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El Gobierno, tras casi 1.000 días con los mismos Presupuestos, dice que «las negociaciones siempre han estado»

La ministra y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría

El Gobierno saca pecho de sus negociaciones para los Presupuestos tras casi 1.000 días sin aprobar unos

La ministra Pilar Alegría ha asegurado que las negociaciones «son su forma de trabajar y su obligación», a pesar de que gobierna con los Presupuestos más longevos de la democracia

El nuevo curso político ha dado comienzo con un Consejo de Ministros en el que, entre otras cuestiones, se ha abordado la respuesta a la catástrofe provocada por los incendios forestales de las últimas semanas. Tras esta reunión del Ejecutivo, la ministra de Educación y Deportes y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha comparecido ante los medios de comunicación junto al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Ante las preguntas de los periodistas, sobre si el Gobierno cumplirá esta vez con el mandato constitucional de presentar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año antes de finalizar el mes de septiembre, y sobre qué plazos maneja el Ejecutivo para llevar a cabo las negociaciones, Pilar Alegría ha respondido de manera tajante y sorprendente a partes iguales: «La verdad es que las negociaciones siempre han estado ahí», ha contestado junto con una leve risa.

«(Negociar) es nuestra forma de trabajar y, si me lo permiten, también nuestra obligación, fruto de la composición que tenemos en el Congreso de los Diputados», ha aseverado la ministra. Con esta afirmación, Alegría tilda de «obligación» el llegar a acuerdos con otras fuerzas parlamentarias, pero obvia la obligación real que la Constitución Española impone al Gobierno respecto a los Presupuestos Generales del Estado y que el presente Ejecutivo sanchista lleva ignorando desde septiembre de 2023.

El artículo 134 de la CE reza que «el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los PGE al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior». Por lo que, al tener carácter anual los citados Presupuestos, antes de finalizar cada mes de septiembre el Gobierno está obligado a presentar a las Cortes unos PGE, independientemente de que cuenten de antemano (o no) con los apoyos necesarios para ser aprobados.

En el caso de no ser aprobados antes de finalizar el año, la CE establece que a día 1 de enero quedarán prorrogados los Presupuestos vigentes hasta ese momento. Esta circunstancia, con el matiz de que el Gobierno de coalición ni siquiera ha llegado a presentar un propuesta de PGE para los años 2024 ni 2025, hace que actualmente el Ejecutivo mantenga en vigor las cuentas aprobadas el 20 de diciembre de 2022.

Últimas prórrogas de los PGE

A lo largo de la historia más reciente de España, los PGE han sido prorrogados en varias ocasiones por motivos muy diferentes. Los primeros meses de 2012, los españoles vivieron por primera vez en este siglo una prórroga de los Presupuestos. Esto fue debido a que en noviembre de 2011 se celebraron unas Elecciones anticipadas con las que concluyó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y se dio inicio a un Ejecutivo dirigido con Mariano Rajoy con mayoría absoluta en las Cámaras. Las cuentas del Estado para el 2012 se aprobaron poco después.

Las siguientes elecciones generales, celebradas en 2015, otorgaron de nuevo una mayoría al Partido Popular pero, en esta ocasión, Rajoy se quedó lejos de los 176 escaños de la mayoría absoluta. Este Gobierno en minoría dio como resultado una prórroga de los PGE para los años 2017 y 2018. Ambos retrasos fueron subsanados hacia mitad de año.

El mes de mayo del año 2018 fue uno de los más convulsos y determinantes en la política nacional reciente. El 23 de mayo, gracias al apoyo de última hora del PNV, Rajoy logró sacar adelante los que serían sus últimos PGE. Nueve días después, el mismo PNV votaría a favor de la moción de censura que llevaría a Pedro Sánchez a la Moncloa.

Los últimos presupuestos de Montoro

La abrupta llegada al poder de Pedro Sánchez provocó que los Presupuestos planteados por Cristóbal Montoro y que recientemente habían sido aprobados por el Gobierno 'popular' fueran publicados en el BOE, y, por tanto, entraran en vigor, ya con María Jesús Montero como titular del Ministerio de Hacienda.

La debilidad parlamentaria del Ejecutivo resultante de la moción de censura provocó que en 2019 los PGE planteados por el nuevo Gobierno socialista fuesen rechazados por el Congreso de los Diputados. Este hecho propició un adelanto electoral para abril de 2019. Dichos comicios resultaron en una aritmética parlamentaria imposible para formar un Gobierno, por lo que, de nuevo, los españoles acudieron a las urnas en noviembre de 2019.

Al igual que en 2012, la celebración de unas Elecciones Generales en noviembre imposibilitaron la presentación de unos Presupuestos, por lo que el nuevo Gobierno de coalición PSOE-Podemos conformado a finales de 2019 comenzó el 2020 con los presupuestos de Montoro de 2018. La pandemia de covid del año 2020 hizo que el Ejecutivo renunciara (a pesar de su obligación constitucional) a presentar los PGE para ese año y aprobó el 20 de diciembre las cuentas para el 2021, convirtiendo el proyecto presupuestario de Montoro del 2018 en el más longevo hasta ese momento, con 910 días de vigencia.

Los PGE más longevos de la democracia

Desde la presentación y aprobación de las cuentas del Estado para el año 2023, el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la ley más importante para el desarrollo normal de la Administración en un tema tabú del que solo se habla en forma de promesa electoral y en futuribles etéreos. La ausencia de unos PGE antaño provocó que Pedro Sánchez adelantara las Elecciones Generales, amparado por unas encuestas que le auguraban una victoria contundente ante el PP.

Pero en el 2023, los juegos de equilibrismo para aprobar la ley de Amnistía y encarar las elecciones autonómicas en Cataluña, le sirvieron al Gobierno como justificación para retrasar 'sine die' la presentación de las cuentas para 2024. Un retraso que se alargó hasta tal punto que el Ejecutivo decidió obviar ese año y dedicarse a negociar los PGE para el 2025. Pero las cosas tampoco salieron como el Gobierno querría.

De nuevo, la debilidad parlamentaria, sumada a los casos de corrupción que atañen al Gobierno, a la cúpula del PSOE y al círculo más íntimo del presidente Sánchez, han convertido la aprobación de los PGE en un reto inabarcable para el Ejecutivo de PSOE-Sumar. El Gobierno lleva toda la legislatura alternando algunas victorias parlamentarias, con un coste en lo que a concesiones a los partidos separatistas se refiere, con duras derrotas que evidencian que la posición de Pedro Sánchez se ajusta más a 'estar en el Gobierno' que a 'gobernar'.

En este contexto, cerca de dar inicio el mes de septiembre, los ministros ya hablan abiertamente de «negociar» las cuentas para el 2026, dejando los PGE del 2025 en el mismo limbo que los del 2024. Así las cosas, los presupuestos de María Jesús Montero que entraron en vigor el 1 de enero de 2023 cumplen ya 970 días en vigor, sin atisbo de ser sustituidos a corto plazo, certificando así el dudoso logro de ser los Presupuestos Generales del Estado más longevos de la democracia.

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