seguirán impulsando un aumento de los flujos migratorios, como el de Mali a Mauritania y, desde ahí, a las Islas Canarias», asegura en su análisis anual de riesgos.
De los tres corredores que conforman la ruta, esto es Marruecos, Sahara, Mauritania y Senegal y Gambia, Frontex corrobora que el de Mauritania es el más activo, con «presencia de grupos organizados de tráfico de personas capaces de responder rápidamente a las medidas preventivas, lo que representa una amenaza significativa».
Y con datos que indican que las mafias están allí extendiendo el negocio a Asia, como la creciente presencia de migrantes pakistaníes en cayucos que llegan a Canarias procedentes de Mauritania, remarca.
Pero detrás de Mauritania, subraya, está el deterioro político, de seguridad y humanitario que está sufriendo la región del Sahel, con especial impacto en Mali, desde donde salen miles de refugiados.
Frontex cree «improbable que el empeoramiento de la situación en la región se resuelva pronto, dada la compleja interacción de factores» y avisa de dos factores exteriores que pueden agravar las cosas: la influencia de Rusia y la nueva política de Trump en EE.UU.
Rusia, a la vanguardia
La Agencia Europea de Fronteras ve a Rusia «a la vanguardia» de la influencia exterior en este momento en el Sahel, donde «expande cada vez más su presencia en la región, especialmente en Malí, Burkina Faso y Níger» a través de las empresas militares privadas, para «extraer recursos, ganar influencia política y demostrar fuerza».
«Rusia también podría aprovechar su presencia para impulsar la emigración instrumentalizada hacia Europa y aumentar los costos para que la Unión Europea asegure la cooperación con los países africanos en materia migratoria. Esto es especialmente preocupante, dado el historial de Rusia de explotar la migración para promover sus intereses geopolíticos», alerta.
Respecto a la nueva política exterior de Estados Unidos, Frontex estima que el recorte a la ayuda humanitaria decretado por Donald Trump también puede dejarse notar en la Ruta Canaria.
«Es probable que este cambio afecte la migración hacia la UE, ya que la suspensión de la ayuda estadounidense a los países africanos podría crear vacíos de poder que los grupos extremistas y del crimen organizado podrían explotar. Las consecuencias de este cambio de política ya se están sintiendo, y muchos países africanos que dependían de la asistencia estadounidense para la seguridad sanitaria, la vigilancia de enfermedades y los programas de vacunación ahora enfrentan desafíos», argumenta.