Cartel indicativo de la cárcel de Pamplona
El Gobierno vasco ha dado hasta el momento 111 terceros grados a etarras
En estos momentos hay 125 terroristas en prisión, aunque la mayoría disfruta de distintos grados de semilibertad
El Gobierno Vasco ha concedido 111 terceros grados a presos de ETA desde que en octubre de 2021 asumió la competencia de la gestión de las tres cárceles que hay en el País Vasco, lo que supone la semilibertad penitenciaria.
Este dato aparece en una respuesta parlamentaria de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, la socialista María Jesús San José, a una pregunta por escrito de la representante de Vox, Amaia Martínez.
En 2021, en los tres primeros meses tras el traspaso de la competencia, el Ejecutivo autonómico concedió el tercer grado a un recluso de la banda terrorista. En 2022, primer año completo gestionado por el Gobierno Vasco, las concesiones fueron 32. En 2023 fueron 31 los terceros grados obtenidos por etarras, en 2024 fueron 29 y este año hasta el momento han sido 18.
En total, el Gobierno Vasco ha concedido la progresión a tercer grado a 111 presos de ETA. De estas concesiones, 22 han sido recurridas parte de la Fiscalía ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. Como resultado, 20 han sido revocadas, mientras que 2 están a la espera de resolución. A muchas de esas 20 revocaciones se les ha vuelto a conceder el tercer grado, por lo que el número real de presos beneficiados no es de 111.
En la actualidad hay 125 reclusos etarras cumpliendo condena en las cárceles: 104 hombres y 15 mujeres. El centro penitenciario de Álava acoge a 53 presos de ETA, la de Martutene (Guipúzcoa) 44 y la de Basauri (Vizcaya) 22, a las que hay que sumar dos más que están en Pamplona y 3 que todavía quedan en Francia.
No obstante, esta cifra resulta engañosa puesto que la mayoría de estos presos se encuentran en tercer grado, lo que supone que tan solo entran en la cárcel para dormir entre semana, estando en libertad el resto del tiempo. Y también se incluyen los 19 presos que están acogidos al artículo 100.2 del Régimen Penitenciario que conlleva que, aunque permanecen en segundo grado, tienen el mismo grado de libertad que los que están en tercer grado.