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El ex secretario de organización del PSOE Santos Cerdán en la puerta del Supremo

El ex secretario de organización del PSOE Santos Cerdán en la puerta del SupremoEFE

Declaración íntegra

Santos Cerdán dice sufrir una «persecución política» por llevar a Sánchez al poder con la moción de censura

El ex número 3 del PSOE ha señalado que no se reconoce en las grabaciones realizadas por su amigo Koldo García, en las que consta el reparto de las 'mordidas' cobradas por las adjudicaciones de obra pública a empresarios afines a la trama

Santos Cerdán se ha sentado por primera vez en el Supremo, donde está siendo investigado por dos delitos de pertenencia a organización criminal y cohecho, acogiéndose a su derecho a no declarar a preguntas de ninguna de las partes, tampoco del magistrado instructor Leopoldo Puente, excepto las que le ha formulado su abogado Benet Salellas, próximo a la órbita socialista.

Precisamente, según ha podido confirmar El Debate en primicia, ha sido en respuesta a su letrado cuando el que fuera ex secretario de organización del PSOE –tras la salida de otro de los imputados, el ex ministro socialista José Luis Ábalos– ha sostenido ser víctima de una «persecución política» tras haber jugado un papel esencial para la llegada al poder de Pedro Sánchez quien, de acuerdo con su tesis, le encargó negociar la moción de censura presentada contra el Gobierno de Mariano Rajoy, en 2018.

Unas gestiones para las que, siempre según sus palabras, Santos Cerdán se habría apoyado en el empresario navarro Antxon Alonso, su socio en una de las empresas implicadas en las 'mordidas', Servinabar, también imputado en esta causa; quien, a su vez, habría recurrido a sus contactos con el PNV para lograr el apoyo de los nacionalistas vascos al ascenso de Sánchez. De ahí las supuestas represalias de las que Cerdán estaría siendo objeto, según su declaración de esta mañana.

Con respecto al documento privado en virtud del cual Santos Cerdán adquirió el 45% de las participaciones sociales de Servinabar, cuando dicha empresa –creada para la gestión de trámites administrativos y organización de eventos había accedido a contratos de obra pública por valor de más de sesenta millones de euros–, ha asegurado conocerlo pero ha insistido en que nunca llegó a elevarse a escritura pública. De hecho, el ex número tres del PSOE ha explicado que «nunca pagó» la cantidad convenida para poder ser parte de esa empresa.

El «contexto» en el que se produjo dicha «firma» del contrato de compraventa es lo más «importante», para Santos Cerdán quien ha insistido que fue en «el momento en el que la campaña electoral fracasó» y, tras ello, «pensó en abandonar la política» a lo que su amigo Antxón le ofreció la posibilidad de «ser socio» en una empresa de vending que estaba constituyendo. Sin embargo, «durante el fin de semana» posterior, el socialista asegura que cambió de opinión, tras «hablarlo» con su mujer que le disuadió de abandonar la primera línea de la política. Tras ello, según lo declarado por Santos Cerdán, le dijo a Antxón que se olvidase de dicho documento, «que lo rompiese».

Acorralado por los audios de Koldo

En relación con los audios grabados por Koldo e incautados por los agentes de la Guardia Civil, en el registro del domicilio el ex asesor ministerial, al comienzo de la 'Operación Delorme', Santos Cerdán ha insistido que no se reconoce en los mismos y su defensa ha adelantado que están elaborando un informe pericial de parte sobre los mismos.

Además, la representación jurídica del ex número tres socialista ha puesto de manifiesto que, al no tratarse de escuchas ordenadas por una autoridad judicial, hasta la fecha sólo les consta la diligencia de volcado de los dispositivos intervenidos y ha denunciado cómo uno de ellos tuvo que ser sometido a una «limpieza de ruido», mientras que en otros los metadatos no coinciden. Una posición que parece deslizar la estrategia a futuro: instar la nulidad de los mismos como prueba.

Santos Cerdán sí ha reconocido, en cambio, los audios en los que se interesaba por diferentes obras públicas, como una en Sevilla y otra en Sant Feliu; y, que aparecen detallados en el último informe de la UCO, llevándole a la imputación.

Tampoco ha negado la veracidad de los archivos de voz en los que recomendaba a sus interlocutores utilizar la aplicación Signal para garantizar, totalmente, la privacidad de las conversaciones. Una petición que ha justificado ante el temor a ser espiado a través de programas como Pegasus, que se utilizó en varias incursiones de varios ministros y del propio presidente del Gobierno.

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